SARAMPIÓN

Regreso del sarampión, cuando la salud no importa

En 2016 México fue declarado país libre de sarampión y estamos a punto de que la OMS nos quite esa certificación al cumplirse un año del primer brote de este virus que no ha sido erradicado. | Agustín Castilla

Escrito en OPINIÓN el

En múltiples ocasiones a lo largo del sexenio del presidente López Obrador, se llamó la atención sobre dos aspectos fundamentales en materia de salud: el desabasto de medicamentos y la drástica caída en la vacunación que es considerada como uno de los pilares de la salud pública. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), así como diversos estudios arrojaron datos preocupantes respecto a los últimos años en que la vacunación disminuyó de cerca del 95% a alrededor del 65% provocando que millones de niñas y niños no cuenten con su esquema completo y, por tanto, la reaparición de enfermedades que prácticamente habían sido erradicadas como la tosferina y el sarampión –en 2016 México fue declarado país libre de sarampión y estamos a punto de que la OMS nos quite esa certificación al cumplirse un año del primer brote de este virus que no ha sido erradicado–. Es decir, la cobertura casi total que se alcanzó antes del 2018 para proteger a la niñez, sufrió un serio retroceso durante la pasada administración perdiéndose además la llamada inmunidad de rebaño, a pesar de las advertencias sobre lo que iba a ocurrir.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el sarampión es una enfermedad viral sumamente contagiosa que se transmite vía aérea –un solo caso puede generar más de 20 contagios– pudiendo complicarse e incluso llegar a causar la muerte. Antes de que iniciaran las acciones de vacunación masiva en 1963, era común que se presentaran epidemias cada dos o tres años provocando alrededor de 2 millones 600 mil fallecimientos anuales siendo que, por ejemplo, se calcula que tan solo entre 2000 y 2024 se evitaron alrededor de 59 millones de muertes a nivel global gracias a las vacunas contra el sarampión. Sin embargo, también debemos tener en cuenta que en 2025 se produjeron 95 mil muertes en el mundo por esta enfermedad, principalmente entre niñas y niños menores de 5 años que no estaban debidamente vacunados y, el día de ayer la Organización Panamericana de Salud emitió una nueva alerta epidemiológica con el acelerado aumento de los casos reportados, particularmente ante la cercanía del mundial de futbol que puede dispararlos aún más por la alta movilidad de personas. 

En este contexto, aun cuando el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho un esfuerzo para revertir los enormes déficits y gradualmente se ha intentado recuperar los porcentajes de vacunación, esto ha sido claramente insuficiente pues, por ejemplo, la cobertura de primeras dosis en 2024 es de 79.8% y de segundas dosis apenas de 68.9%. Las consecuencias están a la vista. Actualmente registramos el mayor número de casos confirmados de América Latina con 8,332 contagios que se han extendido a todas las entidades del país –tan solo en los primeros 20 días de enero se han detectado 1,153 nuevos casos confirmados de acuerdo con la Secretaría de Salud– al igual que el mayor número de defunciones con 26, la más reciente, de un pequeño de tan sólo 1 año en Tlaxcala. 

Quizá no falte quien se atreva a decir que los fallecimientos por sarampión no son tantos, pero no perdamos de vista que se trata de 26 familias rotas y, sobre todo, que estas lamentables muertes de quienes apenas iniciaban su vida eran evitables ya que las personas vacunadas tienen una protección cercana al 100% y, en los pocos casos en que llegan a contagiarse el padecimiento es muy leve. Tampoco se vale trasladar toda la culpa a los padres o madres por no llevar a sus hijas e hijos a vacunar, pues además de ser una decisión individual, también es una responsabilidad colectiva y la indiferencia gubernamental –que ha sido más que evidente– tiene mucho que ver al no invertir lo suficiente en salud, promover campañas de concientización sobre la necesidad de acudir a los centros de salud y, sobre todo, poner las vacunas al alcance de toda la población que lo requiera.

 

Agustín Castilla

@agus_castilla