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J. GARCÍA LÓPEZ

Solo 3% de mexicanos cuenta con un plan funerario; persisten mitos y falta de cultura

En México, la cultura de previsión funeraria es limitada: 97% de la población no cuenta con un plan, lo que deja a las familias expuestas a gastos imprevistos y complicaciones legales al momento de un fallecimiento, afirma Oscar Padilla, CEO de J. García López, en entrevista con La Silla Rota

Solo 3% de mexicanos cuenta con un plan funerario; persisten mitos y falta de cultura
Oscar Padilla, CEO de J. García López, en entrevista con La Silla Rota. (Abril 2026)Foto: Raúl Estrella

En México, hay poca previsión funeraria, en donde 97% de la población no cuenta con un plan para una situación futura, expone Oscar Padilla, CEO de J. García López.

 

“El 3% de la población tiene algún tipo de servicio adquirido con anterioridad… la verdad es que eso es grave, porque 97% de la población no tiene nada adquirido”, expone en entrevista con La Silla Rota.

El empresario reconoce que ha sido una tarea y un trabajo bien complejo el estar constantemente hablando de concientización, de la importancia de prever una situación futura.

“La gente no lo compra por ese mito de decir: ‘Si lo compro, me salo. Si lo compro, lo estoy llamando’ y eso es completamente falso”, expresa el directivo de la firma funeraria con 45 años en el mercado mexicano.

Agrega que cuando una persona fallece, los familiares normalmente se enfrentan a un problema económico, se enfrenta a problemas legales, porque a lo mejor no saben si la persona que falleció tenía testamento, a lo cual se suman los problemas emocionales.

“Muchas familias, cuando fallece un ser querido, no están preparadas económicamente para afrontar este problema”, sostiene.

Foto: Raúl Estrella

¡Al final, todos vamos a morir!

El CEO de la compañía, Oscar Padilla, expone que el mercado mexicano es un negocio de 130 millones de clientes.

Finalmente, la única cosa segura que vamos a tener es que todos vamos a morir, o sea, de todo lo que pasa en medio en nuestra vida, pues todo son cuestiones al azar, por así decirlo, pero todo lo demás, lo único seguro es que vamos a morir”, asevera.

El directivo del grupo funerario 100% mexicano argumenta que, al año, realizan aproximadamente 70 mil operaciones.

“Nosotros operamos aproximadamente en la Ciudad de México entre 40 y 45 servicios diarios y de asistencias funerarias con nuestros corresponsales en el interior de la República Mexicana, operamos aproximadamente entre 30 y 35 servicios diarios, es decir, nosotros como grupo operamos aproximadamente unos 70 o 75 servicios por día y si lo multiplicamos por 365 días y lo sumáramos a los 35 mil planes a futuro que operamos anualmente, estamos hablando de casi unas 70 mil operaciones anuales más o menos”, enfatiza.

Además, considera que son un jugador referente a nivel nacional e internacional, en donde operan 30% de los servicios privados en la Ciudad de México, en un ecosistema de servicios funerarios donde hay muchos jugadores, pero hay tres realmente como niveles de servicios importantes.

“Por un lado están todos estos servicios que son subsidiados, operados por los velatorios que son del gobierno; por otro lado, están servicios que van entre los 9 mil y 18 mil pesos y después de los 18 mil a donde el a donde la cartera aguante y hay una parte de servicios funerarios que se van mucho a los servicios subsidiados”, explica.

Agrega que, en alianzas con bancos y aseguradoras, actualmente tienen 26 millones de clientes en el país, que están protegidos a nivel nacional, a través de los servicios de J. García López

Padilla considera que hoy la firma es un grupo que es una marca monolítica, en donde en la Ciudad de México tiene 10 sucursales equipadas con tecnología de punta: Casa Pedregal, Casa Prim, Boutique Prim, Casa Iztapalapa, Casa Coyoacán, Casa Satélite, Casa Tlalpan, Casa Aeropuerto, Casa Cuautitlán Izcalli y Casa Lindavista.

Adicional a ello, tienen la parte de los planes a futuro con una empresa hermana. Tiene una submarca de J. García López que atiende servicios más accesibles, que se llama Velatorio Santa Gloria.

Foto: Raúl Estrella

Con J. de Julieta

Huixquilucan, en el estado de México, fue el punto de partida de J. García López con la instalación de un horno crematorio fuera de un cementerio. 45 años después, esta empresa realiza 70 mil operaciones funerarias al año.

