LA CNTE

El agandalle como arma política de la CNTE

Un eventual boicot de la CNTE al Mundial de Futbol, marcaría un nuevo punto extremo en su estrategia de provocación: un “agandalle”, en pocas palabras, que busca presionar al máximo al gobierno. | Ricardo del Muro

Escrito en OPINIÓN el

Los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), al concluir el viernes el paro nacional de 72 horas, reiteraron la amenaza de realizar una huelga nacional en junio y boicotear el Mundial de Futbol si el gobierno federal no atiende a sus demandas, que por ahora se concentran en abrogar la Ley del ISSSTE de 2007 para regresar al sistema de pensiones solidario.

En un repliegue que, según sus voceros, constituye una pausa estratégica,  los maestros levantaron el plantón que mantuvieron durante tres días en el Zócalo, frente al Palacio Nacional, y retiraron el cierre en Paseo de la Reforma, a la altura de las oficinas de Afore, en la Ciudad de México. También levantaron los bloqueos carreteros en  Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

“Vamos a volver a esta misma plancha; sus calles aledañas y los espacios donde se lleven a cabo las actividades del Mundial estarán abarrotados de maestros”, advirtió una de las voceras. 

Al mismo tiempo, la dirigencia del CNTE, según la nota de La Jornada, llamó a sus agremiados a fortalecer sus acciones de brigadeo escuela por escuela y a escala estatal, y preparar su regreso, con el paro nacional indefinido en junio. Incluso, ya inventaron la consigna: “¡Si no hay solución, no rodará el balón!”.  

Hasta la fecha, los líderes de la CNTE han convertido a los ciudadanos en rehenes de su política de chantaje, mediante diversas acciones que van desde el paro en las escuelas hasta los bloqueos de carreteras y aeropuertos, así como la toma y destrucción de edificios públicos

Un eventual boicot al Mundial de Futbol, marcaría un nuevo punto extremo en su estrategia de provocación: un “agandalle”, en pocas palabras, que busca presionar al máximo al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en un momento de alta visibilidad internacional para México

A menos de tres meses del arranque del evento deportivo en la Ciudad de México, Sheinbaum ha cuestionado la legitimidad de las manifestaciones y bloqueos del magisterio, ya que existen mesas de diálogo en las con las secretarías de Gobernación y Educación, además de los estados donde la CNTE tiene presencia –“algo que en el pasado ni siquiera tenían”, comentó la mandataria–. Sin embargo, hay demandas de este grupo magisterial, como el aumento del 100 por ciento al salario base, que no pueden atenderse por falta de presupuesto público.

La Coordinadora mantiene una postura intransigente. Exige, según uno de sus voceros un diálogo directo con la presidenta. De lo contrario, continuarán las marchas, los plantones y los bloqueos carreteros, prácticas que estos profesores han realizado desde hace 47 años. Se trata de un mecanismo recurrente para lograr incrementos salariales “cada 10 mil kilómetros”, como señaló con ironía Juan Ignacio Zavala en su programa radiofónico.  

Aunque las marchas y los plantones son formas legítimas de protesta, su uso reiterado y desmedido las ha convertido en un medio de chantaje para obtener incrementos salariales y prebendas que ningún otro sector tiene. El “agandalle” como arma política, en el sentido que los mexicanos damos a esta palabra, implica una acción ventajosa, abusiva y artera. 

No existe un registro oficial que contabilice todas las movilizaciones realizadas por la CNTE desde su creación en 1979; sin embargo, esta organización ha utilizado estos mecanismos como su principal herramienta política. Por lo menos, realiza entre dos y cuatro plantones al año en fechas clave, como el Día del Maestro (15 de mayo), el inicio del ciclo escolar (agosto), la apertura y el cierre del año legislativo, así como el aniversario de la tragedia de Ayotzinapa, el 26 de septiembre y en toda ocasión que les permita alterar la vida cotidiana de los ciudadanos para presionar a las autoridades.  

Entre 2012 y 2019, la CNTE llevó a cabo mil 168 protestas callejeras en la Ciudad de México, incluyendo marchas, concentraciones y plantones, según información de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Además realizó movilizaciones en otros estados del país, principalmente en Oaxaca, Chiapas y Guerrero, donde tienen sus principales contingentes, con acciones que incluyen la toma de casetas de peaje, bloqueos de carreteras y plantones para generar caos en lugares clave, como los aeropuertos.

Durante más de cuatro décadas, la Coordinadora ha sido una figura omnipresente en el escenario educativo y político de México. Nacida en 1979 como respuesta al “charrismo” del SNTE –encarnado en su momento por Carlos Jonguitud Barrios (1974-1977) y Elba Esther Gordillo (1989-2013)–, en la práctica ha reproducido muchas de sus formas más autoritarias y corporativas, aunque con un discurso “de izquierda” o populista. La diferencia radica más en el estilo y la retórica que en el fondo: en ambos casos, el poder sindical se antepone a la educación de los estudiantes y a los derechos de los maestros

Este poder corporativo ha frenado cualquier intento de modernización educativa. Mientras otros países discuten sobre innovación, pensamiento crítico y habilidades digitales, en muchas escuelas controladas por la CNTE las clases se suspenden para asistir a asambleas o movilizaciones, y los recursos se destinan a sostener estructuras sindicales que operan sin rendición de cuentas.

En las entidades del sur del país, donde la CNTE tiene sus mayores bases de apoyo, se registran los niveles más bajos de aprovechamiento académico. El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más, de acuerdo con datos del Inegi, es de 7.5 años en Chiapas, 7.9 en Oaxaca y 8 en Guerrero; los tres por debajo del promedio nacional, que es de 9.7 años.  

Es difícil no establecer una correlación directa entre la alta conflictividad sindical y el bajo rendimiento escolar. Mientras la CNTE ocupa las calles de la Ciudad de México, los alumnos pierden horas valiosas de clase que jamás se recuperan, lo que perpetúa el círculo vicioso de la marginación y la ignorancia.

La CNTE ya no representa a los maestros comprometidos con la enseñanza, sino a un grupo sindical que ha hecho del chantaje su principal herramienta de negociación. En nombre de la “resistencia magisterial”, esta organización ha bloqueado reformas, obstaculizado la evaluación docente, boicoteado ciclos escolares y dañado gravemente el derecho a la educación de millones de niñas y niños.

Ricardo del Muro

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