En México formar a las jóvenes, mujeres y hombres que buscan ser periodistas no es una labor nada fácil. Así lo indican diversos indicadores sobre la realidad social que vive esta noble profesión.
Ubicada en el parámetro de la llamada “Esquina de la Información”, en donde entre otros medios de ubica El Universal, Excélsior, La Prensa, diversas estaciones de radio, entre otras, se encuentra la institución decana del periodismo en México: la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.
Fundada en 1949, fue la primera institución en México dedicada específicamente a la enseñanza del periodismo. Desde entonces, ha construido una identidad propia dentro del gremio periodístico mexicano y ha formado generaciones enteras de personas reporteras, conductores y conductoras, cronistas, columnistas, entre otros rubros que hoy trabajan en distintos medios del país e incluso del mundo.
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Gran parte del prestigio de la Septién tiene que ver con algo que muchas universidades no tienen: la formación permanente práctica y humana del periodismo. La institución sigue apostando por enseñar géneros periodísticos, redacción, ética y trabajo de calle desde los primeros semestres. Ahí es donde se consigue la nota, las impresiones, las opiniones y las experiencias que adquiere cualquier periodista.
Para las y los estudiantes, por ejemplo, enfrentarse a diversas personalidades para realizar entrevistas en radio o en televisión no es fácil, detrás de ello hay un elemento fundamental en el ejercicio del periodismo: una ardua y rigurosa investigación que arroje información certera.
Sin embargo, el periodismo ha evolucionado, las audiencias cambiaron y las dinámicas informativas también. Hoy gran parte de la conversación pública ocurre en plataformas digitales, redes sociales y formatos audiovisuales inmediatos. Las redacciones trabajan cada vez más con herramientas que permiten conocer qué contenidos interesan más a las audiencias, analizar y procesar grandes volúmenes de información, utilizar inteligencia artificial y producir contenidos que se adaptan a distintos formatos como video, audio, texto e imágenes.
Eso ha obligado a la Septién a irse adaptando a nuevas realidades sin modificar su identidad por completo.
A la par, ha impulsado cursos y talleres enfocados en herramientas digitales actuales, producción de contenido multiplataforma, representación gráfica de la información, periodismo para redes sociales, estrategias audiovisuales, creación de contenido independiente y nuevas dinámicas de consumo de información.
Tal vez un aspecto en el que debería avanzar la Septién es en reforzar áreas de investigación académica, análisis de los retos, transformaciones y tendencias que enfrenta actualmente el periodismo. La Septién tiene la experiencia, la historia y el perfil necesario para convertirse también en un espacio más sólido de investigación.
La Septién podría fortalecerse con diversas dinámicas que desarrollen un periodismo analítico-académico, que incluso, pueda servir de fuentes a medios y a diversas personas periodistas; podría publicar investigaciones y convertirse no solo en un agente académico, también, un medio alternativo de opinión profesional tal cual lo hacen diversas instituciones que tienen áreas de investigación como la UNAM o el IPN, por citar solo unos ejemplos.
El periodismo es uno de los pilares de nuestro sistema democrático y desde la academia estamos obligados a fortalecerlo con las nuevas realidades tecnológicas sin abandonar la esencia y pilares que han construido el periodismo independiente.
A los 77 años de vida de la Septién, es momento de fortalecer a la institución; juntemos ideas, propongamos y coadyuvemos en la medida de nuestras posibilidades para que siga siendo la gran institución que es.
