La Credencial para Votar es un instrumento que, con base en la legislación electoral, ha sido responsabilidad del Instituto Nacional Electoral (INE) y que representa el insumo básico de identificación que nos acredita como personas electoras para votar en los procesos electorales federales, locales y en ejercicios de participación ciudadana. Asimismo, se ha consolidado como el medio de identificación más acreditado de la nación para la realización de diversos trámites por sus múltiples elementos de seguridad que se han ido fortaleciendo en el transcurso de los años.
En 1991 la credencial de persona electora apenas contaba con siete mecanismos de control; para 1992 se le incorpora la fotografía, elementos de identificación con tinta ultravioleta, un holograma y un código de barras, el OCR de doce dígitos, entre otros. En 2001 se incorporó la microimpresión de datos en la fotografía, aumentó el OCR a trece dígitos para la georeferenciación. En 2008, el otrora Instituto Federal Electoral (IFE) incorporó otros insumos de seguridad destacando un dispositivo óptico variable, una fotografía fantasma de la persona titular, firma digitalizada, la CURP, año de emisión, vigencia de la credencial, entre otras.
A partir de 2013, se incorpora un fondo de seguridad de alta resolución, la fotografía se coloca del lado izquierdo en atención a diversas normas internacionales de identificación, micro textos, una tecnología anticopia, entre otros elementos.
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Con el nacimiento del INE en 2014 se actualizó el nombre junto con el logotipo de esta institución electoral; en 2019 se incorporaron códigos bidimensionales para almacenar datos en forma encriptada, así como la modalidad de que las personas pudieran determinar hacer o no visible el sexo, así como la calle y número de su domicilio.
En este contexto, el pasado 12 de marzo se aprobó en el Consejo General del INE, su máximo órgano de decisión, el Acuerdo por el que se determinó avalar la incorporación de dos nuevos elementos a la Credencial para Votar sustentada en principios de derechos humanos, como el principio de pro-persona, el de progresividad y no regresividad de derechos, protección de datos personales, igualdad, no discriminación, inclusión y accesibilidad.
El INE, a través de sus grupos de trabajo, órganos de vigilancia y de la Comisión del Registro Federal de Electores, analizaron cinco propuestas: la identidad de género auto percibida, la autoidentificación indígena y/o afromexicana, distintivo de discapacidad, la leyenda sobre donación de órganos y la incorporación de datos en sistema braille.
Al respecto, la Comisión en una primera instancia y posteriormente el Consejo General del INE, concluyeron viable incorporar a la Credencial para Votar los datos relativos a la identidad de género autopercibida y la autoidentificación indígena o afromexicana.
En el primer caso, la ciudadanía podrá elegir si así lo desea, que en su credencial se muestre el campo de “sexo” o “género”. En el código QR se integrará siempre la información de sexo y, cuando proceda, la de género. Así, las personas podrán elegir “M” para mujer, “H” para hombre y “NB” para No binario.
Para el caso de la autoidentificación indígena o afromexicana, se trata de un dato declarativo, voluntario y sin efectos jurídicos diferenciados, es decir, no constituye un medio de acreditación para acciones afirmativas, ni sustituye requisitos normativos o jurisdiccionales.
En ambos casos, no se modifican las reglas de elegibilidad, votación ni integración del Padrón Electoral, solo fortalece el reconocimiento de derechos de identidad, igualdad y no discriminación, así como el de inclusión.
En el mismo sentido, el INE no consideró factible por el momento el distintivo de discapacidad, hasta que el sector salud homologue a nivel nacional la emisión del certificado de discapacidad; la leyenda sobre donación de órganos excede las facultades del INE, y la incorporación del sistema braille no resulta técnicamente viable debido a las características del material y al espacio disponible en la credencial, aunque sí se incorpora el lenguaje braille para la identificación de la credencial y se incorporará en el QR la lectura de voz del nombre de la persona.
Como ha sucedido desde hace 35 años, el INE, con prudencia, serenidad, objetividad e imparcialidad seguirá escuchando a la ciudadanía y, en la medida de lo posible, asegurando que todos los segmentos de la población, con las medidas de seguridad suficientes, sigan consolidando a la Credencial para Votar como un instrumento que ha fortalecido las elecciones y nuestra democracia.
