Jalisco.– Guías y trabajadores del sector turístico estaban obligados a pagar cuotas al gobierno de Tequila, que aplicaba multas arbitrarias y usaba a la policía como mecanismo de presión, de acuerdo con testimonios recabados por La Silla Rota en el pueblo mágico.
Lorena Campa, guía de turistas con una década de experiencia en este lugar, señaló que estas prácticas se intensificaron durante la gestión de Luis Ochoa, entonces director de Turismo municipal, con conocimiento y anuencia del exalcalde Diego Rivera, preso por extorsión y vinculado por las autoridades con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Este esquema derivó en abusos sistemáticos contra guías, promotores y prestadores de servicios turísticos.
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Entre las principales irregularidades se encontraban los cobros obligatorios por gafetes oficiales, con un costo de 800 pesos cada seis meses. Sin este documento, los guías no podían laborar. A ello se sumaba la exigencia de portar chalecos con los colores de Morena, con un precio de 250 pesos, los cuales, eran reutilizados y revendidos en varias ocasiones. La falta del chaleco derivaba en multas o en la prohibición de trabajar.
“Aquí ellos eran la ley. Si no firmabas el acuerdo, no te daban el gafete y si no traías el gafete no podías trabajar. Era un acuerdo firmado voluntariamente a la fuerza”, declaró.
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Otra práctica denunciada fue el control de los recorridos turísticos, cuyo costo total era de 250 pesos, de los cuales 50 pesos quedaban en manos de funcionarios municipales mediante la venta obligatoria de pulseras para los turistas que realizaban paseos en camiones adaptados con la figura de un barril de tequila.
La red de corrupción integrada por funcionarios municipales y sus cómplices se quedaba con una quinta parte del ingreso captado por estos recorridos.
El color de las pulseras cambiaba a diario para evitar su reutilización y se prohibía adquirirlas con anticipación. Transportar turistas sin esta pulsera implicaba multas de hasta 25 mil pesos para las empresas.
La trabajadora del sector turístico también denunció sanciones por ofrecer tours a precios considerados “bajos” por la autoridad municipal. En uno de los casos, estuvo a punto de recibir una multa de 4 mil pesos. Además, acusó un presunto desvío de recursos, ya que multas de hasta 3 mil 800 pesos solo se reportaban de manera parcial al presidente municipal.
Moche o cárcel
De acuerdo con su testimonio, la policía municipal se utilizó como herramienta de coerción. Un compañero suyo pasó tres días encarcelado por negarse a pagar una multa de 6 mil pesos relacionada con actividades turísticas. Estos hechos provocaron protestas del gremio, lo que finalmente derivó en la destitución de Luis Ochoa.
“Siempre nos amenazaban con la policía; en turismo todo era ‘te voy a llevar a la cárcel", apuntó.
Las irregularidades también alcanzaron al Museo Nacional de Tequila. Campa aseguró que el exalcalde realizó modificaciones al inmueble sin autorización, lo utilizó como oficina e incluso para pernoctar. Tras el cierre del museo, los sellos de clausura fueron violados al día siguiente y el recinto permanece cerrado desde entonces.
El control sobre los trabajadores incluía la firma obligatoria de acuerdos que favorecían a las autoridades municipales. Negarse a firmarlos implicaba la retención del gafete y del chaleco, lo que impedía ejercer la actividad turística.
En varios casos, estos objetos eran revendidos a otros trabajadores.
La guía turística sostuvo que estas prácticas dañaron gravemente la actividad económica del municipio y provocaron una caída del 50 por ciento en el turismo durante el último año. Confió en que, tras la detención del alcalde y los cambios recientes en la administración municipal, Tequila recupere la legalidad y la confianza de visitantes y prestadores de servicios.
Aún hay miedo en Tequila
En Tequila impera un clima de miedo que inhibe a los habitantes del pueblo a dar declaraciones. El silencio es la constante que se repite en calles, comercios y centros de trabajo.
De forma anónima, músicos que trabajan en la plaza del pueblo compartieron que era de conocimiento general la existencia de cobros indebidos exigidos por funcionarios municipales a promotores turísticos. Uno de ellos expuso que, aunque aún no les solicitaban pagos, tenía conocimiento de que en los próximos días se realizaría una reunión en la que se les pediría una aportación.
“A nosotros los músicos no nos afecta. No se metieron con nosotros. Apenas iba a haber una reunión, de hecho, en estos días, y no alcanzamos. Pero sí nos afectaba que en los eventos del pueblo nos excluían, no nos agregaban y teníamos que buscar trabajo por otro lado; como el festejo de diciembre, casi no se nos tomaba en cuenta, ni en el aniversario del pueblo. Desde el día 1 que entró la administración”, expresó el músico.
Luego de la detención del alcalde de Tequila, por extorsionar a compañías tequileras, el turismo en este municipio disminuyó aproximadamente 70 por ciento, de acuerdo con personas que atienden este sector. Algunos visitantes compartieron que desconocían estos hechos.
Una turista originaria de la Ciudad de México, quien reside en Guadalajara desde hace un año, expresó su sorpresa ante la inusual presencia de policías y militares en la localidad. La visitante, que ha traído a amigos y familiares de otros países para disfrutar del lugar, describió el pueblo como “muy agradable, muy cultural, muy animado”.
La turista, que no estaba al tanto de los recientes acontecimientos relacionados con la detención del alcalde y la seguridad, inicialmente creyó que la mayor presencia de fuerzas del orden podría deberse a la proximidad del 14 de febrero o a un refuerzo de la seguridad para el turismo.
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Respalda detención del alcalde y rompe el silencio pese al clima de miedo
Una residente que pidió no citar su nombre consideró positiva la detención del alcalde Diego N. y señaló que el arresto representa una oportunidad para que el municipio supere un periodo marcado por abusos, control y silenciamiento de la población.
La mujer afirmó que durante la pasada administración los habitantes se sintieron reprimidos y sin voz. Señaló que hablar constituye una forma de manifestación y de rechazo a lo ocurrido en el municipio.
De acuerdo con su testimonio, Tequila quedó debilitado por abusos, control y saqueo durante el tiempo en que el alcalde detenido y su equipo mantuvieron el control del ayuntamiento. Consideró necesario que la población exprese su inconformidad para que el municipio pueda avanzar y dejar atrás ese periodo.
VGB
