CAMPECHE

Modernidad con historia: la Plaza de la Independencia de Campeche, 1941-1962

La Plaza de la Independencia de Campeche de 1941 a 1962 mostraba una plaza nueva en la que el gran kiosco central fue eliminado y en su lugar aparece una fuente de tres cuerpos de grandes dimensiones. | Fausta Gantús

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La Plaza de la Independencia de Campeche de 1941 a 1962 fue una plaza nueva en la que el gran kiosco central fue eliminado y en su lugar aparece una fuente de tres cuerpos de grandes dimensiones, que constituye el eje de organización del espacio, el cual conserva la misma lógica en el trazado que la del siglo anterior. El perímetro ahora está conformado por un ancho andador rectilíneo, cuyos márgenes se desbordan pues en lugar de rejas que lo circunden o delimiten el contorno, está definido por jardineras rectangulares, largas y delgadas, con farolas alineadas en ambos extremos de cada una de ellas, y rematado por un tramo de calzada, lo que visualmente genera la sensación de mayor amplitud y límites que se extienden hacia la calle y las construcciones situadas al otro lado de la misma por sus cuatro costados (ilustración 1). 

Ilustración 1. Plaza y Catedral. Década de 1940.

Se conservaba la traza de las ocho secciones y la nueva fuente recuerda a la vieja de finales del XIX y principios del XX, pero en la imagen ya no hay tranvías ni carruajes sino autobuses colectivos y automóviles que muestran que el tiempo ha transcurrido. Otro signo de los tiempos modernos se observa en el gran número de veletas que al fondo de la imagen emergen de las casas (ilustración 2). La plaza es un lugar que parece limpio, ordenado, abierto, que permite el lucimiento de la iglesia catedral. Los arbotantes metálicos que sostienen las farolas de la plaza son también un signo de los nuevos tiempos. Y se puede ver que la plaza sigue siendo el centro neurálgico de la ciudad, el lugar por donde transitan las y los habitantes (ilustración 3). Ahí van o vuelven varias mujeres con sus canastas de las compras, algunas van vestidas con el huipil tradicional de la zona, casi todas llevan rebozo para protegerse de las inclemencias del sol, igual que llevaban los caballeros sus sombreros, otras buscan refugio del sol bajo la refrescante sombra de los portales, que pueden verse al fondo de la fotografía. Un cambio significativo tiene que ver con los jardines, de los cuales han sido eliminados por completo los viejos árboles y arbustos y en su lugar se han sembrado, en su mayoría, jóvenes palmeras, a las que todavía tomará un par de años poder ofrecer el abrigo de su sombra.

 

Ilustración 2. Plaza de la Independencia, Catedral y calle del Comercio. Finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Estas y otras imágenes –fotografías y postales–, probablemente tomadas por las mismas fechas, nos permiten ver la plaza recientemente reconstruida, en un intento de mezclar un pasado del cual enorgullecerse con los éxitos del presente y un futuro prometedor. El gobierno de Héctor Pérez Martínez, periodista e intelectual, supuso una etapa de cambios y transformaciones, pero con la conciencia del valor del pasado y una apuesta por su recuperación. Aunque esta recuperación escondía una paradoja: la revolución triunfante que pretendía levantarse contra la reacción huertista, inadvertidamente, volvía a las expresiones porfiristas, gobierno que había dado origen a la revolución.

Ilustración 3. El Gobierno de Campeche está reconstruyendo la Plaza de la Independencia. Década de 1940.

En efecto, en la década de 1940, bajo el gobierno de Pérez Martínez, político imbuido de ciertas ideas socialistas y preocupado por la historia y la cultura, se remodeló totalmente el jardín central –la Plaza de la Independencia–, se eliminó el kiosco y en su lugar se instaló una fuente, se talaron árboles y se sustituyeron por plantas de ornato. Su gobierno se caracterizó por la preeminencia de un discurso en el que se planteaba como un tema central la “labor de cooperación [entre la ciudadanía y el gobierno] en la tarea de resurgimiento de Campeche”. En su informe de ese año, Pérez Martínez dejaría en claro los motivos que lo condujeron a transformar la fisonomía de la plaza, señalaría: “El Gobierno de Campeche está reconstruyendo la Plaza de la Independencia, el más bello parque del estado. La dictadura huertista quitó de la Plaza una fuente e hizo un antiestético kiosco. Ahora la fuente será reinstalada y la destrucción del kiosco es casi un símbolo”.

El 4 de octubre de 1941, fecha conmemorativa de la fundación de la villa de Campeche, tuvo lugar la ceremonia de inauguración. Tan orgulloso estaba su gobierno de esa obra que en el informe de ese año la primera imagen que aparecía impresa era una fotografía que correspondía a una vista aérea panorámica de la Plaza de la Independencia.

Los rastros de la modernidad contra-revolucionaria fueron borrados. En búsqueda de una pretendida renovación arquitectónica, que fuera el claro reflejo de un gobierno progresista, pero que, a su vez, recuperara los vínculos con la historia, se volvió la vista al pasado decimonónico, el de la gesta heroica que dio origen al estado: lo antiguo fue el referente de lo nuevo, con ciertos cambios, con ciertos matices, pero con muchas similitudes. De ese modo, el gobierno de Pérez Martínez, que se asumía como heredero directo de los logros revolucionarios, enfilaría sus baterías en contra de lo que su gobierno denominó como las obras de la “dictadura huertista”. 

Paralelamente a la recuperación de la imagen decimonónica de la plaza, el gobernador estimuló el desarrollo del malecón, promoviendo para ello la formación de un comité ciudadano que colaborará en las tareas de remodelación y ampliación, olvidándose de, o quizá sin saber, que quien había iniciado la idea de desarrollar un paseo junto al mar había sido el mismo representante del gobierno huertista, Manuel Rivera, al que condenaba por sus obras en la plaza central.

Adenda: Para saber más sobre la historia de la plaza campechana y de algunas otras plazas del país puede consultarse “Las plazas mayores mexicanas. De la plaza colonial a la plaza de la República”, México, Instituto Mora, Conacyt, 2014.

* Fausta Gantús

Profesora e investigadora del Instituto Mora e integrante del SNII. Especialista en historia política, electoral, de la prensa y de las imágenes. Entre sus publicaciones más recientes se cuentan los libros “Introducción a la política del siglo XIX mexicano” (2025); “Historia política de una ciudad. Campeche, siglos XIX-XX” (2024) y “Caricatura e historia. Reflexión teórica y propuesta metodológica” (2023); así como la co-coordinación de “El carácter de la prensa política. Una tipología de los impresos periódicos del México del siglo XIX” (2025); “Un siglo de tensiones: gobiernos generales y fuerzas regionales. Dinámicas políticas en el México del siglo XIX” (2024) y “Emociones en clave política: el resentimiento en la historia. Argentina y México, siglos XVIII-XX” (2024).

Fausta Gantús

@fgantus