En la elección federal de 2027 tendremos dos nuevos partidos en la boleta. A los seis partidos nacionales actuales con registro: PAN, PRI, PT, PVEM, Morena y Movimiento Ciudadano, se sumarán Somos México y Construyendo Sociedades de Paz, PAZ. Esto implica la consolidación y ampliación de la oferta política de izquierda y centroizquierda, y mayor probabilidad de que las agendas progresistas dominen tanto en la disputa por la Cámara de Diputados como la agenda legislativa de consenso en temas como salud, educación, vivienda, trabajo digno, seguridad social y cuidados.
Si Somos México logra conseguir curules, sumados a las otras fuerzas progresistas, las empresas podrían esperar el avance de la agenda de derechos laborales, política salarial, seguridad social, cuidados y regulación a plataformas tecnológicas, comercio electrónico, inteligencia artificial, datos personales, fintech, logística, e industrias con alta dependencia de nuevas formas de trabajo.
En 2024, Morena llegó a la elección legislativa como la fuerza dominante. En la votación para diputaciones federales obtuvo más de 24 millones de votos. El PAN superó los 10 millones. El PRI y Movimiento Ciudadano quedaron en un rango similar, con alrededor de 6.6 y 6.5 millones. El PVEM obtuvo casi 5 millones y el PT poco más de 3.2 millones. Esa fotografía muestra el peso de cada partido antes de la entrada de los nuevos competidores.
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La elección de 2027 será una competencia entre ocho opciones. Morena y PT ocuparán el espacio más de izquierda. PRI, Movimiento Ciudadano y Somos México disputarán distintas expresiones de centroizquierda, socialdemocracia o liberalismo social. El PVEM conservará su perfil verde, territorial y pragmático. El PAN seguirá como la principal fuerza de centroderecha. PAZ representará una derecha religiosa y conservadora, vinculada al mismo núcleo político que antes impulsó al Partido Encuentro Social.
Somos México puede ser la novedad más interesante para el espacio de centroizquierda opositora. Su origen está vinculado con la Marea Rosa, el movimiento que surgió en defensa del INE y con actores provenientes de trayectorias distintas, incluidos antiguos cuadros del PRD, PAN y PRI pero que coinciden en la defensa de la democracia y de los contrapesos al poder. Probablemente sumarán a su plataforma electoral propuestas relacionadas con la seguridad y la justicia debida a movimientos como las madres buscadoras. Su oportunidad está en captar parte del voto que quedó huérfano tras la desaparición del PRD y en convertir una identidad cívica en una oferta partidista viable.
PAZ tiene antecedentes en el Partido Encuentro Social y en el Partido Encuentro Solidario, fuerzas asociadas con liderazgos evangélicos y posiciones conservadoras en temas sociales. En 2018, el Partido Encuentro Social obtuvo 1.35 millones de votos para diputaciones federales, equivalentes a poco más del 2.5% de la votación válida emitida. Tres años después, el Partido Encuentro Solidario obtuvo 1.35 millones de votos para diputaciones federales en 2021, equivalentes a 2.75% de la votación. Ambos resultados quedaron por debajo del umbral de 3% necesario para conservar el registro nacional. PAZ puede partir de ese voto duro, y en 2027 se verá si logra superar el límite que sus dos antecedentes políticos no alcanzaron.
Para Movimiento Ciudadano, la aparición de Somos México abre una competencia directa por una parte del electorado opositor urbano, de clase media, crítico de Morena y distanciado del PRI y del PAN. Compiten parcialmente por el mismo espacio: votantes que buscan una opción distinta al oficialismo y que valoran la democracia, los derechos y libertades y los contrapesos. Y aunque Movimiento Ciudadano llega con ventajas claras: marca nacional, representación legislativa, gobiernos estatales, estructura partidista y experiencia electoral, Somos México llega con el impulso cívico de la Marea Rosa, presencia mediática, liderazgos reconocidos y una narrativa centrada en defensa democrática.
El PT y el PVEM seguirán en la órbita de Morena y para el PAN, –tras perder el registro en Coahuila este año– el reto es mayor. Sigue siendo la única fuerza de centroderecha pero enfrenta desgaste de marca, debilidad narrativa y competencia por su propio electorado tanto por MC como por Somos México. Su expectativa para 2027 dependerá de su capacidad para renovar candidaturas, recuperar presencia territorial, construir una agenda diferenciada en temas como economía, seguridad y Estado de derecho sólida y creíble.
