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ELECTROMOVILIDAD

Taruk, el autobús eléctrico hecho en México: de Iztapalapa para el mundo

Con más de 70% de componentes mexicanos, el autobús eléctrico Taruk ya opera en Quintana Roo y para 2027 se entregarían más de 200 unidades; MegaFlux, Dina y Marcopolo impulsan este proyecto de electromovilidad que busca convertirse en plataforma de exportación hacia Estados Unidos y Centroamérica

Taruk, el autobús eléctrico hecho en México: de Iztapalapa para el mundo
Roberto Gottfried, CEO de MegaFlux, en entrevista con La Silla Rota. (Julio 2026)Foto: Raúl Estrella

En el corazón de Iztapalapa, un equipo de mexicanos se dio a la tarea de planear, diseñar y poner en marcha el corazón del Taruk, el primer autobús completamente eléctrico realizado en México.

Una fábrica ubicada en la colonia Granjas San Antonio es el centro de producción del tren motriz de las unidades vehiculares que representan más de 60% del valor del autobús.

Es el corazón del Taruk”, afirma orgulloso, el CEO de MegaFlux, Roberto Gottfried, en entrevista con La Silla Rota realizada al interior de la fábrica.

Hoy, Taruk ya circula en Chetumal, Quintana Roo, donde se tienen contempladas 66 unidades, en una concesión que tiene una duración de 15 años, contrato de mantenimiento y garantías por ese periodo.

La firma que realizó una alianza estratégica con Dina cuyo CEO es Ararggo Gómez Sierra y donde la empresaria Altagracia Gómez ejerce un rol directivo importante, ya que su familia es propietaria de la compañía, mantiene conversaciones con 18 estados de la República Mexicana y tiene contemplada la entrega de más de 200 unidades para 2027.

Foto: Raúl Estrella

Expansión hacia EU y Centroamérica

Así como el grupo musical “Los Ángeles Azules” se ha internacionalizado, el autobús Taruk también tiene en la mira pasar a ser: de Iztapalapa para el mundo.

“Sin duda (Los Ángeles Azules) son toda una inspiración para nosotros que venimos del mismo barrio. Aquí está cerquita la delegación de Iztapalapa. Y sí decirte que, como ellos, el mexicano es uno de los mejores ingenieros del mundo… de Iztapalapa para el mundo, sin duda”, enfatiza.

El CEO de MegaFlux comenta que en el plan de expansión están en la mira Estados Unidos y Centroamérica.

“Entonces, claramente tenemos un interés también en el mercado del norte, en el mercado de Centroamérica, Caribe y Sudamérica. Ahora, Marcopolo es la líder carrocera de Sudamérica, es una de las líderes mundiales. Es una empresa brasileña”, enfatiza.

Agrega que quieren plantear una plataforma de exportación, pero que tenga un mayor índice de integración tecnológica nacional y de tecnologías registradas y desarrolladas por connacionales.

Especial

Un proyecto icónico

El primer Taruk eléctrico de 9.5 metros, para 60 pasajeros, está fabricado integralmente en la fábrica de Dina. Ya se validó en más de cinco estados, en rutas del estado de México, Michoacán, Ciudad de México y otras entidades federativas.

“Vimos que tenía un rendimiento y una funcionalidad muy buena y eso nos llevó a tener pláticas con Quintana Roo que nos tiene atendiendo el proyecto Tulum, que es icónico a nivel nacional… es la implementación de un sistema de transporte completo en México con autobuses mexicanos que nunca se había hecho, o sea, en la historia del país”, sostiene.

Hoy, el Taruk donde hay inversiones por cientos de millones de pesos, ya circula en Chetumal, Quintana Roo, donde se tienen contempladas 66 unidades.

Tras la primera experiencia del Taruk en Quintana Roo, la empresa ya está en conversación con otros 18 estados.

“Se está formando un pipeline de ventas. Estamos pensando que este año vamos a entregar alrededor de 60 unidades, el año que viene llegaríamos a cerca de 200 unidades del modelo Taruk… esperamos que vengan muchos municipios y sistemas de transporte que se sumen al proyecto del Taruk y en cada uno estamos asumiendo una responsabilidad conjunta de más de 10 años de darle servicio a nuestro producto”, manifiesta.

Además de ello, hay un nuevo modelo que nació de una alianza entre Dina, Marcopolo y MegaFlux. Es un autobús de 12.5 metros para 100 pasajeros que circulará en las grandes urbes. Hacia octubre y noviembre de 2026, las primeras unidades del nuevo modelo se van a entregar en Mexicali y el sistema completo se van a llevar a Chetumal.

