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FRACKING

México en riesgo: dependencia de gas de EU podría paralizar al país en 48 horas

México depende en 75% del gas natural de Estados Unidos, por lo que un corte al suministro del energético podría paralizar el sistema eléctrico y traería la suspensión de actividades de la industria, alerta el exsubsecretrario de Energía, Francisco Barnés de Castro, en entrevista con La Silla Rota

México en riesgo: dependencia de gas de EU podría paralizar al país en 48 horas

La dependencia energética que tiene México de Estados Unidos provocaría que, con un corte en el suministro de gas natural, el país quedaría paralizado en dos días, aseguró el exsubsecretrario de Energía, Francisco Barnés de Castro.

Si te cortan el suministro por dos días, nada más, paralizas este país, apagas el sistema eléctrico y suspende actividades la industria”, expresó en entrevista con La Silla Rota.

Añadió que, desde el punto de vista de soberanía energética, el gas natural es el único combustible que le genera a México un verdadero riesgo de desabasto, e inclusive de intervención política.

Actualmente, México importa 75% del gas que consume, principalmente de Estados Unidos, “donde antes no había riesgo de que te suspendieran la entrega real, incluso si había un gran problema como el que ocurrió en el sur de Texas”, dijo el integrante del Observatorio Ciudadano de Energía.

De ese 25% que el país produce, Petróleos Mexicanos (Pemex) consume entre 15 y 18% del combustible en sus propias instalaciones y actividades o quema una parte importante.

“Y solamente lo que le queda, lo pone en el mercado a disposición del resto de la economía. De manera que la CFE y la industria nacional que dependen fundamentalmente del gas natural, el 90% es gas importado”, aseveró.

¿Quién consume el gas?

De acuerdo con Barnés de Castro, 40% de todo el gas que se quema en México es responsabilidad de Pemex, entre el que usa en sus instalaciones y el que quema en la atmósfera.

Añadió 55% del uso de gas natural corresponde a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a través del sistema eléctrico nacional.

Y el 5% restante es el que utiliza la industria en México.

“De ese tamaño son las proporciones. Toda la economía del país está sustentada hoy en día, o una buena parte en el consumo del gas, pero sobre todo las actividades del propio Estado, las de Pemex y CFE dependen del propio Estado. Por eso tiene un valor estratégico para el país, una decisión como ésta (explotar el frackiing)”, enfatizó.

Seguridad y garantías

Para el exsubsecretario de Energía, ante el crecimiento del huachicol en el país, por la participación del crimen organizado con intereses políticos y empresariales, se necesita que el gobierno resuelva el problema de la inseguridad para que nos les roben lo que se genera con la fracturación hidráulica.

“Hoy, en que el crimen organizado está mucho más organizado, mucho más extendido, mucho más poderoso, y asociado con muchos intereses políticos y económicos en el negocio del huachicol y que opera, además, de manera descarada en Tamaulipas y Veracruz, donde tienes los yacimientos de fracking, antes de echar andar esto, va a ser una gran responsabilidad del Estado, brindar seguridad y garantías, de que el operador de fracking, no le roben el crudo o los líquidos, el gas no se lo pueden llevar.”, expresó.

Barnés manifestó que los campos más ricos de gas se encuentran en el Sur de Tamaulipas y el Norte de Veracruz; añadió en Coahuila se puede a echar andar más rápido, pero es menos rentable.

Inclusive, Barnés enfatizó que, en México, antes de que el crimen organizado estuviera tan rapante en el país, en la zona de Burgos, en donde ha estado el yacimiento de gas no asociado más importante que ha tenido el país, los condensados que se generaban en la producción de gas eran robados por el crimen organizado.

“Cada semana, los jueves en la tarde, Pemex tenía prohibido a su personal que se presentara en los campos, después de las 6 de la tarde, porque sabían que (el crimen organizado) iba a ir por él. Se lo robaban, lo metían en pipas y cruzaban la frontera, en la época de Calderón”, explicó.

