En uno de los contextos políticos más complejos de la actual administración, surgió una complicación por donde menos se esperaba. El anuncio que hizo el secretario de Educación, Mario Delgado, de adelantar el cierre del ciclo escolar por las altas temperaturas y el Mundial de Fútbol generó otro problema de comunicación en la agenda del Poder Ejecutivo.
Como si no fueran suficientes los frentes que hoy tiene abiertos, la decisión del funcionario generó contradicciones, reacciones negativas en diversos grupos de la sociedad y un gran número de comentarios críticos en los medios de comunicación tradicionales y redes sociales. En suma, como dice el dicho: “Éramos muchos… y parió la abuela”.
En el manejo informativo del tema hubo errores de cálculo en la narrativa, contradicciones entre las autoridades y se permitió una ampliación innecesaria de tiempo del conflicto. Desde cualquier perspectiva de análisis, no se detectó ninguna lógica razonable en el diagnóstico que motivó la decisión.
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La combinación en el mismo mensaje —entre una medida pragmática de protección civil y una razón política vinculada al Mundial 2026— contribuyó a potenciar los efectos adversos que provocó. Si bien las altas temperaturas sí representan un problema real en muchas zonas del país, la decisión política vinculada al Mundial sembró la percepción de que “se suspenden las clases por el futbol” para reducir diversos conflictos que ya se anticipaban.
Aunque es comprensible la presión que el Mundial ejercerá sobre la movilidad, la seguridad y algunos servicios públicos, también quedó en entredicho que el objetivo principal de la medida eran los maestros y estudiantes. Y si, a final de cuentas, el calendario escolar no se modificó, qué necesidad había de seguir provocando a quienes estaban en desacuerdo, sobre todo por el rezago educativo que dejó la pandemia del Covid, especialmente en matemáticas y comprensión de lectura.
Por otra parte, llama la atención el tiempo tan prolongado que permaneció el tema en la agenda. Si, como algunos han dicho, se trató de una cortina de humo para minimizar la presencia y fuerza mediática de otros temas delicados en la agenda, presenciamos un suceso mediático absurdo y sin sentido. Pero si el anuncio se hizo con convicción, el hecho fue verdaderamente incomprensible.
En efecto, la gestión comunicacional fue mal conducida por la falta de previsión de las autoridades ante la ola de dudas, críticas y cuestionamientos que desató, impactando en forma negativa la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum y de una de las máximas prioridades de su programa de gobierno: la educación.
Las reacciones de las organizaciones de padres de familia, maestros, organizaciones de la sociedad civil, líderes de opinión, y de algunos gobiernos estatales como Jalisco y Nuevo León, eran totalmente previsibles. Por lo tanto, el nuevo error de comunicación política amerita, otra vez, una revisión profunda de la estrategia de comunicación del gobierno federal.
Aún más. Lo que ha sucedido en torno a este tema va más allá de una falla de comunicación esporádica, superficial o coyuntural. Lo cierto es que forma parte de un problema mayor, ya que la equivocación no fue únicamente “qué se decidió”, sino la forma en que se explicó, el momento en que se dio y los valores que se resaltaron desde el primer anuncio.
Hay evidencias que confirman el alto valor que tiene la educación en el proyecto de Nación de la presidenta Sheinbaum: protección de la inversión del presupuesto educativo; incremento de becas; continuidad del modelo educativo denominado la “Nueva Escuela Mexicana”; la ampliación y reconstrucción de escuelas; y el reconocimiento de la educación como un derecho social sin privilegios.
Por eso, la influencia que ejerció la presidenta Sheinbaum para mantener el calendario previamente programado confirmó que, para ella, el objetivo principal no sólo era político, sino también educativo, porque la educación ha sido y es uno de sus proyectos prioritarios. En gestión de crisis, la corrección de los errores siempre es una buena señal.
Recomendación editorial: Gabriela de la Cruz y Ana Laura Gallardo. La educación en el sexenio 2018-2024. Miradas desde la investigación educativa. México: UNAM, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2024.