“La naturaleza operativa de los buses de 12 y medio es que son troncales. Entonces, operan en avenidas grandes y mueven un grupo de gente mayor. Entonces, por el tamaño del autobús, no es correcto para meterse en las colonias, porque no puede dar vueltas en todas las esquinas”, explica.

Roberto Gottfried plantea que, si Marco Polo está teniendo éxito en el mercado, “creo que vamos a tener mucho éxito con este autobús también. Entonces se habilitará otra línea de producción que puede dar alrededor de 200 o 250 autobuses al año. Entonces, entre ambas líneas estamos hablando de una posibilidad de oferta de más de 500 autobuses”, asevera el empresario.

Foto: Raúl Estrella

Más de 70% con componentes mexicanos

Los autobuses Taruk están elaborados al 100% por manos mexicanas y más de 70% de sus piezas son de origen nacional.

“Más del 70% de lo que está aquí es mexicano y lo que no es mexicano es porque no se fabrica aquí, pero si no empiezas a colocar este producto aquí, hablar de un plan de integración nacional para traer esas tecnologías a México y empezar a fabricar, por ejemplo, celdas de litio para para todos los usos”, explica.

Agrega que el tren motriz de las unidades vehiculares es el corazón del autobús, en donde en su interior hay mucho desarrollo tecnológico, bastante lógica operativa, electrónica, mucho firmware y software.

El directivo asegura que el autobús tiene más de 1,200 elementos de diseño que han tenido que realizar para que rueden en las calles y pueda dar un buen servicio.

Puntualiza que en el país no se había elaborado un plan ni una ruta crítica y estratégica para que México cuente con una fábrica de baterías de litio propia.

La batería de los autobuses se ensambla en México, mientras todas las partes de electrónica y arquitectura que llega son de tecnología nacional.

Lo que traemos de fuera son las celdas, los módulos de las baterías que en sí mismo no contienen la lógica operativa ni los enclaustramientos mecánicos para poder estar operando dentro de un autobús. Estamos trabajando con China y también podemos trabajar con Estados Unidos, Corea y Japón”, enfatiza.

El Taruk de cara al nuevo T-MEC

El director general de MegaFlux es un empresario que le gusta salir al mar y a los ríos para pescar.

Asegura que quiere dedicar su tiempo al saneamiento de los ríos, “dado que ya hace mucho tiempo que es difícil pescar en los ríos de México porque están tan contaminados y ya no tenemos muchos pescados”, explica.

Por lo pronto, con los autobuses Taruk tienen un alto índice de integración nacional, lo cual les abre la puerta para el nuevo T-MEC

“Dentro del marco del TMEC y del Plan México son los únicos, junto con otros que se fabrican en México, hay una sola marca que fabrica y ensambla en México con estos niveles de integración nacional, pues son los que cumplen para la nueva ronda de aranceles y actos proteccionistas que vemos venir con la renegociación del T-MEC”, sostiene.

Especial

Hasta 35% más económicos

Para el directivo, el autobús eléctrico es entre 20 y 35% más económico en su vida útil que uno de combustión.

“En 10 años, todos los autobuses eléctricos generan ahorros muy significativos y económicos, en comparación con el diésel y eso es sin las externalidades. Eso es, sin ponerle un valor al débito de carbón, sin ponerle un valor a la salud pública y sin ponerle un valor a la integración nacional y el desarrollo tecnológico”, hace hincapié.

Además, plantea que 50% de las contingencias ambientales son ocasionadas en el transporte pesado de la ciudad.

“Entonces, si nosotros reemplazáramos solo en Ciudad de México más de 300 mil unidades de diésel pesado que operan todos los días en la ciudad, ya quitaríamos casi la mitad del problema de la contaminación. Yo siempre digo, a nivel Ciudad de México, si la meta son 300 mil unidades, y con eso vamos a ganar 200 días de ver los volcanes, ya no va a ser una cosa rara, sino que va a ser una cosa más común y va a incrementar la calidad de vida, valdrá la pena”, expone.

Plantea que México tienen que retomar planes estratégicos que se han llevado a cabo en China, los cuales han tenido un éxito impresionante en su eficiencia, generación de conocimiento, desenvolvimiento de nuevas industrias y en generación de trabajo

“No solo trabajos de fábrica como maquilas, sino trabajos de altas competencias donde ponemos a trabajar a los muchachos que egresan en México, cientos de miles de ingenieros todos los años. Y si no tenemos más proyectos como el Taruk, no van a tener dónde emplearse”, puntualiza.

