ADICCIÓN A LAS REDES SOCIALES

Una adicción programada

Si ya hay un reconocimiento legal del carácter adictivo de las redes sociales, la consecuencia inmediata debe ser la regulación que establezca quién, cómo y cuándo deben tener acceso a las mismas. | Mario Campos

Escrito en OPINIÓN el

Esta semana pasó algo muy importante en el mundo de las redes sociales, finalmente un tribunal en Estados Unidos confirmó lo que muchos hemos advertido desde hace tiempo: las redes sociales son adictivas porque así están diseñadas, y que eso tiene implicaciones directas en la salud y en la vida de sus usuarios.

Esa fue la conclusión de un jurado en Los Ángeles que, en un juicio que será histórico por sus implicaciones, concluyó que Google y Meta fueron negligentes al diseñar sus productos. Los cuales, como se ha advertido, están diseñados para enganchar a los usuarios con elementos como el desfile infinito de contenidos, la reproducción automática y la selección de contenido personalizada, tres elementos que explican por qué resulta tan atractivo y fácil pasar tantas horas frente a la pantalla.

El caso concluyó con la obligación de un pago de 6 millones para las plataformas acusadas, que deberán abonar al demandante, que dijo estar enganchado en las redes desde antes de los seis años de edad. Si bien el monto es ridículamente bajo comparado con los ingresos de esas compañías, es un caso emblemático por varias razones.

Primero, porque hay otros 1,600 demandas similares en espera. El tema está en tribunales lo mismo en Europa que en Estados Unidos, y este tema marca un precedente importante, más allá de que sea revisado en otras instancias judiciales en el futuro inmediato.

Segundo, porque cambia el paradigma de señal solamente al usuario como responsable de su tiempo en pantalla, pues pone el foco en el diseño de las aplicaciones creadas deliberadamente para retenerle y obtener su información para poderle ofrecer más publicidad, y tercero porque el fallo acerca la discusión al marco que se ha empujado desde hace tiempo al encuadrar a las empresas de redes sociales en un marco similar al de industrias como la del tabaco. Si el problema está en el diseño del producto, no se puede dejar solo a la fuerza de voluntad de la persona, del mismo modo que hoy existe una regulación ampliamente aceptada de los límites de la promoción y el consumo de tabaco. Hoy se asume, por ejemplo, que el tabaco es permitido, pero existen reglas muy claras sobre su uso por parte de menores de edad, como ocurre con otros productos como el alcohol.

Este fallo debe poner fin al debate sobre si las redes sociales deben o no ser reguladas, pues si ya hay un reconocimiento legal de su carácter adictivo, la consecuencia inmediata debe ser la regulación que establezca quién es, cómo y cuándo deben tener acceso a las mismas.

El caso de Los Ángeles no solo debe marcar un precedente en el ámbito legal y de la responsabilidad corporativa de esa industria, sino que debería marcar un parteaguas en la conversación pública alrededor de las redes sociales, sus alcances y consecuencias.

Mario Campos

@mariocampos