DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA, LA LESBOFOBIA, LA BIFOBIA Y LA TRANSFOBIA

Lucha contra la censura por LGBTfobia

El 17 de mayo de 1990, la OMS determinó eliminar a la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales, a raíz de esto, se retomó esa fecha para conmemorar al Día Internacional contra la Homofobia, la Lesbofobia, la Bifobia y la Transfobia. | Leonardo Bastida

Escrito en OPINIÓN el

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud determinó eliminar a la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales. A raíz de este cambio, a principio de este siglo, las organizaciones de la sociedad civil retomaron a esta fecha para conmemorar al Día Internacional contra la Homofobia, la Lesbofobia, la Bifobia y la Transfobia, y señalar todos aquellos actos de discriminación y de rechazo derivados de la orientación sexual o identidad de género de una persona.

A propósito de la efeméride y de la reciente visita a México de Avgi Saketopoulou y Ann Pellegrini por la publicación de su nuevo libro, “Género sin identidad” (Paradiso Editores, 2025), quien escribe esta columna charló con ellas sobre las maneras en cómo el psicoanálisis ha incorporado estos temas a su metodología a pesar de los múltiples señalamientos de que es un área del conocimiento contraria a la diversidad sexual y la censura que sufrieron ante su propuesta de incorporar a lo queer y a la transgeneridad en el espectro de análisis psicoanalítico. 

La Silla Rota: De acuerdo con su postura, el psicoanálisis se debe reformular constantemente ante nuevos escenarios o nuevas lecturas sobre algunos temas como la diversidad sexual, en específico, lo queer y lo no binario. ¿Hay una posibilidad real de lograr esta reformulación?

Avgi Saketopoulou: Es necesario que esta reformulación ocurra debido a que el psicoanálisis necesita un replanteamiento ético y moral debido a que históricamente ha sido homofóbico y transfóbico. Pero no sólo eso, en realidad, dentro de este campo, existe conservadurismo en su hacer y en su deber ser, y no da pie a que haya otras opiniones. El problema es que no desea hacer esta reformulación como lo mostramos en este libro, cuando se tratan de abordar temas como lo queer o no binario. Hay mucha resistencia, y por eso decimos que no se necesitan más modelos sintéticos. Más bien, debe de ser un tiempo de ruptura, en el sentido de que pensemos en cómo poder hacer esa reformulación ante otras realidades.

Ann Pellegrini: La reformulación del psicoanálisis, en especial aquel que es capaz de incorporar a lo queer ha requerido de múltiples relecturas de lo postulado originalmente por Sigmund Freud o algunos de sus seguidores. Es una reinvención o el reconocimiento de algunas semillas que quedaron esparcidas por allí, en el ámbito de lo relativo a la sexualidad. A mi gusto, el psicoanálisis tiene muchos elementos a partir de los cuales comenzar a abordar estos temas, pero también, estos pudieran no ser suficientes por lo que requiere de elementos de otros ámbitos, entre ellos, por supuesto, los estudios LGBT y los queer, o los de género, pero también de los hoy denominados estudios afro o de la cultura negra, de corte reivindicativo, la historia y la política. Es decir, la apuesta del psicoanálisis debe ser hacia la interseccionalidad

LSR: El género es un tema muy complejo, sólo se dice que es una cuestión cultural, pero ustedes plantean que es mucho más profundo, y por lo regular, las cuestiones de la mente se dejan a un lado ¿Por qué?

AP: Uno de los motivos por los que escribimos este libro es para hablar de ciertos temas que hoy en día son difíciles de abordar en Estados Unidos como es la cuestión de las identidades trans. La pregunta era por qué una persona se identificaba como trans. Encontramos dos posibles respuestas, la que dice que así nacen las personas, es decir, así es su naturaleza, que es una perspectiva esencialista; o el otro, que sostiene que algo pasó en su trayectoria de vida que detonó el que una persona sea trans. Había que cuestionar ambas posturas de cierta manera, poniendo en duda la construcción del género de una persona a través de modelos explicativos tan esquemáticos, y abrirse a otras perspectivas. 

Por ejemplo, desde el psicoanálisis se ha dicho que el trauma es un elemento que construye el género de las personas, sin embargo, consideramos que esa noción clásica conceptual debe ser ampliada para explicar muchos aspectos relacionados con la transexualidad y la transgeneridad

AS: Consideramos que, con ciertas relecturas sobre las explicaciones dadas hasta el día de hoy sobre la construcción del género, asociado tradicionalmente a aspectos culturales, también es posible involucrar en esta construcción identitaria algunos elementos psíquicos. Algo que ocurre entre el cuerpo y la experimentación con el mundo social. Estos cruces de camino.

