PODER JUDICIAL

Un corset para la fractura judicial

La reforma judicial tuvo ya como consecuencia la afectación en la calidad de los juzgadores: la nueva iniciativa de reforma constitucional busca contener el fracaso, busca ser un corsé ante el colapso. | José Roldán Xopa

Escrito en OPINIÓN el

En 1944 Frida Kahlo pintó “La columna rota”. Autorretrato en el que una columna jónica fracturada es la metáfora de su columna vertebral. Es un corset el que la sostiene.

La iniciativa de reforma constitucional presentada por los diputados y diputadas Ramírez Cuéllar, Benítez, Sánchez Cordero, Vázquez y por el senador Corral y la senadora Harp, es también una forma de autorretrato de la reforma al poder judicial. La columna vertebral fracturada que pretende ser reparada por parte de sus autores.

La iniciativa se justifica ante las “áreas de oportunidad” de la reforma judicial: los procesos de evaluación y selección de aspirantes, la concurrencia con las elecciones federales y locales, la suplencia de juzgadores, evaluación en el desempeño de juzgadores, principalmente. A partir de esto, la iniciativa “… articula una respuesta integral orientada a consolidar un sistema de selección basado en competencias verificables, a ordenar el calendario electoral para garantizar condiciones adecuadas de elección, a corregir inconsistencias constitucionales que generan incertidumbre y a fortalecer los mecanismos de continuidad y evaluación del desempeño judicial. Con ello se busca no sólo perfeccionar el diseño del modelo, sino también robustecer la confianza ciudadana en el poder judicial como pilar fundamental del Estado constitucional de derecho.”

Pese a la retórica y al intento de construir una narrativa de éxito (“perfeccionar”, “robustecer”) se muestra un diagnóstico de fracaso. La reforma tuvo ya como consecuencia la afectación en la calidad de los juzgadores. Seguir así, es la ruta al precipicio. En tal sentido, la Iniciativa busca contener el fracaso. Busca ser un corsé ante el colapso.

Por ejemplo, propone que, de los nueve ministros, cinco de quienes ocupen los cargos deben tener al menos cinco años de experiencia dentro del Poder Judicial. Curiosamente, la reforma eleva los requisitos para ser ministro o ministra a los previos a la reforma judicial. La propuesta, si acercamos la mirada como si buscáramos apreciar en detalle la pintura de Frida, sería la fractura en la base de la columna que la recorre hasta el capitel de la misma. Las capacidades personales que hay en la actual Corte necesitan ser remediadas.

La iniciativa busca mejorar el conocimiento y las capacidades de quienes busquen postularse a juzgadores. El conocimiento y el expertise de los juzgadores, por supuesto, son condiciones necesarias en la función jurisdiccional, pero son insuficientes.  Y ahí se encuentra la gran limitación de la iniciativa de reforma a la reforma que presenta el senador Corral et. al.

La imparcialidad y la autonomía están en lo irremediable de la fractura en la columna vertebral de la reforma judicial. El mecanismo de elección que está en el ADN de la reforma judicial afecta de raíz la imparcialidad y la autonomía judicial.

No hay corset que remedie esto.

 

José Roldán Xopa 

@jrxopa