DEMOCRACIA

Componentes débiles de nuestra democracia

Está en manos el poder público obtener la confianza de la ciudadanía para fortalecer nuestro sistema democrático y elementos como la transparencia, la apertura, la igualdad, la no discriminación, entre otros, son fundamentales. | Fernando Díaz Naranjo

Escrito en OPINIÓN el

Para que un Estado con un sistema democrático se sostenga se necesitan de varios elementos fundamentales tales como condiciones adecuadas de seguridad para su población. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, cuyos resultados fueron publicados apenas el pasado 23 de enero, el 63.8% de la población de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad; incrementándose en las mujeres hasta en un 69.4%.

En algunas ciudades como Uruapan, Michoacán la percepción crece hasta un 88.7%; Culiacán, Sinaloa con 88.1%; Ciudad Obregón, Sonora, con 88%, entre otras más.

Asimismo, en una Encuesta publicada por el Diario El Financiero en febrero de este año, entre otros registros, señala que 53% de la población considera la seguridad pública en muy o muy mala.

Otro elemento es contar con una participación ciudadana activa en los procesos electorales y ejercicios de democracia directa que se registran en nuestro país. En la elección presidencial de 2024 participó solo el 59.8% de la población, es decir, en un proceso electivo en donde acude generalmente el mayor número de personas a votar, no asistieron a las urnas el 40.2% de ciudadanas y ciudadanos con posibilidades de emitir su sufragio.

En la elección presidencial registrada en 1994, hubo una participación el 77.2%, es decir, un 17.4% más que en 2024.

Sin duda que la ciudadanía tenga confianza en sus instituciones es otro componente básico para una sana armonía de cualquier sociedad, así como base fundamental de crecimiento de nuestra nación.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Confianza en la Administración Pública, 2023, a cargo el INEGI, las instituciones en las que menos confía la población son: gobiernos municipales (o alcaldías) con un tan solo un 48.4% de la confianza ciudadana; el Congreso de la Unión (Senadurías y diputaciones), con un 42.8%; los congresos estatales (diputaciones locales), con un 42.2%, y finalmente, en el sótano de la medición estadística se encuentran los partidos políticos con tan solo un 33.3% de confianza de la ciudadanía.

Estos registros deben alertarnos ya que el principal motor que mueve al país es justamente su administración pública incrustada en instituciones que fueron diseñadas, entre otros aspectos para buscar el crecimiento de nuestra nación y atender las principales demandas de la población.

Incluso hoy en día el principal vehículo de acceso al poder público son los partidos políticos, instancias desacreditadas por la ciudadanía.

Si no hay confianza no hay legitimidad y ésta es fundamental para acreditar nuestra democracia.

El propio INEGI da algunas direcciones hacia donde tendría que caminar la administración pública y las instituciones del estado mexicano: que el “gobierno federal tome una decisión con base en la mejor evidencia, investigaciones y datos estadísticos”; “que el gobierno federal cambie de decisión si más de la mitad de las personas en México, expresan claramente su opinión en contra de esta”; que las instituciones estén preparadas; que sean tomadas las opiniones de la opinión pública; trato igualitario; que el gobierno cumpla promesas, que sea honesto, sincero y competente; que se tenga un esquema de rendición de cuentas, entre otras.

Está en manos el poder público obtener la confianza de la ciudadanía para fortalecer nuestro sistema democrático y elementos como la transparencia, la apertura, la igualdad, la no discriminación, un gobierno efectivo, austero e incluyente, entre varios componentes más, son fundamentales para que la ciudadanía confíe, participe activamente y exija.

Fernando Díaz Naranjo

@fdodiaznaranjo