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Impulso al acero nacional generará efecto multiplicador en la economía mexicana

El acuerdo para priorizar el acero nacional en compras públicas busca reactivar la industria al aprovechar capacidad ociosa y sustituir importaciones, con efectos positivos en empleo, inversión y cadenas productivas, destacaron expertos; la Canacero aseguró que se protegen 90 mil empleos directos

Impulso al acero nacional generará efecto multiplicador en la economía mexicana
Foto: Especial

El Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana que impulsará las compras públicas de acero nacional, permitirá aprovechar la capacidad instalada ociosa que hay en el país, tendrá un efecto mulltiplicador en la economía y podrá redirigir parte de la demanda hacia el mercado interno funcionando como un mecanismo de amortiguamiento local, consideraron expertos consultados por La Silla Rota.

"La principal virtud es que responde a un problema real, México consume cerca de 28 millones de toneladas de acero al año, pero produce alrededor de 14 millones. Eso significa que existe espacio para sustituir importaciones sin necesidad de crear una demanda artificial. No se trata necesariamente de cerrar el mercado, sino de aprovechar capacidad instalada ociosa", planteó Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex.

Actualmente, según la la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero), la industria opera, en promedio, al 64% de su capacidad instalada.

El socio del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Comercio Exterior, Pedro Canabal Hermida, dijo que la industria mexicana está enfrentando una caída en las exportaciones, opera por abajo de su capacidad, hay presión por las importaciones asiáticas.

"Y bueno, estos 8 mil millones de dólares en inversión y 90 mil empleos directos que que están enganchados a este industria, pues son de estratégico cuidado", expuso el especialista. 

El presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero), Sergio de la Maza, destacó que este Acuerdo permitirá proteger cerca de 90 mil empleos directos y consolidar inversiones por 8 mil millones de dólares, contribuyendo a la consolidación de cadenas de valor más resilientes y competitivas.

Contexto: el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que las compras públicas y la obra financiada por el Estado priorizarán acero producido en México, como parte del fortalecimiento de la industria siderúrgica nacional, en un contexto de presión externa por los aranceles de Estados Unidos y de mayor competencia de importaciones asiáticas. 

Amortiguador

La directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex dijo que el acuerdo llega en un momento estratégico.

"Con los aranceles estadounidenses al acero mexicano, el sector perdió competitividad externa y varias plantas han operado por debajo de su capacidad. Ante ese choque, redirigir parte de la demanda hacia el mercado interno funciona como un mecanismo de amortiguamiento", enfatizó.

La Canacero planteó que México enfrenta aranceles impuestos por Estados Unidos que han provocado una caída del 53% en las exportaciones hacia ese país, una penetración de importaciones equivalente al 42% de la demanda interna y, en 2025, registró una contracción de 8.1% en la producción de productos terminados, retrocediendo a niveles observados en 2014.

Pedro Canabal, socio de Baker Tilly en México, dijo que la sustitución de importaciones, llevará al país a una menor dependencia del acero en total, incentivará la producción nacional y tratará de equilibrar la balanza comercial del sector siderúrgico.

Efecto multiplicador

Janneth Quiroz dijo que otro punto positivo es el impacto multiplicador, ya que el acero no es cualquier industria, sino que está conectado con los sectores de la construcción, automotriz, energía, infraestructura, maquinaria y vivienda.

"Si el gobierno efectivamente impulsa compras nacionales para hospitales, carreteras, escuelas o proyectos hidráulicos, el efecto puede extenderse a toda la cadena manufacturera", expuso.

Canabal agrega: "Fortalece las cadenas de valor porque recordemos que el acero está encadenado a una serie de otras industrias como la construcción, evidentemente la automotriz, la infraestructura y la energía".

Contra apertura automática

Quiroz destacó que el acuerdo que se presentó hoy es una señal de política industrial activa, ya que durante años, México privilegió una lógica de apertura casi automática, mientras ahora se sugiere una postura más pragmática, similar a la que hoy aplican Estados Unidos, Europa o incluso Canadá para proteger sectores estratégicos.

Las cifras de la industria muestran que la producción del acero en el país ha ido a la baja en la última década: en 2016, el indicador era de 18.6 millones de toneladas, pero para 2025 ya había bajado a 16.8 millones de toneladas.

Inclusive, el pico máximo se ubicó en 2023 con 19.9 millones de toneladas.

Además, expuso Quiroz, el país puede fortalecer la posición negociadora rumbo a la revisión del TMEC, porque un país con una base industrial más robusta llega con mayor capacidad de negociación que uno excesivamente dependiente de importaciones.

Canabal dijo que es una estrategia más amplia de frenar ya o acotar las importaciones asiáticas, principalmente China, fortalecer el contenido norteamericano, diversificar el mercado hacia hacia Europa y de cualquier manera se pueda ver como una medida positiva.

Riesgos

Así como el acuerdo manda señales positivas, hay situaciones de riesgos como seguramente un aumento de costos en las obras públicas, menor competencia, al tener una medida proteccionista y presión sobre las cadenas que dependen del acero importado.

Quiroz dijo que el primer riesgo es la ineficiencia, ya que si la prioridad al acero nacional se convierte en obligación rígida, sin criterios claros de precio, calidad, tiempos de entrega y competitividad, podría encarecer obra pública.

"El acero representa una proporción relevante en muchos proyectos de infraestructura; un sobrecosto terminaría trasladándose al presupuesto público", destacó.

El segundo es que puede generar distorsiones de mercado, porque cuando el Estado garantiza demanda cautiva, algunas empresas podrían relajar incentivos para innovar, reducir costos o elevar productividad.

"La protección industrial mal diseñada suele derivar en complacencia empresarial", enfatizó.

Un tercer aspecto es la capacidad de ejecución, en donde el anuncio supone que la industria mexicana puede abastecer volumen, calidad y tiempos.

"Aunque el sector afirma tener capacidad para hacerlo, una cosa es atender pedidos escalonados y otra responder a un incremento simultáneo de demanda pública nacional. Si hay cuellos de botella, el efecto podría ser retrasos en obra", destacó.

Otros aspecto negativo son las posibles fricciones comerciales, ya que aunque formalmente se trata de compras gubernamentales, donde existe mayor margen regulatorio, si la medida se interpreta como discriminatoria podría generar cuestionamientos de socios comerciales, especialmente en un contexto ya sensible por las tensiones del acero con Estados Unidos.

"Y quizá el mayor defecto potencial: que sea simbólico. Si no viene acompañado de combate real a prácticas de triangulación, revisión aduanera, financiamiento productivo, modernización tecnológica y certidumbre regulatoria, el anuncio podría quedarse como una declaración de corto plazo", dijo Quiroz.

Producción acerera por estado

En México, con cifras a 2025, según la Canacero, Michoacán se ubica como el primer sitio de la producción con 2.86 millones de toneladas (mdt); seguida de Nuevo León con 2.646 mdt; Veracuz, 1.985 mdt; Guanajauto, 1.79 mdt y San Luis Potosí, 1.12 mdt.

Posteriormente, sigue Coahuila con 0.92 millones de toneladas; Puebla, 0.65 mdt; Hidalgo, 0.61 mdt; estado de México, 0.27 mdt; Tlaxcala, 0.27 mdt; Baja California, 0.21 mdt y Jalisco con 0.18 mdt.

 

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