La traumatofilia permite hacer crítica y retoma el concepto de trauma no sólo como algo que te pueda lastimar o hacer sentir de alguna manera incómodo sino también puede propiciar cambios. Solemos pensar en el trauma como algo lastimoso o malo, pero en realidad puede ser más amplio, una cuestión energética, debido a que puede incitar a nuevos comienzos y a repensar muchas cosas a fin de modificarlas. Esto no es exclusivo para las personas LGBTIQ+, sino que aplica para todas, pues, de muchas maneras, todas las personas provenimos de contextos culturales con impacto en nuestro ser. 

LSR: Hace algún tiempo, Paul Preciado también realizó un ejercicio crítico contra el psicoanálisis, y lo descalificó. En su caso, más que decir que ya está superado, proponen una reformulación del mismo. ¿Qué caminos proponen para poder encontrar nuevas rutas de navegación, sobre todo, en temas como lo queer?

AP: Es una gran crítica y señala cómo el psicoanálisis se inscribe más en una perspectiva binaria, lo cual puede derivar en cierta violencia hacia las cuestiones trans, pero deja de lado muchas otras perspectivas de trabajo del psicoanálisis en las que sí se incluyen los temas queer, trans y no binarios y se dialoga con otras formas de pensar. Desde mi perspectiva, el psicoanálisis sigue siendo útil, incluso, desde una perspectiva política, pues el inconsciente también está presente en esos ámbitos de debate y discusión. 

AS: Por supuesto que requiere de cambios y de modificar su posición en el mundo, el único camino por el que podría hacerlo es transformándose a sí mismo, erradicando ciertas violencias que podría ejercer contra algunos temas o la negación al abordaje de estos. Apostando a ser más incluyente y a derribar barreras que se habían construido, pero ya no tienen razón de ser. Debes tener cierta fe en el psicoanálisis, pero también debes cuestionarlo, e incluso, porque no, odiarlo un poco. 

LSR: Las terapias de conversión han representado una polémica alrededor de las atenciones psicológicas debido a que se ha asociado a la psicología con los intentos de “curar” a las personas de la diversidad ¿Cómo cambiar ese paradigma?

AS: He trabajado con personas trans por 20 años y con sus padres y madres, quienes acuden a nuestros servicios pensando en que sus hijas o hijos deben tener una solución o convertirse en “normales”, cualesquiera que sea el significado de eso. Pero, la realidad es que ninguna terapia funciona en ese sentido, porque no se puede transformar a nadie. No puedes cambiarle la vida a alguien a fin de que se ajuste a la tuya y no tengas problemas, bajo la idea de que tu idea de vida es mejor que otras. 

Esto es un problema ético que tenemos como sociedad, desde la visión adulta, queremos decir a los jóvenes cómo deberían de ser o cuál modelo de vida es el mejor o que deberían ser en un futuro. En realidad, ese no es un problema de las infancias y de las juventudes, sino de las personas adultas. 

En el caso de les chiques queer o trans muchas veces acceden o están ahí, en las sesiones, a fin de satisfacer el deseo de sus padres y de sus madres, o de lo que quieren que sean. Socialmente se puede escribir un artículo al respecto o legislar, pero en lo clínico, debes ver algo más… cómo trabajar con los adultos y ayudarles a enfrentar sus miedos con respecto a temas como los de la diversidad sexual

AP: Si bien no trabajo con infancias o juventudes, lo que sí ocurre es que con frecuencia llegan sus padres o sus madres, o personas adultas a preguntarme si es posible saber si su hija o hijo es gay o trans para saber qué harán o modificar todos los proyectos que habían realizado o planeado. 

LSR: En el escenario sociopolítico actual, ¿podríamos pensar en su libro, no sólo como una herramienta para abrir más brechas dentro del campo del psicoanálisis, sino como un arma política?

AS: Ahora mismo la situación de las personas trans en Estados Unidos no está muy bien, y se están poniendo peor, debido a que parte de los elementos del discurso de Donald Trump que le permitió ganar por segunda vez la presidencia fueron descalificaciones en contra de las personas trans. Hay que entender que lo trans no sólo es una cuestión mental o psíquica o una experiencia individual, también es una postura política sobre el mundo y la libertad. 

Por ello es muy lamentable que este escenario esté provocando una simplificación o una evasión del tema para evitar alguna represalia o sanción. Por el contrario, es el momento de abordar estos temas de transgeneridad, no binarismo y lo queer más a fondo, de una manera más profunda.

AP: La razón por la que no se debe discriminar a los hombres gay, a las mujeres lesbianas, a las personas bisexuales, a las personas trans, a les no binaries o a los queer no es porque así nacieron, sino porque está mal discriminar a una persona. No importa porque lo sean, o porque surge un lenguaje moral en contra de ellos o porque se considera mejor asumir que las personas nacen de alguna manera y se les debe aceptar por ese hecho, lo relevante es tomar en cuenta que en la construcción de una identidad hay una multifactorialidad de elementos.  

Leonardo Bastida

@leonardobastida