Especial

Alianza con Dina

En la plática, Roberto Godfrey CEO de MegaFlux, expone que la alianza con Dina surgió porque hace 5 o 6 años, después de asistir a una inauguración de las más grandes cerveceras donde se estaban poniendo en operación camiones de carga de ellos para el reparto, la entonces jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo le preguntó si podían hacer un autobús, a lo cual le respondió que sí.

Entonces, ellos al ser especialistas en componentes eléctricos, como fabricantes de motores eléctricos, baterías, arneses necesitaban un socio nacional que pudiera construir lo que ellos no hacían: el autobús.

“Que juntos hiciéramos la integración para tener un producto integral”, explica.

Lo primero que hicieron fue usar un chasis de un RTP que era de Dina, con lo cual comenzaron a trabajar juntos los dos equipos de ingeniería para lograr un autobús eléctrico hecho en México.

“Lo primero fue construirlo, hacer las pruebas de rutina y después ponerlo en rutas de la RTP, en la Ciudad de México. El autobús trabajó muy bien por más de un año, atendió varias rutas y nos dimos cuenta que por la naturaleza de la conversión era un autobús usado de 2017, no teníamos todo el espacio necesario para poner las baterías que requería para cumplir con todas las rutas de RTP en la Ciudad de México”.

A la par, en la administración de Andrés López Obrador recibieron una llamada desde el Conacyt, en donde les pidieron comenzar un proyecto de desarrollo de un autobús que fue concebido para ser eléctrico y así es como nace Taruk.

Foto: Raúl Estrella

Todo un ecosistema

Desde su perspectiva, Taruk no solamente es un autobús, sino que forma parte de todo un ecosistema, en donde el gobierno del Estado de Quintana Roo modificó la Ley de Transporte Público del Estado para poder gestionar un fideicomiso que permitiera la bancabilidad y la operatividad de un sistema eléctrico.

“También se hizo mucho trabajo, por ejemplo, en los primeros autobuses. El modelo de negocios, el plan de infraestructura y de movilidad lo validó la KFW, que es el Banco de Desarrollo Alemán y ya empezó a pagar bonos de descarbonización al concesionario para la adquisición de estos bienes, dado que también tiene un alto nivel de integración de piezas alemanas”, destaca.

Puntualiza que una vez que se brinca el hito del desarrollo tecnológico, la verificación en kilómetros y la operatividad de la tecnología, entonces viene una fase que tiene que ver con la estructuración financiera de la implementación.

En el fideicomiso, expone, hay una serie de contratos, un suministro eléctrico por parte de la fotovoltaica y mantenimiento por todo el ensamble, pero también una inversión de CAPEX bastante importante.

“Cuando hablamos de Chetumal, no es solamente la entrega de unos autobuses, hay una planta fotovoltaica, hay una subestación, hay un patio de carga, hay 66 buses, hay una estación de mantenimiento y todo eso en conjunto dentro del polo de desarrollo que está llevando a cabo ahí la Secretaría de Economía con el gobierno estatal y se convierte en un hub de electromovilidad”, puntualiza.

El director general de la firma añade que en la actualidad se están importando autobuses y dejando algo tan importante y crítico de la actividad nacional en manos extranjeras al 100%, lo cual no es algo que convenga a largo plazo.

Agrega que en México se tiene que aplaudir las iniciativas de los paneles fotovoltaicos, al igual que ellos tratan de atraer a alguien que haga baterías en el país, porque eso le da soberanía al país en el largo plazo.

“Nadie monta una gigafábrica de baterías para 5 años. No es un compromiso que se deriva de una política sexenal. Tiene que estar en la ley una política que diga a 30 años vamos a cambiar todos los autobuses de México a eléctricos y todos los autobuses deberían tener en sus componentes críticos una integración mínima del 80% de fabricación nacional”, enfatiza.

Puntualiza que una política así, garantizaría que llegaran todas las inversiones necesarias para que México sea autosuficiente en estas actividades primarias o estratégicas.

Además, expuso el empresario, las condiciones en México, desde el gobierno, son propicias para penetrar de forma muy agresiva en el transporte público.

“Es muy raro ver en una reunión a la Secretaría de Hacienda, a la Semarnat, a la Secretaría de Economía y a la Secretaría de Ciencia y Tecnología y Educación, todos sentados en una mesa hablando de lo mismo y tratando de alinear la política pública, cada quien desde su trinchera hacia el cambio de la flota”, enfatiza.

