Como ocurrió con Toyota que trasladará su planta de Tijuana a Texas, otras armadoras automotrices instaladas, actualmente, en México, han comenzado a modificar sus líneas de producción para trasladar partes esenciales hacia Estados Unidos, con la finalidad de elevar el contenido regional y evitar pagar un arancel, plantean expertos familiarizados con la industria.
“Sé de otras marcas que están haciendo esta revisión ahora mismo y que en los planes que tienen a futuro están ya considerando una producción en Estados Unidos de motores, de chasis, que son las partes más importantes de un vehículo”, dijo a La Silla Rota, Eliel Amaya, Socio director de Comercio Exterior en Baker Tilly.
En entrevista con este medio, el experto dijo que son grandes empresas armadoras y proveedores, considerados en el argot automotriz “Tier 1”, el proveedor más próximo a la armadora.
“Sí son empresas grandes que tienen varias plantas en México, pero no por eso se prevé que se vaya a cerrar una planta en México, sino más bien el plan de crecimiento, es un plan mixto que involucra a Estados Unidos, donde antes en ese plan de crecimiento, mucho era para la región de México capitalizando los factores económicos de ese momento”, manifestó.
Los ajustes están siendo revisados por los jugadores fuertes en el mercado norteamericano y se ciñen en las armadoras de origen asiático, pero también las de Detroit.
Destacó que ahora, los tiempos han cambiado y hay que enfrentarse a los aranceles, si no logras cumplir con el valor de contenido regional.
Contexto: recientemente, la armadora japonesa Toyota informó el traslado de su planta en Tijuana a Texas, mientras que Bosch, canalizará 2 mil millones de dólares para una planta de semiconductores en Estados Unidos, de un proyecto de inversión de hasta 7 mil 500 millones de dólares en sus operaciones en ese país hasta 2031.
Se repite caso Toyota, pero a menor escala
Amaya, asesor de armadoras en México, afirmó que el caso Toyota de migrar hacia Estados Unidos puede repetirse en el país, aunque en menor escala.
“Porque algunos no cierran las ubicaciones, pero si dentro de la ubicación que existe, van a estar haciendo definición de producir otro tipo de partes o continuar con alguna producción y llevarse estas partes esenciales probablemente a Estados Unidos”, aseveró.
Hay dos aspectos fundamentales porque las armadoras están considerando ajustar sus planes de negocio, para incorporar a la Unión Americana: el ajuste en las reglas de origen y la revisión anual que se hará del T-MEC.
“Se está revisando también en otras armadoras para que al final del día, se trata de capitalizar lo mejor en cada uno de los tres territorios… algunas están modificando sensiblemente su línea de producción para mover esas partes esenciales a Estados Unidos y con eso elevar el valor de contenido regional, clave para poder calificar a un vehículo ensamblado en la zona como vehículo norteamericano, que como efecto tiene el que no pague ese arancel a la luz del tratado”, aseveró Eliel Amaya.
Planes mixtos
El socio director de Comercio Exterior en Baker Tilly hizo hincapié en que el futuro ya proyecta para las armadoras planes mixtos.
Agregó que, al final todas las armadoras siguen compitiendo por un mercado de gran capacidad de poder adquisitivo México.
“La clave está en la proactividad y la capacidad que va a tener cada organización, me refiero a las armadoras y los proveedores de convertirse rápidamente a los factores que se están pidiendo. Entonces, tener eh lo que antes se conocía como estas líneas de producción flexibles”, explicó.
Eliel Amaya dijo que el hecho de que el TMEC no se realice una renovación automática, sino más bien entrar en un proceso anual de revisión de discusión de temas, genera un ambiente de incertidumbre.
El experto aseveró que un proyecto automotriz, evidentemente, tiene una duración de 4 a 6 años dependiendo de la plataforma de cada vehículo, con lo cual se genera una incertidumbre cuando te dicen que se van a estar realizando anualmente las revisiones.
Para el presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), Guillermo Rosales Zárate, expuso que la industria está en incertidumbre porque las decisiones de inversión se toman con planes a largo plazo.
“El tiempo de planeación necesario que ocurre entre la prospección, la decisión y ejecución de una inversión no es una buena noticia el periodo de revisión continúa en los siguientes 10 años”, explicó.
Enfatizó que en el país hay modelos en producción que tiene un periodo de vida de cinco a seis años y el cambio de modelo requiere un periodo no menor de cuatro años.
“Cuando no sabemos a ciencia cierta qué es lo que cambiará, lo que prevalecerá, lo que será para mejor o peor, no es tan fácil ni es el mismo ambiente para la inversión que vivimos en Norteamérica en la Industria automotriz”, enfatizó Rosales.
Maximizar rentabilidad
El socio director de Comercio Exterior en Baker Tilly expuso que el gobierno de México debe cuidar la seguridad, la certeza económica y otros factores para mantener competitividad.
“Los factores donde generalmente la industria de México invierte dinero que no debería, tiene que ver con seguridad, con la infraestructura, con costos elevados de financiamiento, de seguro”, explicó.
Por lo pronto, dijo, el sentimiento de la industria es de que más allá de los movimientos, de tiene que ver una oportunidad en el proceso.
“Siempre tienes esta posibilidad de verlo como un riesgo y y a la vez una oportunidad. Entonces, el sentimiento eh pues la realidad es que es más de oportunidad de hacerse de la información, de poder acercar eh los factores económicos adecuados para decidir qué parte del vehículo vas a hacer en qué país, porque eso maximiza tu rentabilidad. Entonces, lo ven también como una oportunidad.