Necesario nuevos modelos de asociación

En la plática con este medio, el integrante del Observatorio Ciudadano de Energía aseveró que para que México desarrolle el fracking, necesita la participación de grandes capitales y operadores especializados que operen en las condiciones en las que México les ofrece.

Sin embargo, destacó: “se requieren nuevos modelos de asociación, requieres modificar, seguramente, las tasas de los derechos de producción, porque con esas tasas difícilmente va a ser rentable”, afirmó Barnés de Castro.

En la actualidad, la tasa de derecho de producción en México, en petróleo crudo y condensados es de 30%, mientras la de gas natural asociado es de 11.63%.

Hizo hincapié en que, si México fuera un gobierno como Argentina que en poco tiempo pasó de un país importador a exportador de gas y crudo, pero lo cual lo logró al ser un mercado abierto y donde el Estado simplemente da la concesión y cobra los impuestos.

En un país como el nuestro, donde la tradición que tenemos y con un gobierno que tiene una restricción todavía más ideológica que la que tenía en el pasado, sobre la participación del Estado en la industria petrolera, no veo fácil que eso pueda ocurrir y no sé que tan deseable sería”, dijo.

Enfatizó que se necesita encontrar una modelo de asociación entre el Pemex y las empresas que debe ser más flexible, donde haya un reparto justo para ambas partes, una vez que sea rentable, el cual debe ir más allá de los modelos que están echando a andar para los yacimientos no convencionales.

“Durante los primeros años, prácticamente inyectas todo el capital que se genera. Así operaron en Estados Unidos. Las empresas que se lanzaron al franking, estaban altamente endeudadas todo el tiempo, por la velocidad que tenía que tener al estar operando. La rentabilidad sale en el largo plazo”, dijo.

Pemex sin experiencia

En forma adicional, Pemex no tiene experiencia para operar de manera continua en yacimientos no convencionales, manifestó el especialista.

“Ni tiene capital ni tienen la capacidad administrativa para hacerlo, porque los proyectos de inversión con que opera Pemex están fuertemente limitados, no solamente por la disposición presupuestal, sino también por los tiempos en que la Secretaría de Hacienda le autoriza a hacerlo. Tienes que licitar, las trabas administrativas de Pemex son mucho más elevadas y lo hace más complicado”, enfatizó.

Añadió que para la explotación de fracking se necesita mucho más personal y más equipo para hacerlo de la manera intensiva como se pretende hacer.

“En el corto plazo, Pemex no podría hacerlo y con trabas administrativas no lo va a poder hacer nunca, por lo menos operando solo”, dijo.

Expuso que explotar comercialmente los yacimientos de gas, solamente, no es rentable y menos del lado de México.

“Lo que es rentable es explotar yacimientos no convencionales que son ricos en fluido, porque tiene gas y crudo ligero, lo que tiene valor comercial es el líquido y no el gas”, expuso.

¿Por qué Sheinbaum cambió de opinión?

Experto en temas energéticos, Barnés afirmó que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum cambió de opinión por dos motivos: la alta dependencia energética que tiene México de Estados Unidos y le hicieron saber que el fracking es menos agresivo con el medio ambiente que en el pasado.

Añadió que la demanda de gas natural crece más rápido que la economía. Además de que en el país, Pemex, la CFE y la industria no usan combustibles líquidos, sino gas natural.

Añadió que cualquier operación con energéticos tiene un daño al ambiente.

“La convencieron, tarde o temprano, que es factible hacerlo, sino un gran daño ambiental…esa es la parte que acabó de convencer a la presidenta”, dijo.

La mandataria mexicana realizó un viraje a su posicionamiento hacia la fracturación hidráulica. Durante su campaña presidencial, Sheinbaum fue categórica, ya el fracking no tenía cabida en su proyecto de nación, mientras que en la actualidad habla de que existen nuevas tecnológicas menos perjudiciales.

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