ECONOMÍA MEXICANA

De los ajustes de cinturón, los catarritos y las amargas medicinas a la crisis tersa

La desaceleración de la economía en México, es evidente y la presión del incremento de precios hace que se vea con mayor severidad el impacto inflacionario. | Ismael Jiménez

Escrito en OPINIÓN el

La desaceleración de la economía en México, es evidente y la presión del incremento de precios hace que se vea con mayor severidad el impacto inflacionario. Es cierto, en términos absolutos la inflación de más de 4% es preocupante sin embargo y pese a que el panorama parece oscuro en términos de carestía, la realidad es que la situación es menos apremiante de lo que supone ese rubro de la economía.

Cierto, se cierne un enorme riesgo de parálisis económico pero ese riesgo no es exclusivo de México, es para todo el mundo. En varias ocasiones hemos señalado en este espacio que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es resultado de la desaceleración y estancamiento de la economía norteamericana que ya daba visos de agotamiento desde antes de la pandemia y que, luego del COVID, no ha superado crecimientos mayores a 2%. Esto es importante porque explica el débil crecimiento de la economía mexicana pues no perdamos de vista que el 80% de nuestras exportaciones tienen como destino al vecino del norte.

Desafortunadamente, el enfoque y la narrativa de los medios nacionales en general centran sus informativos bajo la narrativa de la ineficacia del actual gobierno de la 4T y no es que no tengan responsabilidad por la lentitud a la que camina la economía nacional, pero tampoco nos encontramos en la debacle que algunos agoreros de la narrativa politiquera quieren hacer creer. 

Por supuesto que ya es desgastante para unos y para otros tratar de volver la cara al tiempo y recordales a esos seudo analistas y comentócratas que la economía mexicana, lleva décadas atrapada en una elipse de crecimientos mediocres que, aunque en 2010 tuvo su máxima gloria con un crecimiento del 5%, la inflación empañó aquella cifra al cerrar arriba del 4%.

Atrás quedó para los animosos agoreros del desastre nacional cuando alababan medidas como la de apretarse el cinturón una vez más debido a las políticas de contención que buscaban evitar una crisis cuando la economía mundial crecía al 4 o 5%. También quedaron en el olvido las ominosas declaraciones que el entonces gobernador del Banco de México justificaba un año más sin crecimiento porque, cuando Estados Unidos tiene neumonía, México sólo tiene catarrito, los programas de noticias radiofónicas y las primeras planas tomaban con algarabía tan mordaz frase y peor aún, hubo quienes en sus noticiarios se atragantaron con la amarga medicina que en el marco de una crisis más, le volvían a pedir a los mexicanos resignarse a vivir bajo las condiciones de una economía mediocre que muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras, justificaban tan elocuentes frases al asegurar que el entorno global era complicado. Hoy, el entorno global está relegado en sus comentarios.

Las condiciones actuales de la economía no son tan diferentes al escenario del 2003 cuando la inflación anual cerró arriba del 5% y el PIB crecía 1.2%, era el efecto de la caída de las torres gemelas justificaban quienes ahora se rompen las vestiduras, en 2007, un año antes de la crisis inmobiliaria, la economía mexicana creció apenas 2.1% y el gobierno no fue capaz de prever lo que sucedería en 2008 mientras el PIB crecía apenas 0.9%. Cierto a partir de 2009 la economía se recuperó pero el impulso se sustentó en el aumento de la deuda pública.

Para 2014 la inflación cerraba arriba de 4% y el PIB crecía al 2.5%. Por esos años, es decir, de 2012 en adelante, el tipo de cambio superaba los 13 pesos por dólar y en adelante, el peso se devaluó hasta situarse por arriba de los 18 pesos por dólar mientras que el PIB nacional, no superaba el mediocre 2% y la inflación promediaba arriba del 3% anual hasta antes del COVID.

Hoy, los pronósticos del FMI y del Banco Mundial indican que la economía mexicana crecerá alrededor del 1% mientras que el Banco de México señala que el crecimiento económico puede cerrar 2026 incluso por debajo de esa cifra mientras que la inflación, rozará el 5%. ¿Un año malo? por supuesto, pero no es nada que antes no haya vivido la maltrecha economía nacional, la diferencia es que el contexto mundial de hoy con la guerra en Medio Oriente sumió a la economía global en una peligrosa espiral inflacionaria que amenaza con salirse de los cálculos de Washington en caso de que la guerra con Irán se prolongue o se recrudezca.

Una vez más, no justificamos el pobre desempeño de la economía nacional y antes que eso, está claro que este gobierno inició con buenas ideas, con los polos de desarrollo, las estrategias para producir minerales críticos y autos eléctricos, pero esas iniciativas, avanzan muy lento, tan es así, que luego de las expectativas generadas por Altagracia Gómez, su ausencia mediática es tanta como los avances de esas iniciativas. 

La economía mundial crecerá apenas al 3% este 2026, al menos ese es el pronóstico de abril, suponiendo que la guerra contra Irán terminará en breve, mientras que el PIB estadounidense, apenas rebasará el 2% y la inflación en ese país se sitúa alrededor del 3%. Así que, controlar la inflación y evitar que la economía nacional se derrumbe por debajo del 0.9% será la misión principal de Sheinbaum, no porque los críticos sigan vociferando, sino porque un mayor deterioro de la economía se llevaría al traste la política de bienestar implementada por la 4T.

 

Ismael Jiménez 

@ijm14