Petróleos Mexicanos (Pemex) no tiene el respaldo presupuestal para detonar proyectos de fracking en el país, aseguró el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
"La inversión de Petróleos Mexicanos (Pemex) en exploración y producción fue de 29 mil 318 mdp en 2025, su nivel más bajo del periodo. Para 2026, la inversión de Pemex en exploración y producción es de 39 mil 495 mdp, equivalente en 0.10 % del PIB, frente a una producción potencial de yacimientos no convencionales estimada en 141 mil 494 Miles de Pies Cúbicos Diarios (mpcd)", detalló.
La inversión que ha sostenido Pemex en exploración y producción de hidrocarburos, pasó de 36 mil 512 mdp en 2018 a su punto más alto en 2022 con 49 mil 574 mdp, para caer a 29 mil 318 mdp en 2025.
"Esta trayectoria muestra una capacidad de inversión volátil e insuficiente para sostener un programa de desarrollo de gas no convencional a escala significativa, sólo con recursos públicos", plantea el CIEP.
Contexto: México tiene una alta dependencia energética con incremento de las importaciones de gas natural, las cuales cubren más del 60% del consumo nacional. La producción interna de Pemex cubre 37.1 % de la demanda del consumo total, por lo que México importa 62.9 %, principalmente desde Texas 80% y California 20%.

Las 4 condiciones
De acuerdo con el CIEP, hay cuatro condiciones que una estrategia de desarrollo de gas no convencional tendría que atender para ser evaluable en términos fiscales y de política energética.
La primera tiene que ver con temas regulatorios, en donde el Reglamento de la Ley del Sector Hidrocarburos publicado en octubre de 2025 habilita contratos y asignaciones para la exploración y extracción de hidrocarburos, pero no establece disposiciones específicas para el gas no convencional ni para el fracturamiento hidráulico.
"Lo anterior podría tener implicaciones ambientales, contractuales y fiscales bajo las cuales operaría esta actividad lo que impide evaluar con precisión su impacto sobre las finanzas públicas", detalló el CIEP.
La segunda tiene el carácter presupuestal, en donde la inversión de Pemex en exploración y producción registró su nivel más bajo en 2025 y ha mostrado una trayectoria volátil a lo largo del periodo 2018–2026.
"Transformar los recursos prospectivos no convencionales; en producción real demanda una inversión sostenida que contrasta con esa trayectoria", sostuvo.
Un tercer aspecto tiene que ver con la parte técnica, en donde Pemex no cuenta actualmente con la suficiente capacidad tecnológica para operar yacimientos no convencionales de manera autónoma, lo cual significa que el desarrollo de esa actividad implicaría necesariamente esquemas de participación privada cuyas condiciones contractuales y su impacto sobre la renta que retiene el Estado aún no han sido definidas.
La cuarta es conceptual en donde la seguridad energética no exige autosuficiencia absoluta, mientras que la soberanía energética sí.
"La definición precisa de los objetivos permitiría diseñar y evaluar los instrumentos que se propongan en la correspondiente política pública", detalló.
Viabilidad ambiental
De acuerdo con el CIEP, El fracking enfrenta desafíos relacionados con los derechos de las comunidades originarias y la viabilidad ambiental de los proyectos.
Añadió que la legislación mexicana y los acuerdos internacionales exigen consultas previas, libres e informadas con las comunidades en las zonas de influencia, colocando en el centro los derechos humanos y la participación social.
"Su ausencia puede comprometer la viabilidad jurídica y operativa de cualquier proyecto", detalló.
