SALUD MENTAL

Un llamado a cuidar la salud mental

El suicidio de un policía en Guanajuato ha abierto el debate sobre la atención institucional que se brinda al personal cuyas actividades implican altos niveles de estrés como policías, bomberos, rescatistas, pero el problema es mucho mayor. | Agustín Castilla

Escrito en OPINIÓN el

El pasado 14 de julio, Orlando Maciel García, de 27 años y policía del municipio de León, Guanajuato, publicó en sus redes sociales un video en el que hace un sentido y poderoso llamado a cuidar la salud mental. En el video que fue grabado dentro de su patrulla, Orlando pronunció las siguientes palabras: “Por favor, siempre tomen como primordial su salud mental y no dejen que nadie juegue con ustedes, que sus emociones dependan de ellos. Quiéranse, cuídense mucho, estén con su familia, valórense.”  También pide a las personas que le llegaron a tener cierta estima, que no se pongan tristes por lo que hizo, y comparte que llevaba mucho tiempo con una depresión silenciosa que lo terminó consumiendo por lo que tomó las peores decisiones, pero dice que ya está tranquilo, descansando pues por fin su mente dejó de soñar. 

Minutos después, se paró en un distribuidor vial, se subió al barandal y se aventó perdiendo la vida en forma instantánea ante la mirada atónita de automovilistas y policías que infructuosamente intentaron convencerlo para que no lo hiciera. Esta no fue la primera vez que García Maciel se refería a la salud mental, ya que unos meses antes compartió un mensaje en el que se ofrecía ayuda a quienes pensaban en el suicidio. En las publicaciones de Orlando que se han difundido tras su lamentable partida, no se aprecia como una persona desesperada o triste, por el contrario se le ve tranquilo, seguro  y, al parecer, nadie advirtió por lo que estaba pasando. 

El suicidio de Orlando ha abierto el debate sobre la atención institucional que se brinda al personal cuyas actividades implican altos niveles de estrés como policías, bomberos, rescatistas, pero el problema es mucho mayor. De acuerdo con el Instituto Nacional de Psiquiatría, aproximadamente 42 millones de personas en México enfrentan algún trastorno mental a lo largo de su vida, en tanto que el INEGI señala que 20% de mujeres adultas y 10% de hombres presentan sintomatología depresiva, lo que se incrementa significativamente después de los 50 años y, en la mayoría de los casos, no se da la debida importancia a los padecimientos mentales. 

Un factor de gran relevancia es que no sabemos identificar cuando alguien atraviesa por ejemplo por una depresión severa y como brindarle acompañamiento o lograr que solicite ayuda profesional, pues generalmente se atribuye a situaciones pasajeras o a falta de carácter, y quienes atraviesan por una condición mental no se atreven a pedir ayuda por los estigmas sociales. Además, en el sistema público de salud no se cuenta con la infraestructura necesaria para atender la salud mental de la población, pues solo se tienen poco menos de siete psicólogos y cuando mucho tres psiquiatras por cada 100 mil habitantes que se concentran en las grandes zonas urbanas, y únicamente se destina 1.3% del gasto en salud mental de acuerdo con el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones, mientras que la Organización Mundial de Salud recomienda el 5% para países con ingreso medio, por lo que la gran mayoría de personas que requiere atención no la recibe. 

No echemos en saco roto el llamado de Orlando, alguien que sabía de lo que hablaba y que ante la depresión por la que atravesaba, tomó una drástica decisión de vida. El cuidado de la salud mental debe ser una prioridad, estemos alertas. 

 

Agustín Castilla

@agus_castilla