En su primer discurso como nueva presidenta de Morena, Ariadna Montiel fue clara en su visión sobre el momento que vive la Cuarta Transformación. En cuatro años, dijo, nos convertimos en la primera fuerza política del país y demostramos que otra forma de hacer política es posible. Más de 13 millones de mexicanos lograron salir de la pobreza. Pero hoy, apuntó Montiel, hay una ofensiva contra el movimiento, porque buscan desestabilizar a la Nación.
El diagnóstico de nuestra nueva presidenta no es fortuito. Diferentes sondeos, como el de Demoscopia Digital, colocan a nuestro partido a la cabeza de todas las preferencias electorales hoy en día (con una aprobación superior al setenta por ciento). Y ello responde a los resultados alcanzados en casi ocho años de gobierno, en los cuales se han sentado las bases de la transformación de la vida pública de México.
Pero bajo ese escenario, efectivamente, los partidos de oposición han buscado, a toda costa, la desestabilización del movimiento, aunque lo anterior implique poner en riesgo la soberanía nacional. La postura de la derecha ante la injerencia internacional es prueba de ello.
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La desesperación es entendible, pero no justificable. En dos años, esos mismos partidos de oposición, el PRI y el PAN, han perdido más de la mitad de sus afiliados; en tanto que, en esos mismos dos años, Morena se ha colocado como uno de los partidos con más afiliados en el mundo. Hoy sumamos más de 11 millones. El viejo régimen se sostiene por apenas unas cuantas estructuras, que siguen buscando a toda costa el financiamiento público.
Frente a este panorama, la nueva presidenta de Morena ha sido también firme en los irreductibles históricos del movimiento: austeridad, honestidad, justicia social y altura moral. Por ello, en este mismo discurso de Ariadna Montiel, destaca una línea que, efectivamente, debe conducir el futuro de la consolidación de la Transformación en todos sus niveles: quien aspire a un cargo en el veintisiete, debe tener una trayectoria impecable.
Morena llegará a ese escenario definitorio para la vida de México, el 2027, con una fuerza política innegable: 24 gobiernos estatales, 11 alcaldías y 27 Diputaciones en la Ciudad de México, 253 Diputados Federales y 67 Senadores de la República. Pero además y lo más importante, con el respaldo de millones de mexicanos que hoy viven mejor gracias a los programas sociales, y a los cambios profundos en el sistema de salud y educación, en el acceso a la cultura y en la reducción de las brechas de desigualdad.
La llegada de la nueva presidenta al partido augura un relanzamiento de nuestra plataforma política, sin olvidar los principios y la lucha que encabezaron Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. El momento histórico que vive la Transformación amerita, efectivamente, unidad, visión, rumbo y sobre todo, calidad moral y amor por México. Estamos cambiando las cosas desde la raíz. No hay tiempo para titubeos. Como dijo Ariadna, la Transformación es irreversible.
