Los medios y redes sociales han dado cuenta de un sin número de acontecimientos delictivos y cada vez es más común que a las narrativas se les acompañe con la frase “el hecho se cometió a manos de adolescentes o por menores de edad”; pero con un grado de realización que se pueden comparar con circunstancias iguales y en ocasiones peores a las que cometen los adultos.
Lo anterior abre el debate nada novedoso de si es necesario bajar la edad de responsabilidad penal o si se aumentan las penalidades en contra de los adolescentes que participan cometiendo delitos; pero de fondo la discusión debe de buscar las causas del fenómeno; ya que el empleo de adolescentes por grupos de la delincuencia organizada para delinquir es considerado como trata de personas; pero en muchos casos las adicciones es lo que también los coloca en un gran riesgo para delinquir.
Lamentablemente el problema de que los adolescentes cometen delitos ha pasado por una historia digna de un análisis profundo que siempre ha tenido deudas por parte del Estado Mexicano; pocos estudiosos del derecho le han prestado atención y en consecuencia los esfuerzos son a cuentagotas; de no ser considerados como responsables de ninguna sanción y solo sancionar a los padres; pasamos a un sistema de “menores infractores” y hasta ahora con “adolescentes en conflicto con la ley” quizá un sistema tan paternalista es lo que no ha permitido controlar el incremento de su participación en conductas cada vez más graves.
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En muchos países del mundo se ha analizado el sistema de sanción a los adolescentes no por el hecho de transgredir la norma; que podría ser natural y propio de la edad; sino por las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que ocurrieron los hechos; de tal suerte que si del análisis estas tienen condiciones de planeación y ejecución como lo realizaría un adulto; es decir de querer y hacer la conducta ilícita deberán de afrontar la sanción como un adulto de manera integral y no así como lo prevé actualmente la ley con una sanción muy reducida y con un máximo de edad de 21 años para su egreso.
De forma y fondo, México debe de tomar en serio los fenómenos delictivos y su evolución con la participación de adolescentes; la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adolescencia como: un periodo más amplio, definido entre los 10 y los 19 años, que abarca la transformación física, psicológica y social hacia la edad adulta; esto último muy alterado por los videojuegos, el acceso a Internet y ahora con influencia de la inteligencia artificial al alcance de la mano; pues muchos delitos son la realización de escenas de ficción. El estudio y definición del proceso de investigación, sanción y en su caso reinserción social a través de los centros de reclusión de adolescentes y menores en México, denominados oficialmente Comunidades para Adolescentes o Centros Especializados, son espacios de internamiento para jóvenes de entre 12 y menos de 18 años en conflicto con la ley, que tienen como fin educar, manejar aducciones y reivindicar las conductas para convivir en sociedad.
Nota al pie de página
Una Ley Nacional y/o General para investigar y sancionar el feminicidio de forma homologada es un gran paso para combatir este delito y evitar la impunidad; pero de más sirve; si no se atacan las causas del machismo y la violencia patriarcal y eso es de más tiempo hay que empezar por la educación. Las fiscalías conocemos a toro pasado; cuando ya ocurrió el delito.
