Finalmente y después de tantos escarceos encabezados por la propia presidenta de la república Claudia Sheinbaum Pardo, la reforma electoral llegó a la Cámara de Diputados para su procesamiento. Sin duda los cambios que más arden son la reducción del financiamiento público y, en particular, la forma de elegir a los diputados plurinominales y la eliminación de 32 senadurías pluris o de representación proporcional pone en predicamento a la chiquillada, en particular a los compañeros de viaje de la 4T: Partido del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM).
Algunos observadores vieron en el ir y venir de la propuesta de reforma un dejo de debilidad de la presidenta Sheinbaum y una falta de operación política de su equipo político que comanda Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, en ambos casos sometida a los reclamos y negativa de PT y PVEM que se resisten a perder lo ganado.
Al final de cuentas, la 4T pagó caro que PVEM y PT se sumaran a la causa de Andrés Manuel López Obrador. Pero es su cuenta y debieron ser conscientes del costo que estaban pagando y que una vez montados en el tren, con más poder y recursos, con toda seguridad opondrían resistencia a bajarse y en plena curva. También el hecho de que la presidenta pospusiera tres veces el envío al Congreso de su iniciativa de Reforma Electoral fue objeto de críticas. La actitud dubitativa de la titular del Poder Ejecutivo comunica cualquier cosa menos firmeza.
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Es entendible que en uno o varios saques para una reforma de este calado se introduzcan elementos para negociar, es decir, que pueden ser sacrificados en aras de mostrar disposición política o para encubrir los que son de mayor interés, como pudo ser el tema de la eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
Hubo momentos en los que el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, declaró que no se presentó la noche del lunes 2 de marzo porque la presidenta revisaba personalmente la redacción de la iniciativa de reforma electoral y el periódico La Jornada reportó que Sheinbaum determinó postergar “uno o dos días”, lo cual finalmente ocurrió.
Ricardo Monreal explicó que en cuanto fuera recibida se turnaría a las comisiones de Puntos Constitucionales y de Reforma Electoral para analizar y resolver en un plazo de dos semanas antes de someter a votación en el pleno. Kenia López, del PAN y presidenta de la Cámara de Diputados, hizo pública la llegada de la iniciativa y la difundió públicamente de manera casi automática.
En los últimos dos días la presidenta Sheinbaum admitió que se daría marcha atrás en la intención de eliminar el PREP, y se le quitaron astillas al peliagudo tema de la inteligencia artificial (IA).
Es un hecho que la propuesta de reforma electoral evidenció las fracturas en la 4T, más allá de las declaraciones furibundas de petistas y verdes. Diputados como Leonel Godoy, morenista e incluso vicecoordinador en San Lázaro, hizo comentarios para alertar que se está encaminando hacia un modelo bipartidista, argumento que sólo se había escuchado en la oposición al gobierno en el poder.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho de manera reiterada que su intención no es ir hacia un partido de Estado o hegemónico, como anticipan políticos y expertos en temas de democracia. Ya se verá.
El periodo ordinario en el Congreso concluye el 30 de abril y la fecha límite para hacer cambios a la legislación electoral, para poderse usar en las elecciones de 2027, vence el 31 de mayo.
Reducir 25% el gasto electoral; modificar la forma de elección de 200 diputados plurinominales; eliminar 32 senadores de representación proporcional y ampliar mecanismos de democracia participativa van a provocar los debates más encendidos. Y el fracaso de la reforma electoral o su triunfo, si logran convencer o doblar, por las buenas o por las malas, a quienes incluso en el oficialismo rechazan la propuesta. Ya han dado muestras en el pasado de que negocian con la pistola sobre la mesa… y a veces la empuñan. Todo por el bien de la patria…
La presidenta Claudia Sheinbaum ha declarado que es la iniciativa que le reclama la gente, a pesar de que provoque enojo de propios y extraños, pero dejó abierta la posibilidad de que no se apruebe: si no se aprueba “no es una derrota, es una victoria porque la presenté”, dijo. Y anticipó: “hay un Plan B”, si se cumple el vaticinio de que no se avale en el Congreso.
“Yo estoy cumpliendo y ya depende de los diputados o del Senado si se aprueba. Esta idea de que ´ay la Presidenta, va a ser su primera derrota´. No, nada que ver con eso, para mí es una victoria porque estoy presentando una propuesta que me pidió la gente que presente”, afirmó la presidenta Sheinbaum.
“Quien la quiera aprobar, pues será visto por la gente, y quien no, no, y ya, así de sencillo”, insistió.
“¿Este plan B sería hacia leyes secundarias?”, le preguntaron a la presidenta de México. “Ya sería después, no nos adelantemos”, respondió. Y ese “no nos adelantemos”, nos hace recordar que en otros momentos, como la reforma judicial, se dijo lo mismo: “no nos adelantemos”. Finalmente lograron su objetivo, en aquel momento.
Quedan muchas dudas. La forma de elegir a la segunda camada del centenar de diputados pluris; si en verdad se hará un ahorro; si se debilita el sistema de partidos, no obstante que todos hoy sean impresentables, como corroboran las encuestas que muestran a los políticos como poco confiables; tampoco queda claro cómo van a enfrentar el acceso a dinero del narco o dinero sucio o si de plano ni siquiera estará en la discusión.
Por lo pronto, “en esta esquinaaaaa”.
