La palabra “sospechosismo” que no existe en español, fue popularizada hace unos 25 años por Santiago Creel mientras era Secretario de Gobernación pero en realidad su uso es más común de lo que parece. Carlos Castillo Peraza (mi padre) en al menos tres artículos (noviembre 1993, mayo 1995 y julio 1999) la usó. Creo que es una mala traducción de suspicious (como la canción de Elvis Presley) y aunque en español se traduce como suspicaz o desconfiado, en realidad se entiende como sospechoso, o sea presunto culpable… no el que sospecha sino del que se sospecha. La semántica es un poco secundaria, el punto es que lo que pasó el domingo es sumamente sospechoso.
Nadie puede negar o regatear la pertinencia de que el líder del cártel más violento y más importante de México (y quizás del mundo) sea abatido. Es el primer logro de ese tamaño en años (porque el del Mayo o las historia de los “chapitos” fueron todo menos un logro del gobierno mexicano) y es el reconocimiento explícito de que “abrazos y no balazos” fue una frase pegajosa pero ridícula, frase que cerró un pacto en el gobierno de López Obrador y el crimen organizado, y que dicho pacto parece que se ha terminado. Sin embargo, el sabor de boca no es del todo bueno… ¿por qué?
- Para empezar, la respuesta fue brutal. Uno sabe la capacidad de fuego que tienen estos grupos, pero es increíble la forma en que desafían al Estado… los incendios de negocios, los camiones incendiados en las carreteras (yo venía de Querétaro a la CDMX y vi dos), las persecuciones y hostigamientos a militares y zonas militares y cosas más radicales como la carretera (estatal de Jalisco 544) donde con maquinaria pesada hicieron una zanja que inhabilita por completo la vialidad. Esta es la gran diferencia entre los criminales de otros países y México, aquí se desafía al Estado y rara vez pierden contra él… por eso lo hacen, en Estados Unidos mantienen un respeto al Estado, no es que no haya criminales o crímenes, es que le temen y respetan a la autoridad.
- La famosa llamada filtrada es de terror. No sé si sea la voz del “Mencho” y si es el jefe de policía con el que habla… pero es un diálogo entre un “jefe” bastante déspota o un “empleado” bastante servil. Cómo es posible que pidan biométricos para pagar impuestos, que los celulares, que la nueva CURP biométrica y que desde un celular de un policía se reciban llamadas de una de las personas más buscadas del mundo y no haya forma de saberlo.
- La semana pasada estuve en Jalisco, volé a Guadalajara y de ahí fui a dar una conferencia al municipio de Tequila. Una semana antes se había encarcelado al alcalde por ser parte del crimen organizado (sí… por ser parte, no por diálogo o colusión, por ser cabeza tanto del gobierno como del cártel), suelo ir de gira a todos lados, pero pocas veces he sentido un ambiente tan inseguro. El chofer me dijo que en un lugar que pasamos (jarritos o cantaritos el wero) era el centro de operaciones de drogas, que “el wero” ya no estaba porque llegaron los “malos” y lo obligaron a vender su negocio, que ahí se podía conseguir de todo y que todos los que trabajan ahí van armados por lo mismo… que se llevan bien con los policías y los militares… Decía el famoso Maquío que el punto no era cambiar de amo era dejar de ser perro y es lo mismo para muchos casos… no se trata de arrestar a un dictador, sino de desmantelar una dictadura, no se trata de quitar a un alcalde sino de cambiar la realidad (y es difícil si quien llega la niega) ni tampoco se trata de quitar a un “capo” sino de acabar con el problema.
- ¿Por qué parecía que la última en enterarse fue la presidenta Sheinbaum? Habló el gobernador, habló Harfuch y la presidenta dijo que hablarían los que saben… ¿ella no sabía?
- Pedro Ferriz declaró que el FBI mató al “Mencho” en el traslado… Claudia dijo que EU sólo aportó inteligencia, que no había militares o policías… ¿quién dice la verdad?
- No se puede comprobar y es una especulación, pero a mí me parece muy sospechoso que en el traslado muriera el “Mencho”… y cuando uno piensa que el “Mayo” y el “Chapo” están en EU y que Maduro fue extraído sin mayor problema la pregunta es por qué mataron (o murió) el “Mencho”… lo lógico es que lo mataron los de aquí para que no fuera a decir lo que sea que sabía (que por lo visto era mucho) a los Estados Unidos. No está de más recordar que prefirieron hacer esto que entregar a uno de los cientos de morenistas con vínculos con el crimen organizado.
- ¿Cambio de socios? Cuando estas cosas pasan normalmente hay un reajuste, pero creo que ahora en el propio hecho hay un reajuste. ¿Por qué fue el Ejército y no la Marina?
Al final, lo verdaderamente inquietante no es sólo la muerte del “Mencho”, sino la opacidad que la rodea. En un país normal, la caída del criminal más poderoso sería motivo de certeza institucional y confianza en el Estado; aquí, en cambio, genera más preguntas que respuestas. No porque a los mexicanos nos guste desconfiar, sino porque la historia reciente nos ha enseñado que casi siempre hay algo detrás de lo que se dice en público.
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El problema de fondo es que México dejó de creerle a su gobierno. Y cuando la credibilidad se rompe, todo se vuelve sospechoso: las versiones oficiales, los tiempos, los silencios, las filtraciones y hasta los “logros”. Ese es el verdadero “sospechosismo”: no una actitud paranoica de la sociedad, sino la consecuencia lógica de un poder que ha normalizado la mentira, la improvisación y la simulación.
El logro es incuestionable, pero no genera certeza. El objetivo no debería ser sólo abatir criminales, sino derrotar la desconfianza que el mismo gobierno ha construido negando hasta lo obvio.
