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Los riesgos de cara al mundial

Los montos de dinero que Estados Unidos, Canadá y México han invertido en el despliegue de los aparatos de seguridad, muestran una disparidad abismal entre cada uno de ellos. | Eduardo Zerón García

Escrito en OPINIÓN el

A unos cuantos días de que inicie la Copa del Mundo —que tendrá como sedes a Estados Unidos, Canadá y México—, los montos y el despliegue de los aparatos de seguridad que cada país ha desembolsado demuestran una disparidad abismal. Si bien Estados Unidos albergará 11 sedes, para los preparativos la administración Trump desembolsó la extraordinaria cantidad de 625 millones de dólares, a través de las agencias estatales designadas por cada gobernador; a estos se suman 250 millones adicionales para los estados, destinados al programa de sistemas antidrones (C-UAS). Estos partidos se designaron, además, como National Special Security Events (NSSE), lo que centraliza el mando bajo la directriz federal.

Si bien los estadounidenses parecen tener un perfil de amenaza interno y de escala —las autoridades se preparan ante la posibilidad de tiroteos masivos, extremismo doméstico, drones y amenazas terroristas, algunas de ellas ya designadas como tales—, su caracterización pública resulta más difusa.

Canadá, por su parte, habría asignado cerca de 150 millones de dólares entre las ciudades de Toronto y Vancouver. A través de su primer ministro reconoció la presencia de cárteles mexicanos, sin que ello suponga un riesgo inminente, y se le considera el país más seguro de los tres.

En el caso de México, aunque no se ha advertido un presupuesto específico destinado al torneo, el plan anunciado por el gobierno federal —denominado Plan Kukulkán— contempla casi 100 mil elementos entre Fuerzas Armadas y Guardia Nacional, y se elaboró de la mano de la FIFA durante largos meses de planeación. Aquí las amenazas son francas y veladas: provienen de grupos antisistémicos como la CNTE, que ha utilizado la violencia como herramienta de coerción y provocación, y que se consolida como un riesgo para el orden público frente al cual el Estado cuenta con pocos instrumentos de respuesta.

Pero persisten otros riesgos ligados a la delincuencia organizada. Las autoridades federales no descartan una represalia o un intento de desestabilización por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación ante el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", sobre todo porque una de las ciudades sede será Guadalajara. Tampoco descartan eventos aislados derivados de las disputas que persisten entre cárteles.

Otros colectivos, como el de los normalistas de la "Raúl Isidro Burgos", han elevado las señales de alerta: hace apenas unos días les fueron incautados, en la Ciudad de México, 59 artefactos explosivos de alto grado de sofisticación, vinculados a un ala radical del comité estudiantil —concretamente a Jesús García Estrada (alias "El Coquillo") y a Juan Miguel Hernández Carvajal (alias "El Padrino" o "El Mamado")—, quienes podrían enfrentar cargos por delitos de armas, terrorismo y delincuencia organizada, a partir de las carpetas de investigación iniciadas por la Fiscalía General de la República.

Esto plantea una interrogante: ¿debe México preparar su marco jurídico para designar a ciertos actores o grupos como entidades terroristas? La respuesta parece clara. Si bien en nuestro país el antagonista principal son los cárteles de la droga, estos grupos antisistémicos enmascaran su propuesta como una vía legítima para escalar conflictos e impulsar agendas políticas; sus actos, sus instrumentos y su ideario guardan, entonces, mayor vinculación con los de grupos terroristas internos.

El investigador y candidato a doctor Gritcha Raether analiza lo que supondrían estas designaciones también como un instrumento que permitiría a las autoridades escalar el nivel de respuesta ante ciertas amenazas. Su investigación resulta fundamental en un momento en que, de nuevo, el Estado debería averiguar quién es la mano que mece la cuna y, en su caso, actuar bajo el régimen de excepcionalidad que supone la atención a estos actores.

México parece necesitar ordenamientos claros y una doctrina que señale a sus adversarios como enemigos del Estado, sin caer en la tentación partidista. La CNTE se ha consolidado como una amenaza al orden constitucional que, si bien puede no trastocar la Seguridad Nacional, sí afecta la Seguridad Interior, con efectos igualmente corrosivos para las instituciones del Estado.

Mientras tanto, en unos días comenzará el Mundial, y muchas acciones parecen estarse cocinando con propósitos muy particulares.

Moneda al aire: el jardinero

Ante la creencia en la que Audias Flores “el Jardinero” y prominente miembro del CJNG ha promovido un amparo para no ser transferido a Estados Unidos, parece que el hecho que el juez bateara el procesamiento supone que su ida es inminente.

Eduardo Zerón García

@EZeronG