INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La IA ya está en el aula, y no se va a ir

Urge que el sistema educativo mexicano diseñe sus procesos asumiendo que la IA es una herramienta permanente con la que hay que trabajar, en lugar de una excepción que vigilar. | Laura Rojas

Escrito en OPINIÓN el

La UNAM diseñó su primer examen de admisión 100% en línea sabiendo que la IA generativa ya era de acceso masivo, y aun así ese diseño resultó fácil de burlar. La universidad canceló el 2% de las pruebas por conductas fraudulentas como suplantación de identidad y uso de celular, y convocará a examen de control presencial a cerca de 58,000 de los 158,712 aspirantes que presentaron la prueba en línea, porque su desempeño resultó estadísticamente atípico frente a los últimos cinco años, por ejemplo, en medicina, el porcentaje de aspirantes con más de 100 aciertos pasó de 3.5% entre 2021 y 2025 a 16.3% en 2026.

La lección de fondo trasciende el dato. Una prueba remota sin supervisión mide, cada vez más, la capacidad del aspirante para conseguir ayuda externa, y cada vez menos su conocimiento individual, el uso de la IA fue previsible antes de aplicar el examen, tanto que incluso hubo tutoriales en redes sociales sobre cómo hacer trampas. El resultado era de esperarse, y más allá del deslinde de responsabilidades, empezando por la Exseretaria General de la UNAM, Patricia Dávila quien entregó su renuncia, lo que es urgente resolver en todo el sistema educativo, incluso desde el nivel básico, es ¿cómo va a convivir la inteligencia artificial con los métodos de enseñanza-aprendizaje

Volver a la era de la imprenta de Gutemberg en la que la UNAM hacía exámenes presenciales en estadios a cien mil aspirantes, puede ser una opción, como lo harán con el examen de control, pero no es lo más eficiente, y este es solo un caso porque volvemos el problema de fondo: niños, adolescentes, universitarios e incluso profesionistas y postgraduados, le delegan a la IA para que resuelva sus tareas o trabajos, transformando a las nueve generaciones en dependientes de ChatGPT, Gemini, Claude y las que se acumulen.

Evidentemente, la solución razonable y sostenible no es poner un profesor-policía a cada alumno para evitar que usen la IA, sino integrarla en los procesos como una herramienta de apoyo para eficientar investigaciones, o aprender de temas en concreto, pero nunca como un sustituto de nuestras propias capacidades y habilidades. 

En mayo de 2023, una encuesta mundial aplicada a más de 450 escuelas y universidades de la Red de Escuelas Asociadas de la UNESCO y de las Cátedras UNESCO encontró que menos del 10% de esas instituciones contaba con una política formal sobre IA generativa. En septiembre de 2025, una nueva encuesta de la UNESCO entre 400 Cátedras UNESCO y Redes UNITWIN de 90 países encontró que esa cifra había subido a 19%, con otro 42% de instituciones elaborando un marco regulatorio en ese momento. Claramente, hay miles de centros educativos en el mundo que poco o nada saben de cómo lidiar con la IA que llegó a sus aulas para quedarse.

La UNESCO misma propone algunas ideas sobre cómo abordar el reto: en su Guía para el uso de la IA generativa en educación e investigación, propone priorizar la formación en competencias de uso responsable sobre la restricción pura. El informe Inteligencia Artificial en la Educación Superior 2025, de la Universidad Politécnica de Madrid, aporta la pieza concreta que falta en México: rediseñar la evaluación hacia formatos de proceso, argumentación oral y aplicación de conocimiento en contexto controlado, porque son más difíciles de tercerizar con IA y miden mejor el razonamiento real del estudiante.

Ante la burla de los exámenes en línea, la UNAM no tuvo más alternativa que aplicar un examen de control con todo los problemas que eso también generará. Esa medida resuelve la emergencia de este ciclo, pero lo que está pendiente de resolver de fondo y urgentemente, es que el sistema educativo mexicano diseñe sus procesos asumiendo que la IA es una herramienta permanente con la que hay que trabajar, en lugar de una excepción que vigilar.

Laura Rojas

@Laura_Rojas_