REGULAR EL USO DE REDES SOCIALES PARA MENORES

Regular las redes sociales para proteger a la niñez

México no necesita prohibir las redes sociales; necesita regular inteligentemente su funcionamiento cuando los usuarios son menores de edad. | Pedro Zenteno

Escrito en OPINIÓN el

La discusión abierta por la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el impacto de las redes sociales en niñas, niños y adolescentes representa una oportunidad para que México construya una política pública moderna que coloque en el centro la protección de la infancia sin obstaculizar la innovación tecnológica.

Las plataformas digitales han transformado la educación, la comunicación y el acceso al conocimiento. Sin embargo, también han desarrollado modelos de negocio basados en captar y retener la atención de los usuarios mediante algoritmos que privilegian el consumo permanente de contenidos. Cuando estos mecanismos se dirigen a menores de edad, el problema deja de ser únicamente familiar para convertirse en un asunto de salud pública y responsabilidad del Estado.

La evidencia científica muestra que el uso excesivo y descontrolado de las redes sociales puede afectar el sueño, la concentración, la autoestima y el bienestar emocional de los jóvenes, además de incrementar los riesgos de ciberacoso y exposición a contenidos nocivos. Esto no significa estigmatizar la tecnología, sino reconocer que su diseño debe responder también al interés público.

México no necesita prohibir las redes sociales; necesita regular inteligentemente su funcionamiento cuando los usuarios son menores de edad. Ello implica establecer sistemas seguros de verificación de edad, proteger la privacidad de los adolescentes, limitar la publicidad personalizada, restringir la geolocalización, eliminar funciones diseñadas para prolongar indefinidamente el tiempo de conexión —como la reproducción automática y el desplazamiento infinito— e incorporar pausas y controles de uso.

Al mismo tiempo, resulta indispensable avanzar hacia una mayor transparencia de los algoritmos. Las plataformas deben asumir la responsabilidad de explicar cómo recomiendan contenidos a los menores y privilegiar materiales con valor educativo, científico, cultural y deportivo, fortaleciendo el papel de la tecnología como herramienta para el aprendizaje y no únicamente como mecanismo de entretenimiento.

La experiencia internacional demuestra que es posible equilibrar innovación y protección de derechos. México puede construir un modelo propio que combine regulación tecnológica, protección de datos personales, participación de las familias y educación digital, con la colaboración de especialistas, autoridades educativas, sanitarias y legislativas.

La transformación digital también exige un Estado capaz de proteger a quienes se encuentran en mayor condición de vulnerabilidad. Regular las redes sociales no significa limitar la libertad ni frenar el desarrollo tecnológico; significa establecer reglas claras para que la tecnología esté al servicio del desarrollo humano.

La Cuarta Transformación ha colocado el bienestar de las personas como eje de la acción pública. En el entorno digital ese compromiso debe traducirse en políticas que garanticen que la innovación avance de la mano de la salud, la educación y los derechos de la niñez. Ese es el verdadero desafío del México digital del siglo XXI.

Pedro Zenteno

@drpedrozenteno