Una noche de noviembre de 2007 el empresario tijuanense Alberto Capella se percató de que un comando de sicarios se acercaba a su casa para asesinarlo. Hubo una lluvia de balas, con más de 200 casquillos encontrados después. Días
más tarde dejó de presidir el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública para aceptar desempeñarse como jefe de la Policía en su ciudad, que sufría un baño de sangre a causa de las bandas ligadas al narcotrafico.
Sus vecinos lo llegaron a bautizar “El Rambo de Tijuana”. Se acostumbraron a verlo, a él, entonces con 36 años, de voz suave, sin formación policial, recorriendo la ciudad en una caravana de seis coches con 20 guardaespaldas. Originalmente abogado corporativo, Capella se hizo famoso por su defensa de las víctimas de delitos. Siempre se supuso que una bala con su nombre detendría en cualquier momento su camino.
No calculó que esa decisión lo colocaría en los límites de la leyenda. Tampoco, que abría un ciclo que este domingo lo regresaría a esa ciudad, una de la más vibrantes y complejas de México. Esta vez, para dar una batalla diferente. No contra
adversarios armados, sino con los de otro tipo, frente a los que luce más pesimista: los polítcos. Lanzando una cruzada cívica para encontrar salidas para la crisis politica que vive Baja California.
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Casi tres lustros después de esa misión en Tijuana, y luego de desempeñar tareas similares en el Morelos de Cuauhtémoc Blanco -al que tilda de cómplice de narcotraficantes- y en Quintana Roo, donde encaró la falta de voluntad política para
enfrentar al crimen, Capella Ibarra está convencido de que no son las mafias armadas las que dominan en el país, que sin embargo está secuestrado por la "política partidista” y la falta de compromisos reales por parte de los funcionarios públicos.
Alerta que México saldrá del actual tobogán de inseguridad sólo mediante una estrategia de estado, consensuada y que persista durante al menos 15 años para dar resultados. Sin embargo, es pesimista sobre la formación de la Guardia
Nacional establecida durante el gobierno del expresidente López Obrador.
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“Los militares no fueron formados para otorgar seguridad pública, sino para aniquiliar a un enemigo; eso no funcionará”, sostiene.
- ¿Estamos empezando de cero otra vez? se le pregunta.
- Ni siquiera hemos empezado, responde sin dudarlo.
Estos son extractos de la convesación sostenida por La Silla Rota con Alberto Capella:
Pregunta (P): ¿Qué se puede encontrar en la esencia de la inseguridad en México?
Respuesta (R): Las y los gobernadores en este país han asumido tres actitudes en términos del combate a la violencia. La primera es hacerse tarugos, hablar de que la competencia federal tiene la responsabilidad de atender el tema del
crimen organizado; voltean para otro lado.
La segunda es ser parte del problema; gobernantes que llegan y que no solamente no combaten el problea, sino que quieren párte del negocio y a cambio ofrecen nombrar como secretario de Seguridad, al fiscal, según les ordenen.
La tercera actitud es entrarle con responsabilidad, sin pretextos. Y decir “si aquí matan una persona, es mi responsabilidad como gobernador o gobernadora, entrarle al tema. Y esa que debería ser la regla, es la excepción en México.
P: La apuesta del gobierno López Obrador fue la Guardia Nacional.
R: Grave error. Una de las decisiones técnicas más absurdas, que probablemente dentro de 10 años vamos a criticar por los efectos que va a tener con mucha fuerza. No es una crítica a la Secretaría de la Defensa. Yo creo que igual
que la Marina son instituciones más respetables, con mayor nivel de disciplina y de control, pero dentro de su naturaleza no está el esquema de la seguridad pública.
P: ¿Tenemos que asumir o asumiremos pronto que nos equivocamos nuevamente?
R: En este caso yo estoy seguro que sí, porque parte de un diseño de necesidad de imagen política, no de carácter técnico. La Policía Nacional de Colombia, con 135 años de historia, tiene una formación vertical de carácter militar. En términos de su esquema. Los mandos son generales, igual que sus pares militares, pero no es un arma más del ejército. Es un tema independiente, con una visión eminentemente ciudadana, civilista, con esa formación salvaguarda la vida de
todos, del atacante y de la víctima. En el concepto militar el tema es abatir, es acabar con el enemigo, exterminar al enemigo.
