VENEZUELA

Así fue como el chavismo destruyó la industria agrícola de Venezuela

La producción agroalimentaria en Venezuela registró un descenso sostenido tras la intervención estatal en empresas y mercados; testimonios del sector describen efectos en operaciones, insumos, seguridad y capital humano

Así fue como el chavismo destruyo la industria agrícola de Venezuela
Así fue como el chavismo destruyo la industria agrícola de VenezuelaCréditos: Imagen creada con IA | Ilustrativa
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La producción agrícola y de alimentos en Venezuela mostró una reducción sostenida tras la aplicación de políticas públicas que modificaron la operación de empresas privadas. El sector, que cubrió parte del consumo interno durante décadas, enfrentó cambios en propiedad, precios y acceso a insumos. Estas medidas impactaron la capacidad productiva y la distribución de alimentos. Actores del mercado documentaron estos procesos desde el inicio de las intervenciones.

Jeff Kazin, exjefe de comercio regional de Cargill —la principal productora de ingredientes básicos como harina, pasta y arroz en el país—, explicó que la participación directa del Estado marcó un punto de quiebre. Según su testimonio, autoridades tomaron control de instalaciones industriales mediante operativos oficiales. Tras la ocupación, las plantas dejaron de producir y regresaron sin equipo funcional.

La intervención se extendió a otros eslabones de la cadena agroalimentaria. Empresas privadas modificaron operaciones ante nuevas reglas de comercialización y supervisión. El control de activos productivos alteró la continuidad de procesos industriales. Estas acciones afectaron la oferta de alimentos procesados en el mercado interno.

El impacto también alcanzó a proveedores y distribuidores. La coordinación entre producción, transporte y venta perdió regularidad. Las fallas en estos vínculos limitaron el flujo de bienes agrícolas. El sistema operó con restricciones crecientes en cada etapa.

Control estatal y uso de recursos

Kazin señaló que sectores de las fuerzas armadas recibieron control sobre áreas económicas. Esta estructura asignó actividades productivas a mandos militares. La dinámica redujo incentivos operativos y modificó la administración de empresas. La gestión bajo este esquema registró pérdidas de eficiencia.

El Estado abrió redes de venta de alimentos con precios fijados por debajo de costos de producción. Las empresas privadas enfrentaron exigencias para igualar estos precios. Varios puntos de venta suspendieron operaciones ante la falta de viabilidad financiera. La población concentró su consumo en los canales oficiales.

El acceso a divisas para importar insumos presentó obstáculos adicionales. Las empresas necesitaron dólares para adquirir materias primas como trigo. El sistema de asignación derivó en prácticas irregulares, según Kazin. Varias plantas cerraron por falta de insumos básicos.

La inseguridad afectó la producción primaria y la logística. Intentos de establecer cadenas de suministro agrícola enfrentaron robos de semillas y mercancía. Los productos importados o donados permanecieron en puertos sin traslado seguro. Esta situación limitó la siembra y el abastecimiento interno.

Jeff Kazin, exjefe de comercio regional de Cargill: Especial

Efectos en ganadería y capital humano

El sector ganadero también registró una caída en producción. La falta de condiciones para resguardar animales redujo la crianza de proteína animal. Productores suspendieron actividades ante robos constantes. Las empresas de alimentos para animales cerraron operaciones.

La salida de personal especializado acompañó este proceso. Técnicos, ingenieros y personal operativo migraron fuera del país. El sector perdió mano de obra con experiencia acumulada. La reducción del capital humano complicó la reactivación productiva.

Kazin indicó que el suministro de alimentos representa una prioridad inmediata. Señaló que el mercado venezolano podría absorber productos agrícolas bajo condiciones operativas estables. La recuperación del sector depende de cambios en seguridad, insumos y reglas de mercado. Estos factores definen la capacidad futura de producción y abastecimiento.

Decadencia del campo agrícola: Istockphoto | Ilustrativa 

Qué hace ahora el exdirectivo agrícola

En la actualidad, Jeff Kazin administra y opera granjas agrícolas en los estados de Ohio y Minnesota, en Estados Unidos. En estas unidades productivas desarrolla actividades de cultivo de maíz, soja y heno. Las labores se realizan de forma directa junto con su esposa y sus tres hijos. Esta actividad lo mantiene vinculado de manera permanente a la producción primaria.

Su perfil como productor se complementa con su formación en Economía Agrícola por la Universidad Estatal de Ohio. Kazin acumuló una trayectoria de tres décadas en la empresa multinacional Cargill, donde desempeñó cargos directivos en áreas de comercio y operación regional. Tras su retiro de funciones corporativas, centró su actividad profesional en la gestión agrícola a escala local.

VGB