INFORME DEL INSTITUTO REUTERS

Las malas noticias para las noticias

¿Será posible reinventar el rol social del periodismo y darle la vuelta a las tendencias que el informe del Instituto Reuters pone sobre la mesa? | Mario Campos

Escrito en OPINIÓN el

En medio de goles, partidos y porras transcurre el mes de junio y la atención de las audiencias globales se enfoca en lo que ocurre sobre las canchas de futbol. En ese marco, el Instituto Reuters dio a conocer su más reciente estudio sobre consumo de noticias, el número 15 desde su inicio, en el que muestra las constantes y los cambios más significativos en materia de nuestra dieta de información.

En términos generales diríamos que las malas noticias siguen para los medios tradicionales. El consumo de diarios y espacios informativos mantiene la tendencia a la baja; el número de personas que deliberadamente evita las noticias sigue creciendo, y ya a nivel global es claro el desplazamiento de los medios tradicionales por parte de las plataformas de redes sociales que son ya la principal fuente de información

Los periodistas también siguen enfrentando la creciente competencia de los influencers que ganan terreno como vehículos para informarse, la palabra escrita sigue cediendo terreno al consumo en video, y la confianza en medios y periodistas no presenta señales de mejoría. Incluso, a las nuevas amenazas se suma el todavía bajo pero creciente uso de la IA como fuente de noticias informativas. (Todos los detalles del estudio pueden ser consultados en español aquí)

Por supuesto, el reporte no es alentador para quienes trabajamos en los medios de comunicación y las perspectivas, incluso generacionales, no son nada optimistas.

Sin embargo, no quiero cantar -como dice Salvador Camarena- la balada del periodista triste. No quiero en este espacio poner el foco en todo lo que esto implica para los profesionales del periodismo, ni en la viabilidad económica de las empresas informativas, que vaya que tienen que reflexionar sobre esto.

El foco lo quiero poner esta vez en los usuarios de la información. Y es que como el propio reporte consigna estamos viviendo tiempos de altísima incertidumbre. Entre guerras, disrupciones económicas, tecnológicas, y cambios culturales, el mundo se presenta como un lugar lleno de desafíos.

A eso se agrega un contexto en el que la desinformación va a más por múltiples razones que abordo en mi libro “Batalla por la verdad”, que ya habré de desarrollar en otro momento pero que tienen que ver con la facilidad de la IA para producir contenido falso que parece verdadero, por la tiranía de los algoritmos que nos encierran en contenido a modo, o la comodidad de los políticos con decir mentiras, factores que nos colocan todavía en un ambiente de más intranquilidad.

Y en medio de todo eso la pregunta es ¿en quién vamos a confiar para informarnos en este clima?, ¿qué recursos tenemos para saber qué pasa en el mundo y cómo nos afecta?, ¿a quién le puedo creer cuando me ofrecen datos sobre productos, servicios o problemas sociales?, ¿quién tiene el tiempo para verificar si algo es cierto o no antes de replicarlo?

Pues bien, la respuesta a todo eso es el periodismo. Es evidente que como gremio no lo estamos haciendo bien, o al menos no lo estamos comunicando. Vaya paradoja, ¿no? Los comunicadores no están logrando decirle a audiencias todo el servicio que les pueden dar.

Por eso, en lo que el periodismo resuelve ese problema quiero hacer una invitación a los lectores para decir que hoy si hubiera una profesión necesaria para navegar por estas aguas turbulentas sería la de los profesionales de las noticias. Pues son ellos, los que en la descripción del cargo, tienen la tarea de darnos la información adecuada para tomar buenas decisiones.

Los que tienen como tarea separar la verdad de lo falso, los que deben su trabajo a sus lectores y audiencias y no a las marcas que les patrocinan. 

¿Será posible reinventar el rol social del periodismo y darle la vuelta a las tendencias que el informe pone sobre la mesa? Apostar a ello, vista la evidencia, parecía un error, sin embargo hoy me siento optimista y pienso que como consumidores de información aún estamos a tiempo de reivindicar la utilidad social de una profesión que mientras peor la pasa, es más necesaria que nunca. 

Mario Campos

@mariocampos