La noche del 1 de febrero de 2021 transcurrió como cualquier otra para Patrick Charnley. Cenaba en casa con su esposa después de una jornada de trabajo a distancia y tareas de crianza. En medio de esa rutina, su corazón se detuvo de forma repentina. Paramédicos atendieron la emergencia en la sala, mientras familiares y vecinos presenciaron el operativo.
Patrick permaneció sin pulso ni respiración durante 40 minutos. El personal médico logró reanimarlo y lo trasladó a un hospital. Su cuerpo entró en coma durante varios días. Mientras el entorno familiar enfrentaba la incertidumbre, él no registró el caos que ocurría a su alrededor.
Durante ese periodo, Patrick experimentó escenas que no correspondían con la realidad clínica. Según relató después, su mente recreó espacios distintos a una unidad de cuidados intensivos. En entrevista con The Guardian, explicó que en ese estado percibía calma y ausencia de pensamientos.
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Al recuperar la conciencia, enfrentó secuelas neurológicas. Perdió la visión de manera temporal y presentó alucinaciones persistentes. Las evaluaciones médicas situaron su memoria y funciones cognitivas en el 2% inferior de la población. Ese diagnóstico marcó el inicio de un proceso de adaptación prolongado.
El papel de la familia tras la emergencia
La recuperación avanzó con el acompañamiento constante de su esposa, su hijo y personas cercanas. Un vecino inició maniobras de reanimación antes de la llegada de los servicios de emergencia. Esa intervención permitió que Patrick llegara con vida al hospital.
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Al salir del coma, recibió información que no lograba procesar por completo. Entre esos datos figuraba la muerte de su madre, la escritora Helen Dunmore, ocurrida años antes. El daño cerebral borró ese recuerdo, por lo que la noticia reapareció como una experiencia nueva.
La familia asumió un rol central durante la rehabilitación. Patrick requirió apoyo para tareas cotidianas y ejercicios cognitivos básicos. El proceso se desarrolló de manera gradual y con avances limitados, según su propio testimonio.
En ese contexto, Patrick describió una sensación interna distinta a la de su vida previa. A The Guardian dijo: “Una parte de mi cerebro se apagó; solo experimentaba sensaciones, no pensamientos; era como el silencio después de un choque”.
La escritura como vínculo con su madre
Durante la rehabilitación, Patrick retomó la escritura de forma manual. La actividad surgió como una práctica cotidiana para ordenar ideas y fortalecer la memoria. Con el tiempo, ese ejercicio tomó forma de novela.
El libro llevó por título Esta, mi segunda vida. Para construir la historia, Patrick recurrió a personajes y nombres presentes en obras de su madre. Esa decisión estableció un puente entre su proceso personal y el legado literario familiar.
Sobre ese acto creativo, declaró a The Guardian: “Estaba construyendo un santuario al que podía acudir para sentir esa paz total”. La escritura se integró a su rutina como una herramienta constante de recuperación.
El contenido de la novela reflejó elementos de pérdida, memoria y continuidad. Patrick señaló que el libro conectó dos trayectorias distintas, la suya y la de su madre, a través de la ficción y la experiencia personal.
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Una vida redefinida tras el coma
Antes del paro cardiaco, Patrick ejercía como abogado en la industria musical. Tras el evento, dejó ese trabajo y reorganizó su vida diaria. Las limitaciones físicas permanecieron, pero su actividad creativa ocupó un lugar central.
En entrevistas posteriores, expresó que su percepción del tiempo y las prioridades cambió. A The Guardian afirmó: “Aunque estoy más limitado en lo que puedo hacer, mi vida se siente más libre y abierta”. Esa frase resumió su visión actual.
La historia de Patrick circuló en medios internacionales como un testimonio de recuperación tras un evento clínico extremo. El relato se difundió a partir de su experiencia personal y de las declaraciones ofrecidas al diario británico.
Hoy, su vida gira en torno a la familia, la escritura y el proceso continuo de adaptación. La novela marcó un punto de partida distinto al que conocía antes del paro cardiaco y del coma prolongado.
VGB