Foto: Raúl Estrella

El correcaminos

Taruk significa correcaminos en Yaqui. La razón por la cual se retoma el nombre en Yaqui es porque nació en el seno del Plan Sonora y de la cadena de valor del litio.

“Cuando tú piensas en la cadena del valor del litio, su uso final que a más personas mexicanas puede tocar es sin duda el transporte público o el almacenamiento eléctrico… cuando piensas cuál es el mejor destino del litio de los mexicanos, para los mexicanos, pues sin duda el almacenamiento energético y el transporte y dentro del transporte, pues el transporte público, dado que dos de cada tres personas en este país lo usamos todo el tiempo”, expresa.

Además, Gottfried comenta que siempre le preguntan si los Taruk van a tener un buen nivel de vida, a lo que responde: “antes de que llegaran los trolebuses azules de Asia, ¿cuántos años llevaban operando en la ciudad de México los trolebuses Mitsubishi y los anteriores”.

Destaca que en el país hay que operar bajo un cambio de filosofía o de paradigma, en donde los equipos eléctricos con cambios de componentes y buen mantenimiento, son equipos que pueden durar más de 15 o 20 años.

“Entonces, ya es otra forma de financiamiento, de mantenimiento, que toma mucha más relevancia que los de combustión, porque sabemos que éstos después de X kilómetros, en ciudades grandes ya no pueden operar por un tema de emisiones, empieza un mercado secundario y hasta terciario para esos mismos autobuses que terminan operando en los pueblos de forma muy contaminante, con una unidad muy antigua, en la flota en México tienen promedio de 18 o 19 años de edad. La eficiencia operativa de un vehículo eléctrico que está en condiciones operativas es la misma el día 1 o al año 20”, expone.

Foto: Raúl Estrella

MegaFlux

Roberto Gottfried forma parte de la cuarta generación en la empresa Potencia Industrial, la cual tiene más de 115 años en el mercado de la fabricación de motores y generadores sistemas de UPS rotativos. Él es el CEO de MegaFlux, una empresa 100% mexicana de electromovilidad generadora de productos y procesos enfocados a innovar el transporte público para las nuevas generaciones, como Taruk.

Expone que Megaflux nació como un departamento de desarrollo tecnológico dentro de su empresa matriz que se llama Potencial Industrial, en donde muchas de sus aplicaciones son trenes motrices.

“Somos muy activos en el área de turbinas eólicas, donde pues ahí es un tren motriz que utiliza el viento para generar electricidad, pero muy similar a un vehículo, lo que estás haciendo es traccionar un generador. Aquí cuando usas el motor para traccionar la rueda, es una aplicación muy similar, una bomba, un compresor, que son cosas que hacemos todo el tiempo”, expresa.

Agrega que, en la planta de Iztapalapa, en los últimos 15 años, se ha instalado el laboratorio de baterías, la cual es la fuente de energía para los motores de corriente directa que dan nombre a la empresa MegaFlux.

¿Y cuánto tiempo llevó la planeación, ejecución y puesta en marcha del Taruk?

Gottfried hace hincapié en que la inversión familiar viene desde hace 15 años, cuando fabricaron los primeros vehículos eléctricos que se han ido refinando hacia modalidades del transporte que tienen mejor capacidad de dar servicio.

“La electromovilidad se paga con kilómetros”, enfatiza.

¿Y en una década?

En el plan de negocios de MegaFlux, en una década se ven fabricando 5 mil unidades anuales entre vehículos de última milla de diésel pesado, asevera el CEO de la empresa.

“Operamos con cerveceras, con refresqueras, también hay una ventaja muy grande con el eléctrico en última milla de pesados. Estamos también ya incurriendo en última milla de transporte de 3 y media toneladas o las vans. Y los refrigerados, todo lo que es refrigeración se ve muy beneficiado por la electricidad por la ineficiencia de correr los compresores desde el motor diésel. Eso genera un gasto esto de un diesel muy alto, que justifica electrificar ese esa unidad de refrigeración”, enfatizó.

Especial

El Taruk llegó para quedarse

Gottfried no duda cuando se le cuestiona si el Taruk llegó para quedarse.

“Sin duda. Nosotros tenemos 115 años en México y vamos para 115 años más. Aquí el tema que vemos, no habíamos visto esto desde los años 50s y 60s. Nuestra empresa viene de 1910 y yo me eché un clavado a la historia de la compañía para ver en qué otro momento se trató de impulsar y promover un proyecto industrial de nación y viene desde esas épocas del desarrollo estabilizador”, afirma este empresario que tiene tres pasiones: el desarrollo tecnológico, el amor a México y el amor a la familia.

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