Arranca el XXIII Campeonato Mundial varonil de futbol, esta vez teniendo por sede los tres mayores países norteamericanos, ninguno de los cuales se ve con talla para lograr el máximo galardón, hoy en manos de Argentina, quien tampoco se ve con grandes posibilidades de repetir, aunque es el equipo sudamericano mejor posicionado en las apuestas.
LA HISTORIA DEL MUNDIAL
Uruguay, la selección ganadora en futbol en dos Olimpiadas durante la década de los veinte del siglo pasado, se alzaría en casa con la primera victoria en un Mundial masculino de futbol que se convertiría pronto en la máxima contienda de este deporte. Italia lograría en los treinta dos laureles consecutivos en torneos de dieciséis selecciones a un round punch propia de la visión autoritaria del mundo predominante en esos tiempos, el primero en casa y el segundo en Francia, antes de la suspensión del torneo en dos cuatrienios como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
El torneo retornaría en 1950, cuando se vive la llamada “Tragedia del Maracaná”, cuando Brasil no logra alzarse con una esperada victoria como local al caer en el último partido contra el que sería bicampeón no consecutivo Uruguay, que no una final en sí pues en ese espíritu democrático de la posguerra inmediata la fase final se disputo por vez única mediante un round robin en un grupo conformado por cuatro selecciones ganadoras de grupo.
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Cuatro años más tarde, en un torneo que combinaría una fase de grupos en que jugarían todos contra todos y una fase final de eliminación directa con dieciséis selecciones que permitía el pase de los dos primeros y la eliminación de los subsecuentes, formato que se mantendría por décadas, de nuevo la sorpresa, al caer la enorme escuadra de Hungría en una disputada final en Suiza contra Alemania. Luego la anfitriona Suecia caería con un Brasil que repetiría cuatro años más tarde en Chile.
En 1966, en una polémica final con gol fantasma, la matriz del soccer Inglaterra se alzaría en casa sobre Alemania. Y en México en 1970 finalmente la Copa Jules Rimet tendría dueño, al conseguir Brasil su tercera corona, lo que le daba derecho a perpetuidad del trofeo, aunque luego éste sería robado y factiblemente fundido.
La nueva Copa ya nunca tendría dueño definitivo, sino que cambiaría de manos cada vez que hubiera un nuevo campeón. Este sería primero Alemania en su casa, y luego Argentina, también de local, en torneos con un formato de cuatro grupos de cuatro equipos con dos grupos con los primeros dos lugares de cada grupo, cuyo ganador pasaba a la final. En 1982 tocó el turno a Italia, con el pesar de la sede española, en un campeonato que contaría por vez primera con 24 selecciones, con un sistema que daría el pase a cuatro de seis “mejores” terceros lugares de sus grupos.
En 1986, al renunciar Colombia a organizar el torneo, México se convirtió en el primer país en ser dos veces sede de este torneo, logrando Argentina su segunda corona. Y cuatro años más tarde, al repetirse finalistas en Italia, tocaría el turno ahora a Alemania alzarse con el trofeo.
En 1994 Brasil vence a Italia en penales en un Mundial celebrado en Estados Unidos. Y cuatro años más tarde, participando 32 selecciones, con lo que se volvía a un formato que permitía el pase de los dos primeros y la eliminación de los subsecuentes en cada grupo, un local volvió a coronarse, siendo esta la primera ocasión en que reinaba Francia. En 2002 se da la primera sede compartida, entre Japón y Corea del Sur, ocasión en la que Brasil consigue su quinto título. Cuatro años después, Alemania no logra coronarse en casa, siendo Italia quien consigue el título. Y luego el Mundial masculino iría a Sudáfrica, pero el triunfo quedaría en manos de España.
En 2014 Brasil volvería a ser sede… y de nuevo la tragedia, esta vez al perder escandalosamente en semifinales con una Alemania que finalmente resultaría campeona. En 2018 Francia vuelve a ganar, esta vez en Rusia. Y en 2022 una polémica sede en Catar vería coronarse a Argentina por tercera ocasión.
El Mundial de 2026 será el primero en celebrarse en tres sedes y, al contar con 48 selecciones participantes, adoptará un formato de doce grupos de cuatro equipos, pasando a la fase de round punch los primeros dos lugares de cada grupo más los ocho “mejores” terceros lugares de sus grupos, exigiendo que el campeón juego ocho y no siete enfrentamientos, como era lo convencional.
LOS FAVORITOS DEL MUNDIAL
Antes de iniciar el Mundial 2026, son selecciones europeas las que se alzan como favoritas: España, Inglaterra, Francia, seguidas de lejos por Argentina y Brasil. Todos campeones ya en alguna o varias ocasiones y entre quienes suman más de la mitad de los palmares en el Campeonato Mundial varonil de futbol.
Y no, no es dudar que sea una selección de Europa occidental la que se alce con la corona. Pero tal vez el ganador no esté en la corta lista mencionada y favorecida por los mercados de apuestas. Tal vez el campeón salga como ganador inesperado, al estilo de Alemania en 1954.
Podría ser un Países Bajos que en los setenta alcanzara dos veces el subcampeonato, condición que repitiera en 2010. O más aún: un Portugal que ha estado entre los mejores en muchos torneos, sin alcanzar nunca la final, pero que esta ocasión es visto por algunos medios y especialistas como el caballo negro del torneo. Esto significaría la victoria de un país que representaría una sorpresa como sólo se dio en los dos primeros mundiales posteriores a la Segunda Guerra.
Empero, cabe mencionar que las siete selecciones mencionadas son a la vez las que actualmente ocupan los primeros lugares en el ranking mundial. Por orden: Francia, España, Argentina, Inglaterra, Portugal, Brasil y Países Bajos, seguidos de Marruecos, Bélgica y Alemania.
México y Estados Unidos ocupan los lugares 14 y 16, respectivamente, lo que los colocaría en la fase de octavos de final, pero no más allá —aunque aprovechando su condición de locales bien podrían dar la sorpresa y avanzar a fases superiores—, y Canadá en el lugar 30, lo que le da apenas en teoría capacidad para superar la fase de grupos. Esto refleja las escasas posibilidades en el campeonato de todos los países sede.
Así que, regresando al ganador potencial, no habría que descartar que la corta lista de quienes alguna vez han sido campeones masculinos del Mundo en el futbol se abra en esta ocasión para recibir a un nuevo dueño del que tal vez sea el trofeo más codiciado del mundo… o al menos de las aficiones nacionales de muchos de los países del orbe.
