Uno de los productos más esperados en la víspera de la celebración de un mundial de futbol es el álbum de estampas con las fotografías de la mayoría de los jugadores de las selecciones que competirán por el trofeo más importante en el ámbito del balompié mundial. Un conglomerado de imágenes que suelen pasar a la historia debido a que dejan testimonio de quienes eran personajes relevantes al momento de jugarse el campeonato global.
En tres semanas, el 11 de junio, iniciará una nueva edición de la llamada Copa del Mundo, y su sede serán México, Estados Unidos y Canadá, y la versión oficial del álbum referido ya está disponible, acompañado de la acostumbrada polémica de que, de último momento, alguno de los jugadores retratados para el ejemplar, no serán parte de alguna de las selecciones, y por tanto, del festín futbolístico.
En esta ocasión, no hay un único álbum mundialista, sino que, existe una versión alternativa en la que quienes aparecen en cada estampa son personas desaparecidas en varios puntos de la República Mexicana y los datos que aparecen junto a cada imagen son referentes al último momento en que se le vio.
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Este álbum es una propuesta del Colectivo Luz de Esperanza, de Jalisco, y otros colectivos y familiares de personas en situación de desaparición, con el objetivo de romper la indiferencia institucional y social, recordando que detrás de la fiesta global permanece una emergencia humanitaria que afecta a miles de hogares en el país.
El lema de esta campaña es “El balón vuelve a la cancha… ¿Nuestros desaparecidos cuándo volverán a casa?” y las “estampas” están circulando en redes y espacios públicos a fin de incitar a la sociedad en general a reflexionar y dejar en claro que busca que la atención no se desvíe solo al futbol, sino que también se recuerde a quienes faltan, además de que, las autoridades no dejen de llevar a cabo las labores de búsqueda con el pretexto de la competencia deportiva.
Estos colectivos han anunciado que a lo largo de los días del evento se llevarán a cabo manifestaciones y tendrán lugar las “cascaritas por la memoria”, partidos y actos simbólicos en zonas de alta concurrencia de aficionados, y esperan que las autoridades no les impidan llevarlas a cabo en los lugares elegidos.
En días pasados, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó el informe “Desapariciones en México”, en el cual se señala que se contaban más de 128 mil personas desaparecidas y conteos independientes calculaban más de 70 mil cuerpos bajo custodia del Estado no identificados entre 2018 y junio de 2025. La mayoría de ellos atribuibles al crimen organizado, pero también, a las autoridades.
En el documento también se señala la existencia de características particulares que rodean las desapariciones de niñas, niños y adolescentes, por su reclutamiento e involucramiento con el crimen organizado, las de mujeres y personas LGBTIQ+ basadas en su género, y las de personas defensoras y periodistas por las labores que ejercen. También impacta con mucho ensañamiento en personas migrantes por las condiciones de inseguridad en sus rutas de tránsito.
Otros datos ofrecidos por el texto son la existencia de una alta carga procesal, deficiencias de procedimiento, y en cuanto a las técnicas de investigación conducidas por órganos de procuración de justicia, que incluyen, entre otros, la falta de formulación de planes e hipótesis de investigación que respondan a líneas lógicas de investigación y el encuadre de las conductas ilícitas en los tipos penales adecuados. Además de identificar desincentivos y el miedo en la interposición de denuncias, o una inversión de la obligación de investigación hacia las familias.
Algunos avances resaltados son la reactivación del Sistema Nacional de Búsqueda desde el 2020; la creación de la dirección especializada en atención a colectivos y familiares de víctimas de desaparición y desaparición forzada de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, y la conformación de la comisión de la verdad para los hechos de la “Guerra Sucia”.
Sin embargo, también se enfatiza en algunas problemáticas como una efectividad muy limitada; la necesidad del fortalecimiento de los centros de identificación para mejorar su funcionamiento, que incluya la aplicación de un enfoque masivo de identificaciones; la preocupación de las organizaciones sobre la capacidad operativa y administrativa de las comisiones locales de atención a víctimas, así como de los prolongados tiempos de espera para acceder a apoyos destinados a necesidades inmediatas, y la falta de entrega de información de instituciones militares, lo que ralentiza el acceso a la justicia y revictimiza a los familiares.
Como parte de las recomendaciones, se piden medidas para evaluar la eficacia de las estrategias de seguridad ciudadana y el esclarecimiento de responsabilidades estatales; para abordar la búsqueda inmediata diferenciada de personas, así como la investigación y sanción. Además de la implementación del enfoque masivo en la identificación humana, la coordinación interinstitucional e interoperabilidad de registros y bancos de datos, y el resguardo y entrega digna de cuerpos.
Sumado al acceso efectivo a apoyos económicos para las familias buscadoras y el abordaje de iniciativas de memoria, verdad y justicia sobre desapariciones del pasado y del presente, incluida la colaboración de instituciones de seguridad e inteligencia en la provisión de información.
A diferencia de otros informes en la materia, este ha tenido una mayor aceptación por parte del gobierno mexicano, abriendo las puertas a posibles colaboraciones. Pero, mientras eso ocurre, cualquier posible reflector es necesario para insistir en la exigencia de la solución a una problemática que ha dejado a miles de familias sin algún o algunos o algunas integrantes. Los eslogan del próximo Mundial insisten en que la pelota o el balón ya regresó a casa, en alusión a los juegos prehispánicos con pelotas de hule, y a los próximos partidos de futbol a celebrarse. Por lo que es válido también preguntar cuando regresarán a casa las 128 mil personas que ya no pudieron hacerlo.
