MUNDIAL 2026

La selección y el país posible

Hay quien ve en el Mundial un circo que desvía la atención de los temas importantes: un evento así claro que tiene implicaciones políticas, pero no es solo eso y creo que vale la pena tratar de entenderlo. | Mario Campos

Escrito en OPINIÓN el

Avanzan los partidos de la Selección Nacional, caen los goles, los triunfos y la conversación sobre el Mundial se expande para comerse todo a su alrededor. Por eso, para muchos, no solo se trata de un evento deportivo, sino de una maniobra gigante de manipulación. Hay quien ve en el tema a un circo que desvía la atención de los temas importantes, que enajena y que sirve como salvavidas a un gobierno que así no se ve obligado a hacerse cargo de la realidad.

Es verdad, un evento así claro que tiene implicaciones políticas. Sin duda, el Mundial es en este momento el gran centro de atención global. Pero no es solo eso y creo que vale la pena tratar de entenderlo. Porque este momento en el país está representando, en especial para los más jóvenes, una oportunidad para contarse una historia del país distinta a la que llevan años escuchando.

En primer lugar, porque el futbol acerca. Es, desde siempre, el gran terreno común que permite que grupos de distintos segmentos o condición social encuentren un punto de conversión común. En un país dividido por muchas razones, el triunfo de la selección es un factor que permite que quienes piensan diferente se encuentren por al menos un momento en el mismo lado de la mesa. Hace muchos años que en México no se veía, en ese sentido, un evento así. 

A eso se agrega el relato del país que puede ganar. Es verdad que el saldo de traumas acumulados ya no da para el “Sí se puede”, y apenas alcanza para el “Y si sí..”, que no es lo mismo, pues no parte de la certeza sino de la posibilidad, pero en todo caso, sirve para ilusionar.

En México llevamos muchos años contándonos que no podemos. Que la economía no da, que la inseguridad nos gana, que la política es solo una fachada para la corrupción, que el estado es omiso e impotente frente a los grandes problemas. Que en México no se puede ni se podrá. Y por eso el momento de la selección es tan refrescante para millones que les permite asomarse a una mirada distinta del país. Porque en una de esas sí se puede, y se sigue avanzando, y se gana y se sigue soñando.

El evento es también una oportunidad para resignificar el espacio público. Para varias generaciones que han crecido escuchando que la calle es peligrosa, que se tienen que reportar todo el tiempo, que desconfíen de todo el que se les acerque, estos días tienen un significado distinto. La gente está en las calles por la fiesta, claro, pero también porque es una oportunidad de salir a la plaza pública para encontrarse con alguien más y celebrar.

El Mundial en ese sentido es también una oportunidad de entender de manera distinta nuestra mirada del país, la relación con los otros, la dinámica del espacio compartido.

Por supuesto, nada de esto quita que se trata de un gran negocio, que se han cometido errores y excesos que le han costado la vida a cuatro personas, que muchos se han excedido y se han generado daños serios en algunos casos. 

Reconocer lo bueno no significa ser ingenuo, desconocer el uso político del evento, minimizar la pérdida de vidas, ni asumir que esto implica un cambio en la realidad objetiva del país. Los problemas ahí están y ahí seguirán cuando pase la competencia, sea cuando sea, pero creo que también es importante entender qué está significando el avance de la selección y qué lecciones debemos sacar para todos aquellos que estamos interesados en la vida pública del país. Por lo pronto, esperemos que este domingo gane el TRI y que nos siga dando mucho de qué hablar. 

 

Mario Campos

@mariocampos