Tras la repavimentación del Eje 3 Sur de la Ciudad de México, el carril compartido Bus-bici fue reducido 1 metro con 10 centímetros en el tramo que va de Calzada de Tlalpan a Eje Central, al pasar de 4.20 a 3.10 metros de ancho, por debajo de las dimensiones establecidas en manuales oficiales.
Así lo constató La Silla Rota durante un recorrido por el Eje 3 Sur, en el que se realizaron mediciones con cinta métrica en distintos puntos del tramo.
Esta reducción ha afectado tanto a choferes de los autobuses del corredor SAUSA Tacubaya–La Valenciana como a ciclistas que circulan por el carril exclusivo, quienes señalaron que, además de la reducción del ancho, deben lidiar con automóviles que se estacionan de manera ilegal en ese espacio, lo que los obliga a utilizar el carril contiguo para continuar su trayecto.
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Choferes y ciclistas padecen la reducción del carril
Para los operadores del transporte público que recorren el Eje 3 Sur, el nuevo ancho del carril es insuficiente para el volumen de los autobuses que manejan y los obliga a ir "comiendo la raya" para evitar impactar sus espejos contra los árboles que salen de la banqueta.
"Está muy corto, muy angosto. No cabemos. Hay que andar de lado a lado, no tenemos carril", afirmó Carlos, quien llevan más de diez años al volante, mientras señala hasta donde debería llegar el carril Bus-bici.
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"Haz de cuenta que debería ser hasta donde está esa línea. Hasta ahí debería ser. Esto te pone en riesgo a ti y a los demás. Cuando esté confinado (con delimitadores), voy a tener que pasar por en medio", acusó.
La reducción del carril no sólo ha afectado a los operadores del transporte público. Ciclistas que utilizan diariamente el Eje 3 Sur denuncian un mayor riesgo al circular por la zona ya que, además de cuidarse de los autobuses, tienen que salirse de su carril cuando un auto se estaciona de manera ilegal, ya que el nuevo ancho no les permite maniobrar de manera segura.
Omar, ciclista de 30 años y trabajador de la zona, explicó que la reducción del carril sucedió a inicios de año, tras la repavimentación de la carpeta asfáltica y que ha afectado tanto a autos como a los propios pedalistas.
“Es incómodo, porque te viene un camión de acá (contraflujo) y autos de allá y hay que estarse cuidando mucho por los carros que pasan”.
La misma problemática la señala Javier, ciclista de 23 años, quien recorre ese tramo a diario. De acuerdo a su testimonio, antes de la reducción era posible circular con cierto margen, pese a la invasión del carril por autos estacionados.
“Ahorita, ya que se estacionan, no puedes pasar; tienes que salir y quedas más expuesto”, afirmó.
Dejan carril bus-bici de 3.10 metros
El carril compartido Bus-bici del Eje 3 Sur fue construido originalmente con un ancho de 4.20 metros, medida que se mantiene desde Congreso de la Unión hasta Calzada de Tlalpan. Sin embargo, al cruzar el puente que atraviesa Tlalpan, el carril se reduce de manera abrupta.
La Silla Rota constató esto mediante medición directa con cinta métrica. Al bajar el puente, el tramo que va de Calzada de Tlalpan a Eje Central actualmente 3.10 metros de ancho.
Esto contrasta no solo con su diseño original, sino también con las dimensiones de los carriles vehículares adyacentes.
En ese mismo segmento, los carriles destinados al tránsito de automóviles miden 3.30 metros, es decir, 20 centímetros más que el espacio donde circulan de manera compartida autobuses de transporte público y ciclistas. Antes de la repavimentación, los carriles vehículares medían poco menos de tres metros, de acuerdo con lo observado durante el recorrido.
El estrechamiento del carril bus-bici no se mantiene a lo largo de toda la vialidad. Durante el recorrido, este medio constató que, después de Eje Central hacia el poniente, el carril compartido recupera los 4.20 metros de ancho que tenía antes de las obras de repavimentación.
¿Qué dice la norma?
De acuerdo con el Reglamento de Tránsito, el carril compartido Bus-bici es un espacio destinado a la circulación exclusiva del transporte público y de vehículos no motorizados, como las bicicletas. Este tipo de carriles debe ubicarse en la extrema derecha de las vialidades primarias o secundarias donde se implemente.
Asimismo, el Manual de Diseño Vial establece que estos carriles deben contar con un ancho suficiente para permitir el rebase seguro entre un autobús y un ciclista, manteniendo una distancia lateral adecuada.
El estándar oficial señala que el ancho debe ser de entre 4.10 y 5.00 metros. Debe limitarse a 30 kilómetros por hora y en caso de rebase, el Reglamento exige una separación lateral mínima de 1.50 metros entre el autobús y el ciclista.
La Silla Rota solicitó a la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México (Sobse) información sobre los motivos técnicos que llevaron a la reducción del ancho del carril Bus-bici tras la repavimentación del Eje 3 Sur. Hasta la publicación de esta nota, no se obtuvo respuesta a la solicitud de información.
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“Un error técnico puede costar vidas”
Para Areli Carreón, activista de la movilidad y fundadora de Bicitekas, la reducción del carril Bus-bici en Eje 3 Sur constituye un error técnico sin sustento que puede constar vidas,
En entrevista, señaló que la estrategia de carriles compartidos se basó originalmente en estudios técnicos previos, como los realizados en Félix Cuevas (Eje 7 Sur) donde se determinó que la convivencia entre transporte público y ciclistas era viable siempre que existiera confinamiento y un ancho adecuado que permitiera rebases seguros.
“La medida segura para permitir el rebase es precisamente de un mínimo de 4.20 metros”, explicó Carreón, quien subrayó que esa dimensión ya representa un ancho mínimo para la convivencia.
A su juicio, reducir los carriles compartidos por debajo de ese estándar impide cumplir con la distancia reglamentaria de seguridad y pone en riesgo a los usuarios más vulnerables.
Carreón cuestionó que, mientras se estrechan los carriles destinados a ciclistas y transporte público, se mantengan carriles vehiculares con anchos que permiten velocidades más altas. De acuerdo con su análisis, el diseño de calles que favorecen el exceso de velocidad incrementa el riesgo de siniestros viales, independientemente de los límites establecidos en la señalización.
“Cuando tú diseñas mal la infraestructura para permitir conductas que sabemos que cobran vidas, no puedes dejar ese diseño así”, afirmó.
Desde su perspectiva, la responsabilidad sobre la seguridad vial comienza con quienes diseñan y ejecutan las obras, y decisiones técnicas como la reducción del carril pueden tener consecuencias graves para quienes transitan diariamente por la vialidad.
VGB
