La acción del Departamento de Justicia de EU contra un gobernador y un senador de Morena -entre otros- es la peor crisis que ha enfrentado el gobierno de Claudia Sheinbaum. Una que se desdobla en múltiples frentes: diplomático, jurídico, político, y por supuesto, narrativo. Me detengo en este último porque es el campo de esta columna.
En este terreno el gobierno está atrapado en un callejón sin salida. Primero, porque fueron los propios gobiernos de Morena -primero AMLO y luego Claudia Sheinbaum- quienes legitimaron a los ojos de la opinión pública al sistema judicial de Estados Unidos. Durante años, y a propósito del caso García Luna, los morenistas dieron por buenas las acusaciones de sus fiscalías y las decisiones de su sistema judicial.
Ahora que ese mismo sistema acusa y habrá de procesar a varios de sus cuadros, será complicado para el gobierno, y sus voceros oficiales y oficiosos, salir a descalificar lo mismo que antes aplaudieron.
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Segundo, el gobierno sufre porque se encargó de hacer suyo el tema. Hace unos meses, cuando ya en los medios circulaban versiones de que pasaría lo que finalmente ocurrió, la 4T salió a arropar al gobernador, no solo con el tradicional desplegado de gobernadores cerrando filas, sino con la propia presencia de la presidenta que públicamente salió varias veces a defenderlo. Para decirlo pronto: el propio gobierno al cobijar a Rocha, hizo suyo el problema.
Tercero, el gobierno en las últimas semanas -a propósito de los agentes de la CIA que operaban en Chihuahua- había relanzado la estrategia de “rally round the flag”, que consiste en cerrar filas y jugar la carta de la unidad nacional frente a una amenaza externa. Ahora, ante las acusaciones se ve en el dilema de jugar la misma ficha -alegando como dicen ya los acusados- que es una acción intervencionista, o aceptar la colaboración con el gobierno de EU facilitando el juicio de los señalados.
Esa acción, si bien quitaría presión con EU, resultaría contraproducente en el frente interno pues abriría muchas tensiones al interior de Morena. Si cae Rocha, qué garantías hay de que la lista de acusaciones no sea tan amplia como han especulado en diversos medios durante meses.
De ahí que la primera reacción del gobernador y senador acusados no solo sea sacar la carta de la defensa de la 4T, sino incluso subir a la historia al expresidente López Obrador, lo que constituye una defensa peculiar pues hasta ahora no ha sido mencionado en las acusaciones del gobierno de Estados Unidos.
Cuarto, el avance de las acusaciones es un regalo para la oposición que ha usado la carta del narcogobierno desde el pasado proceso electoral. Con esta historia cobra impulso el relato que asocia a cuadros destacados de ese partido y a su aparato electoral con el crimen organizado. El gobierno descubrirá que no es lo mismo descalificar al PAN, que enfrentar al gobierno de Estados Unidos.
Finalmente, este caso demuestra que todo lo publicado durante meses resultaba estar basado en la realidad. Que al menos para algunos actores del gobierno de EU, la prensa mexicana sigue siendo un vehículo para mandar mensajes y anticipar golpes.
PD. ¿Cuántas oportunidades tuvo el gobierno mexicano de actuar por iniciativa propia -como se lo advirtieron múltiples plumas- antes de llegar al punto en el que nos encontramos hoy?
