Como seres humanos, somos conscientes del cambio que hemos vivido a lo largo de los años desde la llegada del Internet. Todo se ha adaptado a él, ya sea con rapidez como en una pandemia que derivó trabajo y clases en línea inesperadas o a través de los años, por ejemplo, desde el envío de fax hasta los correos electrónicos o videollamadas instantáneas. Es por ello, por su gran importancia, que se conmemora cada 17 de mayo, el Día Mundial de Internet.
Para seguir dimensionando lo que es el fenómeno llamado Internet, tenemos como prueba la cantidad de mexicanos que han aumentado el uso de esta herramienta tecnológica en su vida cotidiana. Un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) arrojó que el incremento de la población que utiliza Internet de 2015 a 2024, aumentó un 25.7%, esto de los 6 años en adelante.
Esto no deberíamos verlo como una amenaza. El Internet le ha dado la oportunidad de estudiar a quienes no pueden acudir a una universidad, la posibilidad de trabajar desde casa o de comenzar nuevos modelos de negocio, prueba de ello es que, en 2023, 93.1?% de las unidades económicas de tamaño grande (con 251 y más personas ocupadas) utilizó internet para sus actividades.
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Empero, una de las profesiones a cuestionar sobre la forma en que se ha adaptado a esta transformación es el periodismo. Para la sociedad, la información llega en el momento que ellos la necesitan, además, tienen más de una opción para recibirla; pero para el periodista, buscar la forma de transmitirla de manera objetiva, rápida y precisa resulta un verdadero reto.
El ecosistema digital del periodismo está colapsado. Las redes sociales han roto con el modelo tradicional, prueba de ello son los aparatos digitales que los mexicanos usan para acceder a Internet. Según el INEGI, el celular inteligente (smartphone) está en la cima de utilización con un 97.2 %; le siguieron la televisión con acceso a internet (smart TV) o algún dispositivo conectado a esta, con 43.6 %; y, por último, la computadora portátil (laptop), con 24.6 %.
Asimismo, los monopolios que se tenían sobre la publicidad y distribución de noticias se han ido. Ahora existen tanto medios como periodistas independientes que no necesitan más que su red social para comunicar. Esto ha traído una mayor competencia, pero también la desinformación ha alcanzado niveles que no se registraban y que no se deberían permitir.
La rapidez con la que se maneja diversa información en el Internet ocasiona una falta de investigación que realmente confirme el suceso. Se trata de quien llega primero pero no de quien cumple las reglas, entonces no es una competencia justa, más bien una distribución de información donde el principal afectado es el consumidor o, dicho de otro modo, las personas interesadas en conocer el acontecer cotidiano.
La democracia se ve amenazada por el factor de la desinformación. Hoy en día basta con hacerte de cierta fama en Internet para opinar e influir en la sociedad, pero ¿realmente eso es periodismo? Las redes sociales son la principal fuente de información para la generación Z.
El periodismo debe adaptarse y avanzar, más no descentralizarse de su objetivo principal: informar con rigor, verdad y responsabilidad.
Entendamos que la tecnología va a transformar nuestra forma de trabajo con herramientas y formas de pensamiento, lo que no debe nunca de cambiar es la capacidad del olfato periodístico, de investigación, de cuestionar, de comparar y de analizar, elementos indispensables del buen periodismo.
Por ello, el periodismo real debe ser una fuente eterna de conocimiento, de actualización y la piedra angular de un sistema democrático como el nuestro, pues le permite a la población contar con elementos reales para su toma de decisiones.