México necesita primero crear un Plan México de 15 años, con 32 partes cada entidad. Yo lo entendí con muchos raspones cuando fui el principal promotor del esquema del mando único en el estado de Morelos, que es un esquema de
gerenciamiento, es una política de gerenciamiento, de control de las policías. Y para Morelos era funcional, pero probablemente no para Oaxaca. Para la Ciudad de México es funcional el primer mando único que hay en todo el país.
P: ¿Pero qué pasó después de que usted estuvo en Morelos?
R: Pasó que llegó una tragedia de un inepto a gobernar, que es Cuauhtémoc Blanco, que primero ni era de Morelos. Número dos, el personal que llevó no le entendió absolutamente el tema. Número 3, el objetivo era enriquecerse del gobierno, no dar resultados. Y número cuatro, no tuvieron el más mínimo pudor para relacionarse con cualquier ente criminal político que pudiera cumplir con el tercer objetivo que era el enriquecimiento.
P: ¿Y en su siguiente etapa en la vida del servicio público, que fue Quintana Roo?
R: El estado cayó en la misma suerte política que muchas entidades. Y las y los gobernadores de Morena aceptaron la imposición de secretarios de Seguridad pública, que iba a imponer el secretario de la Defensa en aquel tiempo y que
obviamente le iban a rendir cuentas al secretario de la Defensa, no a las y los gobernadores.
P: ¿Cuál es el balance actual?
R: El 22 de febrero se abatió al líder más malo ¿y luego qué? Pues le pegas a los liderazgos, le pegas a la operación, le pegas a las finanzas, analizas cuál era su negocio criminal y lo desmantelas. Aquí nos reaccionaron con manifestaciones criminales en 22 entidades federativas, en una suerte de demostración de poder de que estamos en todas partes. ¿Y qué pasó en casi todas las entidades federativas donde hubo esas manifestaciones? Una gran tragedia. Las alcaldesas y alcaldes,
las y los gobernadores se escondieron.
Hay en México 175 organizaciones criminales que operan prácticamente en alguna de las 32 entidades federativas. De esas 175, tomando todavía en consideración Jalisco y Sinaloa, operan la primera de ellas en 29, que es Jalisco, y la otra en 24. Y luego nos vamos con el Cartel del Noroeste, que trae control en 9, y luego nos vamos con otros carteles que traen 5. Hay uno muy poderoso que es el de los Salazar, que tiene toda la fuerza para convertirse en el próximo cartel de Sinaloa, que operan en Sonora.
P: Alberto Capella regresa ahora a Tijuana, concentrado en la construcción, de un proyecto para el estado y para Tijuana.
R: Baja California es como una especie de Frankenstein político, está formado de muchos pedazos la política local, la política morenista actual, lo que gobierna. Y volvimos otra vez a esa visión muy desafortunada de México y el mundo, en donde lo que importa más es el interés personal y no la ideología. Lo que nosotros estamos buscando es unir el ánimo de la sociedad en encontrar esta catarsis de participación social, porque todo mundo está enojado y todo mundo habla de una crisis de ingobernabilidad y de un desastre de corrupción y de niveles de violencia que no habíamos experimentado, pero nadie hace nada. Entonces este movimiento nace del desastre que estamos viviendo y lo mueve la esperanza de que las cosas pueden cambiar y además no es algo que estemos reinventando, es algo que ya vivimos en el 2006 cuando nos tocó encabezar las marchas en contra de la violencia.
P: Trae usted una gorra blanca, con un lazo de paz, pero con zapatos…
R: Bueno, pues es que este es precisamente la inquietud ante el y los zapatitos pues tienen que ver con el que estamos molestos, pero en acción. Y esto es construir la comunidad, que es la base fundamental de todo y es el Movimiento a
las Gorras Blancas, porque necesitamos más que nada un esquema que identifique esta expresión social, esta inquietud.
P: ¿Usted quiere ser candidato a gobernador?
R: Yo quiero cambiar las cosas en Baja California. No creo que sea todavía el momento de definir nada.
P: Eso dicen siempre los políticos… ¿Cuándo se va a dar a conocer esto?
R: Nosotros iniciamos estedomingo 26 de abril, este próximo domingo, con el primer movimiento de las gorras blancas en un lugar icónico de Baja California, que es el Faro de Tijuana, donde empieza la patria, en la esquinita donde empieza este país, ahí vamos a iniciar la recuperación de Baja California.
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VGB
