MUNDIAL 2026

Detrás del balón

Mientras el balón ruede, una parte importante del país prefiere no ver las bolsas con restos humanos cerca del estadio, ni las obras inconclusas, ni al exfiscal acusado de narco complicidad rumbo a una embajada. | Julio Castillo

Escrito en OPINIÓN el

Hay un truco viejo en la política que consiste en poner algo brillante frente a los ojos del público para que no vea lo que está pasando detrás. Puede ser un avión presidencial que se vende cada vez que hay que cambiar la conversación o puede ser una acusación a los Reyes de España, pero este sexenio el concepto lo ha llevado a su máxima expresión: si antes era una conferencia mañanera con datos inventados, ahora es un Mundial de futbol con estadios renovados, fan fests en el Zócalo y un pato viral en Palacio Nacional que resultó ser más popular que la Presidenta. El problema es que el país que existe detrás del espectáculo no desapareció por el hecho de que haya cámaras y turistas extranjeros mirando para otro lado.

Los temas que el gobierno quisiera que olvidáramos no son menores: son 132,534 personas desaparecidas, un grupo de políticos de Morena (gobernadores, senador, alcaldes, etc.) acusados en Estados Unidos de pactar (o ser parte) con el crimen organizado, fosas clandestinas a 20 kilómetros de un estadio mundialista y gobernadores que presumen seguridad mientras dejan obras sin terminar con decenas de miles de millones encima. Algunos apuntes de lo que el balón no pudo tapar:

  • El episodio del “Pato Merlín” es, en su absurdo, perfectamente ilustrativo de este gobierno (algo digno de un episodio de Los Simpson). La presidenta Claudia Sheinbaum invitó a su mañanera a un pato que se hizo viral en redes sociales —al que llamó "un simbolito de nuestra cultura"— mientras los colectivos de madres buscadoras siguen sin poder ser recibidos en audiencia directa en Palacio Nacional. La respuesta de Sheinbaum ante las críticas fue que ella sí recibe a muchas madres buscadoras, "nada más que no hago propaganda de ello". Curioso: del pato sí hizo propaganda. De las madres, no. México tiene 132,534 personas desaparecidas, el segundo número más alto del mundo después de Siria. El pato tiene cuenta en redes y una visita presidencial. Las cuentas no cuadran.
  • Jalisco es anfitrión de varios partidos del Mundial en el Estadio Akron, y eso está muy bien, salvo que a menos de 20 kilómetros de ese estadio se han encontrado 456 bolsas con restos humanos en los últimos meses. Jalisco ocupa el primer lugar nacional en desapariciones, con más de 16 mil reportes formales y la certeza de que los informales son muchos más. Los colectivos de búsqueda denunciaron que las autoridades querían acelerar o concluir los trabajos en las fosas antes de que llegaran los turistas del Mundial. El mundo viene a ver futbol a Guadalajara. Detrás de las cámaras, alguien sigue buscando a sus muertos.
  • En aires internacionales Alejandro Gertz Manero, el exfiscal general que usó la institución para encarcelar a la nuera de su hermano, que filtró expedientes a la prensa y que acumuló más escándalos que investigaciones resueltas, renunció a la FGR en noviembre de 2025 —dos años antes de que terminara su encargo— y la presidenta Sheinbaum anunció en enero de 2026 que sería el nuevo embajador de México en Gran Bretaña. No lo procesó. No lo investigó. Lo mandó a Londres. Si alguna vez alguien necesita un ejemplo de lo que significa la impunidad institucionalizada en México, aquí tiene uno empaquetado con pasaporte diplomático.
  • Morena y el Mundial llevan semanas en una relación simbiótica: el partido gobernante celebra cada gol y cada partido como si fuera un logro propio, mientras hace uso de la euforia colectiva para enterrar noticias incómodas. La semana en que más se habló del Pato Merlín fue también la semana en que el PAN presentó una denuncia contra López Obrador en la Corte Penal Internacional por la política de "abrazos, no balazos" y su saldo de más de 200 mil homicidios en el sexenio. Morena respondió que la denuncia era "una cortina de humo". Sí: el partido que usa un Mundial para ocultar una crisis de seguridad le dice a la oposición que usa cortinas de humo.

La gran paradoja del México mundialista es que el país que el gobierno quiso venderle al mundo —moderno, ordenado, festivo— y el país real coexisten en el mismo espacio con una incomodidad que ningún cartel en inglés puede disimular. Afuera del estadio, una fosa. En la mañanera, un pato. En EU, acusaciones formales contra políticos de Morena. En Palacio Nacional, la respuesta es que todo está bien y que los que señalan los problemas son los que hacen "propaganda" (y esto lo dice con la titular del Ejecutivo parada junto a un pato).

Lo más preocupante no es que el gobierno use el Mundial como cortina de humo: lo han hecho con todo, desde las mañaneras hasta los megaproyectos. Lo más preocupante es que funciona. Mientras el balón ruede, una parte importante del país prefiere no ver las bolsas con restos humanos cerca del estadio, ni las obras inconclusas, ni al exfiscal acusado de narco complicidad rumbo a una embajada. El espectáculo continuará. Las madres buscadoras, también.

 

Julio Castillo

@JulioCastilloL