A poco más de 24 horas de arrancar el mundial de futbol se percibe un ambiente insípido, sin sabor, sin entusiasmo, sin la pasión que caracteriza este certamen, como los organizados en el 70 y el 86. La hoguera de la pasión futbolística hoy parece no encender no sólo por las lluvias torrenciales de los últimos días, condición que confirma la alteración del cambio climático a diferencia de los días soleados de hace 56 y 40 años.
Pero no sólo eso, el mundial de futbol 2026 está ensombrecido por una serie de circunstancias que le están robando reflectores a la justa deportiva. Por supuesto, en estos momentos los focos de los medios nacionales e internacionales apuntan hacia México, porque será quien inaugura el torneo y debido a las manifestaciones y plantones de la CNTE en el corazón del país.
Las protestas del magisterio llevan más de una semana, pero el punto álgido ha sido la radicalización de los manifestantes quienes además de sus demandas, tienen por objetivo “boicotear” el mundial de futbol. Y aunque el gobierno ha hecho lo posible por entablar las mesas de negociación con el fin de lograr que levanten su plantón, los maestros disidentes están empeñados en no retirarse si no son resueltas de manera íntegra sus demandas.
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En las últimas horas, se sumaron a las protestas del magisterio, el grupo de los 43 de Ayotzinapa y un grupo de madres buscadoras entre otros. No hacía falta que la presidenta señalara que existe una intención de provocación al gobierno, eso se vislumbró desde las primeras protestas de los maestros a su llegada a la capital. Cierto, la posición del gobierno para tratar las desmedidas protestas de los maestros, pueden ser cuestionables, pues los actos vandálicos han sucedido ante la ausencia de la fuerza pública pero lo contrario, radicalizaría las protestas con el riesgo de que ello derive en confrontaciones con la ciudadanía (ya con algunos conatos) que, entre otras cosas, reclaman el libre tránsito, la afectación a sus negocios y comercios y por supuesto, el deseo de disfrutar de la justa deportiva en el tinglado armado en corazón de la capital.
La posición actual de la CNTE y los grupos disidentes que hoy los apoyan, nos remontan al actuar del también radical SME, nada más que sin mundial de futbol, que en sus distintas manifestaciones, afectaron y hartaron a los habitantes de la ciudad del tal suerte que, cuando el gobierno de Calderón decidió desaparecer al gremio de electricistas, nadie protestó pese a que la acción ocurrió de forma autoritaria y violando la Ley. Aún así, ninguna voz ciudadana se opuso a su desaparición y cuando intentaron salir de vuelta a la calle, nadie los apoyó. El magisterio deberá aprender de ese pasaje pues de mantener su posición actual de afectar la inauguración del mundial, será suficiente para que los habitantes de la ciudad no lo olviden.
Pero como lo señalamos arriba, el foco por ahora está puesto en México, sin embargo, el mundial de futbol además está en medio de una guerra que apenas hace una horas volvió al escenario de intercambio de misiles entre Israel e Irán bajo el telón de las escaramuzas entre el país Persa y los Estados Unidos, de tal suerte que, al día de hoy, existe un escándalo porque la selección de futbol iraní, no cuenta con las visas suficientes para la comitiva que acompaña al equipo que disputará sus juegos en las ciudad de Los Ángeles, amén de que la orden de la Casa Blanca fue que la delegación Persa pernoctara en Tijuana.
Pero no sólo la selección de Irán está pasando por el escrutinio de los “sistemas de seguridad” de los Estados Unidos, el seleccionado de Uzbekistán, que jugará en Houston y Atlanta, también han visto restringidas sus visas para su estadía durante el certamen. No son los únicos casos, el árbitro de la FIFA Omar Artán de origen somalí, también enfrentó la negativa para entrar a la unión americana bajo argumentos de seguridad. Esto no debería sorprender a nadie cuando el gobierno de Trump ha radicalizado su política migratoria.
Este será el primer mundial de futbol de la historia en la que el país organizador está involucrado directamente en un conflicto armado, y peor aún, su contrincante bélico, asistirá a la justa deportiva.
Un elemento más que ha contribuido para que este mundial de 2026 esté deslucido tiene que ver con el monopolio de la FIFA en el manejo de la publicidad de la justa, es decir, que la venta de espacios que veremos en todas las plataformas y en los estadios, fueron realizadas directamente por la FIFA, esto significa que, en ninguno de los tres países organizadores del torneo, las marcas locales podrán hacer referencia ni mencionar el torneo mundialista en sus anuncios sopena de hacerse acreedores a una demanda por parte de la FIFA. Bajo esta premisa, las ganancias del certamen se concentrarán en una solas manos.
Un conflicto más, al parecer aún sin resolver a unas horas de iniciar el torneo, es la disputa con los dueños de los palcos del estadio Azteca quienes demandaron ante tribunales internacionales para hacer válidos sus derechos como propietarios de los palcos que la FIFA pretendía usufructuar como parte del negocio del torneo. De hecho, durante las transmisiones en todo el mundo, los estadios mundialistas no serán referenciados con sus respectivos nombres, serán nombrado como estadio… y el nombre de la ciudad en que se ubican.
Sin duda, este será un mundial de futbol que por muchas razones rompe con la inercia y armonía que tradicionalmente impregnaba el certamen cada cuatro años y hay decirlo clara y directamente a los señores de la CNTE, el torneo de futbol no fue organizado por el gobierno, es un evento privado, así que no se equivoquen, pues el costo político por boicotear la fiesta en las calles de la Ciudad de México, podría ser más doloroso que el gusto de haber dañado los ornatos alusivos a la justa deportiva.