“Nosotros venimos del segmento hotelero. Fuimos pioneros de la hotelería y del tiempo compartido en los años 70. El presidente del grupo en aquella época, don Carlos García López, le ofrecieron poner un horno crematorio en el municipio de Huixquilucan en el Estado de México, porque el presidente municipal en aquella época quería que Huixquilucan fuera un municipio modelo”, expone Oscar Padilla.

El empresario llegó con su esposa a plantearle lo que había sucedido, la oportunidad que le habían ofrecido, pero que él no sabía si lo iba a tomar porque su naturaleza estaba en la hotelería.

Sin embargo, la respuesta de su esposa Julieta fue contundente: "yo lo tomo, a mí me interesa, yo le entro".

A partir de ahí, Doña Julieta tomó la decisión de poner el primer horno crematorio fuera de un cementerio en 1980 y un año después abrió sus puertas, en una época en donde no existía la costumbre de la cremación, sino solamente la inhumación.

En ese momento, en la Ciudad de México había dos crematorios: uno en el cementerio en el Panteón de Dolores y en otro en el Panteón San Isidro o San Lorenzo Tezonco. Ellos iniciaron en Huixquilucan, en el estado de México.

“Fue sorprendente el éxito que empezó a tener porque todos los funerarios pedían horario para que se cremaran, entonces las funerarias llevaban los cuerpos al crematorio se hacía la cremación y les entregábamos las cenizas… se tuvo que instalar un segundo horno, después un tercer horno y un cuarto horno porque se saturaban los horarios de cremación”.

Agrega que en esa instalación recibía cuerpos todos los días de servicios funerarios de los estados de Guerrero, Oaxaca, Nuevo León porque no había crematorios en el interior de la República Mexicana.

Foto: Raúl Estrella

La iglesia no aceptaba la cremación

“Además, la iglesia en su momento, no aceptaba la cremación hasta después del año de 1978 empezó a aceptar la cremación en la iglesia, porque finalmente en las iglesias se construían los nichos donde se depositaban las cenizas. Entonces también vieron que era una parte fundamental de ingresos para la iglesia el tener estos nichos”, explica.

Con el negocio generando buenos rendimientos, en 1982 replican el modelo de negocio del tiempo compartido, que tenían en el sistema hotelero, con lo cual empiezan a vender planes a futuro de cremación.

“Pero solamente el plan de la cremación, porque nosotros no teníamos instalaciones”, dice.

Años posteriores, la firma comienza a vender servicios adicionales como el ataúd, la urna, la sala de velación y comienza a aprovechar la relación con sus aliados comerciales o con clientes que eran las funerarias para rentarles las salas de velación.

“Nosotros llevamos a cabo el servicio de velación de los planes o los pocos planes que habíamos vendido”

Después del terremoto de 1985, Doña Julieta le pide a su esposo que le comprara ya su primera funeraria porque ya no quería llevar los servicios a maquilar a otras funerarias. Entonces, se encuentra el predio que era del Hotel Versalles, que se cayó durante el terremoto.

“Se adquiere ese predio junto con una casa contigua que estaba protegida por el IMBA. Entonces en el momento de presentar el proyecto ante las autoridades dicen que no se podía hacer ese proyecto porque había una casa que era protegida, entonces tiene que replicar el modelo de la fachada y entonces nace J. García López como una fachada y como una casa icónica que se convierte en un referente de los servicios funerarios en aquella época porque surge la primera casa con colores claros, con maderas, con domos, iluminada, no lúgubre”, explica.

El director general de J. García López expone que el negocio funerario se construyó al contrario de como normalmente inicia una funeraria tradicional

“Primero pusimos los hornos crematorios, después vendimos planes a futuro y después pusimos la funeraria, eso es poco común, normalmente primero pones la funeraria, después pones el horno crematorio y si te interesa vendes a futuro”, sostiene.

Foto: Raúl Estrella

Bye bye friend

La empresa entendió que, dentro del ecosistema de servicios, las familias mexicanas son multiespecie, ya que los animales de compañía juegan un papel fundamental.

“Llegan como mascotas y se van como familia. Entonces, creamos el primer santuario funerario para mascotas que se llama Bye Bye Friend. Entonces, solamente en la Ciudad de México tenemos 19 puntos de venta”, expresa.

Bajo ese concepto, hoy han profundizado en el mercado de mascotas, donde realizan 20 creaciones al día y más de mil operaciones de planes futuros, con dos sucursales y una tercera en puerta.

