GOBIERNO DE MÉXICO

La fuga de Claudia Sheinbaum

Las notas sobre el narco, las acusaciones contra Rocha y la tensión entre EU y México regresaron a primer plano, pero no anticipamos que quien impulsaría estos temas sería el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. | Mario Campos

Escrito en OPINIÓN el

Sabíamos que, pasada la fiebre mundialista que terminó con la salida de la Selección Mexicana de la competencia, regresarían al primer plano las notas sobre el narco, las acusaciones contra Rocha, la tensión entre EU y México. Lo que algunos no anticipamos es que quien impulsaría estos temas en la agenda no sería el gobierno de Estados Unidos, sino el de la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha emprendido una fuga hacia adelante.

Porque, a diferencia de lo que ocurría hace unas semanas –y que aquí advertí en este espacio– esta vez la agenda no la están marcando los estadounidenses, sino que ha sido el gobierno mexicano el que ha dedicado varias declaraciones y mañaneras a tratar de colocar el tema en la conversación.

En la ofensiva contra EU, la presidenta ha lanzado varios golpes: acusó al gobierno estadounidense de apoyar a un grupo del crimen organizado, en particular, a los hijos del Chapo Guzmán; ha lanzado una cruzada contra el exembajador norteamericano Ken Salazar, al que ha señalado como mentiroso; y ha reiterado una y otra vez sus reclamos por la violación a la soberanía nacional luego de la intervención del FBI en la captura y traslado del Mayo Zambada.

Incluso ha ido más lejos al declarar que, en opinión de la Fiscalía mexicana, no hay evidencias que justifiquen la captura con fines de extradición de la lista de personajes que pidió hace un par de meses el gobierno de Donald Trump.

¿Por qué el gobierno mexicano pasó de tratar de evitar el tema a impulsar su discusión en la agenda pública? Hay varias teorías: que si es para tratar de vacunar al gobierno, en especial al anterior, de la inminente publicación del libro de memorias de Ken Salazar; que si es para tener una carta de negociación con el caso Salazar, que puedan usar de moneda de cambio –al menos en medios– para intercambiar acusaciones; que si es para construir un clima anti Estados Unidos que sirva para contrarrestar nuevas acusaciones desde ese país.

Todas esas interpretaciones están por verse en la medida en que avance el tema. Quizá más adelante tenga sentido por qué el gobierno mexicano ha emprendido la fuga hacia adelante. En todo caso, lo que ya podemos saber desde ahora es que es una apuesta riesgosa por varias razones.

Primero, porque el relato mexicano tiene un pecado original: indignarse más por la entrega de un narco que por su libertad, es un problema serio que no se puede sacudir el gobierno; en segundo lugar, porque el propio relato oficial es confuso y contradictorio como el caso del piloto que se llevó al Mayo y que, por extraño que suene, el propio gobierno mexicano entregó a EU. Y tercero, porque la cantidad de información de unos y otros es evidentemente asimétrica. El gobierno mexicano puede tratar de explotar todo lo que pueda el caso del Mayo, pero parece ignorar que es EU quien tiene los procesos legales en marcha, quien tiene detenidos a decenas de narcotraficantes, que hay ya dos acusados que se han entregado, y que el poder para colocar temas desde EU es también digno de tomar en serio.

Por ahora, el gobierno mexicano ha tomado la iniciativa para encuadrar este debate en lo que muestra una nueva postura estratégica. Lo notable ahora es que, para bien o para mal, pronto moverá sus piezas el gobierno de EU y entonces podremos valorar si el entusiasmo mexicano tenía sentido y estaba justificado. 

 

Mario Campos

@mariocampos