Leí recientemente una publicación de la cuenta de X de Arturo Zaldivar, sí ese que trabaja en la Consejería Jurídica de la Presidenta de la República, que dice: “Toda transformación profunda aprende de la experiencia. De eso se trata esta iniciativa”; por su puesto, se refería a la iniciativa dijera él, para consolidar la elección judicial. O sea, la reforma a la Reforma del Poder Judicial, esa que destruyó la certeza jurídica en nuestro país, acabó con la división de poderes y anuló la autonomía e independencia de los juzgadores del Poder Judicial de la Federación, politizando la justicia en nuestro país. Esa que frenó la inversión extranjera en nuestro país, ahuyentó a las empresas que llegaban y también a las que ya estaban establecidas en territorio nacional.
La misma reforma que obligó a más de la mitad de los jueces y magistrados de carrera judicial a abandonar sus cargos para traer nuevos de voto popular, que en lugar de conocer el derecho constitucional, entre otros; saben de redes sociales, campañas políticas y sumisión a quien le deben sus cargos, que por supuesto no es el pueblo de México.
Hoy les comparto mi lectura de la frase del citado personaje. Si bien es cierto estoy de acuerdo en que la Reforma judicial del 2024 fue una transformación profunda, ya que como lo he dicho destruyó al tercer poder, al Poder Judicial de la Federación desde sus cimientos, se eliminó en nuestro país la separación de poderes, quedando jueces y magistrados subyugados al Senado ya que ante él tienen que pedir licencias por más de 30 días, lo que normalmente haces ante tu patrón; tristemente esa frase evidencia la realidad.
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En efecto, este personaje dijo “aprende de la experiencia”. Están aprendiendo de la reforma judicial con la práctica y experiencia; experimentando con todos los litigios de los mexicanos que han llegado a los Poderes Judiciales en que se tuvo esa transformación profunda, se han dado cuenta que su reforma judicial no funcionó para los mexicanos, que destruyó al país y destruye las vidas de aquellos que han tenido que acudir a litigios y sus asuntos han servido para “echando a perder se aprende”; el que miles de mexicanos pierdan litigios sin razón legal alguna pues les asistía la razón y el derecho y ello conlleve a perder sus bienes más preciados, libertad, salud, hijos, patrimonio. Todo parece estar dentro de lo planeado, pues aprenden de la experiencia, y ahora ese conocimiento adquirido a base de error y prueba es el sustento para su reforma propuesta.
Una reforma a la Reforma judicial que sigue sin atender a la verdadera destrucción de la certeza jurídica, de la justicia misma.
La Reforma propuesta, como la conocemos al día de hoy solo atiende a una pincelada para decir que hacen algo, proponen reducir el número de boletas y simplificarlas, que sean menos candidatos; pero no proponen que sean profesionistas que tengan práctica y experiencia en la labor a desempeñar, que conozcan las materias esenciales para poder ser buenos juzgadores, que conozcan la administración de un órgano judicial y que hayan pasado exámenes que acrediten esos conocimientos para que al momento que lleguen a desempeñar su cargo conozcan sus funciones y cómo deben realizarlas, que conozcan el derecho y sepan aplicarlo a cada caso concreto. Eso en verdad ayudaría a todos los justiciables y a tener un poco de certeza jurídica en nuestro país, porque el resto lo daría la independencia judicial, resolver conforme a la ley y la jurisprudencia sin verte presionado por persona alguna, ni políticos, ni el Tribunal de Disciplina Judicial o el Órgano de Administración Judicial.
El que la elección no sea en el año 2027, sino en el 2028, solo da oportunidad que los que llegaron de voto popular practiquen un poco más al lado de los de carrera judicial que saldrán obligatoriamente, pero seguirán aprendiendo sobre la marcha dañando justiciables, e inexorablemente en el 2028 llegarán otros igual que ellos sin conocimiento alguno; esto en nada ayuda ni al país ni a los que vivimos en él; pues ello no se arregla con que los elegidos para aparecer en la boleta electoral sean menos que en el 2025.
Tampoco abona a la elección de mejores candidatos el que se implemente capacitación permanente obligatoria después de que están en sus encargos, pues mientras aprenden están resolviendo asuntos en los que se involucra la vida o patrimonio de las personas.
Y menos aun ayuda la forma en que se hará el escrutinio, las fechas de la elección y otras cuestiones que aparecen en la propuesta de reforma, pues ninguna de ellas dota a los futuros jueces y magistrados de voto popular de los conocimientos y carácter necesarios para ser juzgadores independientes, imparciales y con un verdadero conocimiento del derecho y de su correcto actuar.
Por ello, condeno la reforma a la Reforma del Poder Judicial, porque de nuevo están queriendo engañar a los mexicanos diciéndonos que aceptan el error, todo es perfectible y han encontrado la manera de mejorar, pero no es así. Solo desean dar pinceladas por encimita dejando firme lo que realmente ha dañado a los mexicanos y a nuestro país; la ineptitud e incapacidad de quienes fueron elegidos por voto popular para integrar el Poder Judicial de la Federación.
Debemos decirle al gobierno en el poder “los mexicanos no somos conejillos de indias para ser su experimento; no estamos dispuestos a que la nueva justicia en México se forje echando a perder para adquirir experiencia”. Yo no quiero que mis asuntos legales sean sometidos al conocimiento de un juez que “echando a perder aprende”.
Obliguemos a nuestros legisladores a una verdadera reforma judicial, a una que detenga el deterioro del país, y nos ayude a reconstruir lo perdido, pero de mucha mejor manera.