“Y además, bye bye Friend tiene una red de más de 1100 corresponsales que están cubriendo los 2 mil 400 municipios de la República Mexicana, porque tenemos un producto que le llamamos asistencia funeraria y este producto lo que hacemos es lo ofrecemos a todas estas empresas que manejan colectivos, compañías aseguradoras, bancos o empresas grandes, asistenciadoras también y ellos nos adquieren una asistencia funeraria para ofrecerla como valor agregado a sus colectivos”, detalla.

El abogado por la Universidad Intercontinental (UIC), con 25 años de experiencia en Alta Dirección destaca que en las familias llegan mascotas y se vuelve parte de la familia.

“¿Qué tanto ha evolucionado este concepto en México? Mira, yo creo que venía con un paso muy lento y como que lo veían como una oportunidad de negocio. Sin embargo, nosotros cuando iniciamos formalmente, más o menos por ahí de la pandemia, hace 4 años y medio, 5 años, nos costó mucho trabajo para García López y ponerla como el operador de los servicios de mascotas, pero fue cuando justo entendimos que ahí es donde teníamos que estar y que la gente ya veía a sus animales de compañía como en otro nivel de amor, de cariño y ha sido una gran noticia y una gran respuesta para nosotros”, enfatiza.

El directivo afirma que la despedida de las mascotas se vuelve un ritual y una ceremonia que te permite darle una despedida digna que termina con una carta que la familia redacta y se pone en del árbol de los guardianes.

"A la mascota la bañamos, peinamos, dejamos impecable; la ponemos en una canastita, en una sala de despedida en donde la familia está ahí. Después la retiramos y la pasamos a otra sala donde tienen a la familia, donde abrimos una cortina y ven que solamente su mascota está ingresando al horno y de ahí les ofrecemos un papel, que es una carta que ellos tienen que escribir para despedirse de su mascota", hace hincapié.

Foto: Raúl Estrella

Inversión millonaria

En 2026, la funeraria J. García López inyectara 225 millones de pesos que van ir encaminados hacia ampliaciones de sucursales existentes y creación de nuevas sucursales.

“Estamos ampliando la sucursal de Coyoacán, vamos a ampliar la sucursal de Tlalpan, vamos a ampliar Casa Pedregal y vamos a ampliar General Prim. En construcciones nuevas, vamos a construir una nueva sucursal en Naucalpan, en el Estado de México y pretendemos construir tres sucursales más de la Torre de Santa Gloria”, abundó.

A lo largo de la historia de la empresa, han canalizado entre 2 mil y 2 mil 500 millones de pesos entre inmuebles, instalaciones, inversiones.

Planes para todos

El director general de la firma sostiene que las empresas que se dedican al tema de los servicios funerarios y ventas de planes a futuro, siempre tienen sistemas de financiamiento, lo cual da la oportunidad de adquirir un plan que no afecte la economía de las familias.

“Los planes son 100% transferibles y no tienen caducidad, eso te permita que lo compras hoy y cuando lo terminas de pagar, guardas tu contrato, tu título y pueden pasar 5, 10, 15 o 20 años a que tú lo utilices y nunca va a perder la vigencia en el tiempo. Y la transferencia quiere decir que, aunque lo compres a tu nombre, si tú quieres cedérselo a un vecino, a un amigo, a un pariente, lo puedes hacer sin restricción alguna. Son ventajas que las familias normalmente no conocen”, manifiesta.

Para el caso de J. García López, el plazo máximo es de 48 mensualidades, equivalente a 4 años, aunque la mayoría de las familias deciden por esquemas de financiamiento de entre 24 y 36 mensualidades.

“Por lo general no quieren llevarlo a más plazo, porque también las mensualidades son cómodas, son de menos de mil pesos. Entonces, la verdad es que eso es algo que a las familias dicen: ‘lo puedo pagar y lo pago en un plazo más corto y ya tengo resuelto y me quito ese peso de encima del día de mañana’

“Ha costado mucho trabajo penetrar en un mercado como México, porque es un mercado poco previsor. Ha cambiado un poco a partir de la pandemia, vale la pena anotarlo, ha venido un poco ganando más terreno, ha despertado más interés el tratar de prevenir”, expone.

Foto: Raúl Estrella

El temor a la muerte

Desde su perspectiva, hay que tres aspectos por los cuales hay temor a la muerte: no saber enfrentar lo desconocido, porque cualquier persona le tiene miedo a lo desconocido; porque a las personas no les gusta dejar sus cosas en la tierra, como propiedades, familias y un tercer aspecto es el dolor que va a provocar el fallecimiento entre los seres queridos.

“Eso de que los mexicanos se ríen de la muerte es completa y absolutamente falso. Los mexicanos como cualquier otra persona le tienen mucho miedo a la muerte”, concluye el CEO de J. García López.

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