Podría haber titulado esta pequeña columna “Bernie Sanders y Cortez”, pero me parece importante escribir sobre estos nuevos actores políticos que representan muy bien las ideas del socialismo democrático del siglo XXI.
Ahora honor a quien honor merece, y el senador por Vermont, Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez han influido mucho para que la ola progresista y más que nada, la ola socialdemócrata siga creciendo, convenciendo y dando soluciones a un mundo que va en picada debido a una riqueza mal distribuida y a unos ricos que quieren seguir acumulando todo sin control alguno.
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Pero empecemos en Nueva York. Un joven musulmán migrante, aficionado al rap, trabajador social en torno al abuso de los créditos hipotecarios, fue elegido como representante a la asamblea estatal de Nueva York en el 2020. Su experiencia como asesor en torno a la crisis de vivienda desatada en NY, le dio los elementos para hacer una campaña que tocara temas reales, esos que le duelen a la población trabajadora americana en su vida diaria. Este joven brillante en su oratoria y su comunicación se decidió por competir por la alcaldía de una de las ciudades más importantes del mundo: Nueva York. Con una campaña excepcional, con propuestas tangibles como: transporte público más rápido y gratuito, cuidado infantil sin importar tu estatus migratorio, impuestos progresivos al 1% más rico y el tema central que fue lograr viviendas pagables para todo neoyorkino.
Con una victoria aplastante para los republicanos y más dolorosa para el “estatus quo” demócrata, Zohran está cumpliendo con sus promesas de campaña, gobernando para todos y desatando una ola de envidas por el mundo al ver que la socialdemocracia puede volver a funcionar. Habrá que tomar nota para nuestra ciudad capital en el 2030.
James Talarico sorprendió al mundo político americano el miércoles pasado al ganar las primarias en Texas para ser candidato al senado. Lo sorprendente de este joven talento es que las primarias demócratas fueron más nutridas que las primarias republicanas, en un estado tradicionalmente republicano de hueso colorado.
Lo interesante de este joven político es que proviene de un ambiente tradicional religioso, presbiteriano, que habla de valores tradicionales como amar al prójimo, ayudar al más desprotegido y cuidar al enfermo. Ideas que en política se traducen en derechos para todos, impuestos a los más acaudalados para poder lograr un sistema de salud universal. De sus frases más célebres en esta campaña sería: “No me digas en qué crees, enséñame cómo tratas a los demás y te diré en qué crees”.
La América de Trump sigue dando señales de luz y razón. Esperemos que la socialdemocracia contagie a un mundo que requiere de cambios profundos, en pos de las grandes mayorías maltratadas por un capitalismo voraz.
