MUNDIAL 2026

El Mundial en todas sus canchas

En un sistema "multicancha", la Copa del Mundo refleja las tensiones del orden internacional, pero también la capacidad del deporte para generar solidaridad, hospitalidad y esperanzas compartidas. | Sheila A. García*

Escrito en OPINIÓN el

Como ha señalado el escritor Juan Villoro, «el futbol funciona como espejo acrecentado y pasional». El Mundial de 2026 confirma esa idea con especial claridad. En las últimas semanas, millones de personas alrededor del mundo han seguido la mayor celebración del futbol, que hoy trasciende los límites del estadio. Más que una justa deportiva, la Copa del Mundo se desarrolla en una especie de sistema multicancha, donde convergen intereses políticos, económicos y sociales que revelan las contradicciones y reconfiguraciones del orden internacional contemporáneo, convirtiéndola en una lente de reflexión de procesos que se producen de manera simultánea en diversas escalas.

Desde una escala global, por primera vez, bajo una organización trinacional, dieciséis ciudades de México, Estados Unidos y Canadá fueron designadas como sedes de 104 partidos, en los que participan 48 selecciones distribuidas en doce grupos, cifras que convierten a esta edición en la más grande y ambiciosa en la historia de la Copa del Mundo (FIFA, 2026). Esta expansión no sólo representó un desafío logístico, sino que también implicó una coordinación en medio de una coyuntura comercial como la revisión del TMEC, las presiones arancelarias de Estados Unidos y una relación atravesada por el endurecimiento de las políticas migratorias y una agenda fronteriza sustentada en el combate contra el narcotráfico desde enfoques que han puesto de nuevo en la mesa debates sobre soberanía e intervencionismo.

Bajo esta plataforma de arranque, el Mundial, alejado de sus inicios populares, deja de ser, más que nunca, únicamente un evento deportivo. Con ingresos estimados por la FIFA (2025) superiores a los 13 mil millones de dólares para el ciclo mundialista y un impacto económico proyectado mayor a los 80 mil millones de dólares, nos encontramos con un negocio global sobresaliente, del que muchos, si no es que todos, quieren ser partícipes y al que no todos están invitados. Sin embargo, incluso quienes han quedado al margen han encontrado distintas formas de hacerse presentes en esta contienda, al igual que los temas más incómodos de la agenda. De la mano de esto, los países anfitriones proyectan su lugar dentro de la comunidad internacional, convirtiendo cada acto en un posicionamiento. 

Resulta paradójico que, mientras se celebra la fiesta mundialista bajo la campaña «Unidos por la paz» y se entrega por primera vez el “Premio de la Paz de la FIFA: El Futbol Une al Mundo”, diversas regiones atraviesen conflictos armados y profundas crisis humanitarias. Esta contradicción adquiere una dimensión singular por la condición de Estados Unidos como país anfitrión y como partícipe activo en una guerra viva durante el torneo. En respuesta, se impusieron revisiones exhaustivas y restricciones a la movilidad de delegaciones y aficionados procedentes de algunos países que claramente no eran bienvenidos. Lo que evidencia los límites de las campañas deportivas para un juego justo cuando entran en tensión con los intereses estratégicos de un Estado, una clara manifestación de la Realpolitik.

Ante estas restricciones y en su papel de coanfitrión, México ofreció condiciones para que Irán, caso emblemático, pudiera preparar su participación y disputar sus partidos en el país vecino. La delegación iraní encontró en Tijuana una comunidad dispuesta a tender puentes de amistad, proyectando hacia el resto del país una imagen de apertura y hospitalidad que se ha fortalecido a lo largo de la contienda. Dentro del sistema multicancha propuesto, México no sólo ocupó el lugar de sede deportiva, sino también el de anfitrión articulador. Aunque las tensiones tampoco han sido ajenas, el partido en el que México aseguró su pase a los octavos de final adquirió un matiz particular, pues ocurrió mientras se mantienen suspendidas las relaciones diplomáticas con Ecuador, lo que trasladó rivalidades tanto deportivas como políticas al campo de juego. 

Sin embargo, al inicio del partido se recordó no sólo la importancia de una región unida, sino también que, ante tragedias como el terremoto en Venezuela, el mundo es capaz de solidarizarse y trabajar en conjunto, independientemente de la nacionalidad y camiseta. Ese mismo espíritu se ha reflejado en múltiples gestos dentro de la escala nacional, como el de la afición sueca hacia las madres buscadoras en Monterrey, hasta las iniciativas ciudadanas para apoyar el urgente retorno de los franciscanitos.

Así, incluso en este Mundial tan polarizado y excluyente para la mayoría de los aficionados, debido a los altos precios de los boletos y a las invitaciones a no ser parte, el futbol reúne pasiones y esperanzas compartidas que han demostrado arrebatar lo propio a quienes han hecho de este juego únicamente un negocio. Esto demuestra que el futbol se disputa en estas múltiples canchas, no sólo las impuestas, sino también las propias.

 

Referencias 

Juan Villoro. (2006, 18 de julio). «El fútbol funciona como un espejo acrecentado de la realidad». ABC https://www.abc.es/cultura/libros/abci-juan-villoro-futbol-funciona-como-espejo-acrecentado-realidad-200607180300-1422501555751_noticia.html  

FIFA. (2026, 31 de marzo). Calendario y fixture completo del Mundial 2026: partidos, fechas y horarios https://www.fifa.com/es/tournaments/mens/worldcup/canadamexicousa2026/articles/calendario-fixture-mundial-2026-partidos-fechas  

FIFA. (2025). Revisión presupuestaria 2023-2026. En Informe anual 2024.

https://inside.fifa.com/es/official-documents/annual-report/2024/financials/revised-2023-2026-budget?utm_source=chatgpt.com  

Sheila A. García*
Licenciada en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, maestra en Cooperación Internacional para el Desarrollo y doctora en Estudios del Desarrollo: Problemas y Perspectivas Latinoamericanas por el Instituto Mora. 

 

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@institutomora