OBRAS PÚBLICAS

Dos bocas, decisiones y riesgos

Explosiones en Dos Bocas, descarrilamiento del tren interoceánico y problemas en el Tren Maya reflejan que la obra pública enfrenta fallas: la mala administración es enemiga de sí misma. | José Roldán Xopa

Escrito en OPINIÓN el

Explosiones, incendios, inundaciones, sobrecostos, son eventos o noticias asociadas a la refinería Dos Bocas. Las causas no son del todo claras. ¿Qué provocó la explosión en el almacén? Quizás no lo conozcamos, quizás se declare alguna reserva que evite que se obtenga información para conocer las causas. Lo normal es que en una planta de reciente funcionamiento no deberían ocurrir esos eventos ni diferir tanto de los costos originalmente estimados. 

Lo cierto es que hay causas. Algo se ha hecho o se ha dejado de hacer para que se den esos resultados.

Tampoco debería descarrilarse el tren interoceánico, ni hundirse los soportes de la vía del Tren Maya; pero sucede. La obra pública tiene problemas. Hay efectos en la productividad de la refinería, riesgos en el medio ambiente en la ruta del tren, muertes en el descarrilamiento del Interoceánico.

Lo que sí sabemos es que en tal cadena causal hay eslabones tales como el Acuerdo presidencial que declara de seguridad nacional las obras de infraestructura que eluden la obligación de obtener previamente la Manifestación de Impacto Ambiental, por ejemplo; o bien, que los proyectos se armaron en contextos de urgencia o sin proyectos ejecutivos. 

Expresiones tales como: gobernar o administrar no es ninguna ciencia, los procedimientos sólo están para burocratizar u otras frases similares fueron la justificación para construir vías para la excepción: la excepción para licitar, la excepción para cumplir con la normativa, la excepción para transparentar la información, la excepción para eludir los controles judiciales.

A la vez se fueron construyendo los enemigos: las organizaciones ambientalistas, las organizaciones de la sociedad civil que denunciaban y promovían amparos, los jueces que otorgaban suspensiones se calificaron como enemigos. Es así que se construyó no solamente al adversario político sino para causar el daño o incrementar el riesgo. 

Pero, a la vez, se construyó el búmeran. Esta herramienta de caza que por su diseño regresa a quien lo lanzó y puede golpearlo. La excepción también aumentó la probabilidad de fallas en las obras.

El control de daños puede ser aún más perverso. El desconocimiento de la propia responsabilidad tiende a buscar soluciones de elusión: es el conductor el culpable del descarrilamiento; o bien, un sabotaje de los enemigos políticos; o alguna otra salida similar.

Lo cierto es que la mala administración es enemiga de sí misma.

 

José Roldán Xopa 

@jrxopa