REGULACIÓN DE REDES SOCIALES

Las redes sociales desde una visión personal

Debemos empezar un diálogo para recuperar la privacidad, alejarnos de la adicción de las redes sociales y reencontrar un sentido de vida que nos llene el espíritu de forma sustancial. | Rodrigo Cordera

Escrito en OPINIÓN el

Recuerdo el lejano año del 2005. Facebook llevaba un año conquistando al mundo. Me inmiscuí en esa plataforma como millones de seres humanos so pretexto de estar más conectados. ¿Conectados con quienes? ¿Con amigos de amigos? ¿Con amigos de la primaria y el kínder? Era el primer gancho para entrar en dicha red. Todo parecía inofensivo. Digo, muy adictivo pero inofensivo. 

A más de 20 años de que los humanos nos sumergimos en este mundo de las redes, puedo hablar desde mi experiencia personal: creo que han sido un error. Un error que nos está costando mucho. Me explico. 

No son redes sociales si tienen dueños que manipulan a su gusto el contenido. No son espacios libres y democráticos. Son espacios en donde la manipulación se da a niveles jamás presenciados por la humanidad. Son espacios en donde el usuario es el que genera el contenido, genera la información comercial que termina por ser usada como propaganda abusiva e invasiva

No tengo duda de que a muchos les ha pasado que están hablando con amigos, familia, etc., sobre algún producto, algún ejercicio, lo que sea, vamos, e inmediatamente se meten a Instagram y te encuentras que estás siendo bombardeado por una cantidad de productos sobre lo que hablaste de forma privada. Es tanto el estímulo que no podemos dejar de ver el celular. La adicción es generalizada, me incluyo obviamente. 

Si las redes solo fueran un espacio de comercio y propaganda, pues sería más sencillo todo. Pero desde la compra de Twitter por nuestro Lex Luthor contemporáneo, esa sala de chat se ha ido al inframundo. 

El odio se ha desatado. Se abrió la caja de pandora. Desde que Elon compró Twitter, la ultra derecha encontró una plataforma para esparcir el odio, mentiras y teorías conspirativas. No es posible que en el 2026 tengamos a muchos idiotas (sí, así se les dice) que creen que la tierra es plana, que creen infinidad de idioteces sobre las vacunas, que creen quién sabe qué sobre el 5g, el covid, etcétera. 

Y francamente no me parece que la culpa la tenga una humanidad que jamás estuvo preparada para esta cantidad de información y estímulo. 

Queridos lectores: me es imposible formular una propuesta de regulación a estos pequeños monstruos en este momento. Lo que sí, es que varios líderes del mundo están notando que sus sociedades están siendo manipuladas por magnates lunáticos y están tomando nota. España y Francia empiezan a dar señales de preocupación y acción. Acá en nuestro extremo occidente debemos empezar un diálogo para recuperar la privacidad, alejarnos de esta adicción y reencontrar un sentido de vida que nos llene el espíritu de forma sustancial. No una dosis de dopamina por uno que otro like

Rodrigo Cordera

@Rocordera