MORENA

Morena vs Morena

Hoy, Morena comienza a parecer un mosaico de tribus que compiten por espacios, candidaturas, presupuestos y cuotas de influencia, trasladando sus conflictos del ámbito privado al espectáculo público. | Julio Castillo

Escrito en OPINIÓN el

Morena llegó al poder con la promesa de ser un movimiento, no un partido tradicional: una coalición amplia capaz de contener sensibilidades distintas bajo el liderazgo indiscutido de un solo proyecto (y en su momento persona). Pero el ejercicio del poder ha ido desnudando las fracturas internas que antes se disimulaban bajo la narrativa de una supuesta transformación histórica. Hoy, más que una fuerza cohesionada, Morena comienza a parecer un mosaico de tribus que compiten por espacios, candidaturas, presupuestos y cuotas de influencia, trasladando sus conflictos del ámbito privado al espectáculo público.

La era post-López Obrador empieza a marcarse en la división. Gobernadores contra dirigencias, facciones legislativas enfrentadas, aspirantes adelantados que operan como si el relevo ya estuviera en marcha: la paradoja es que el principal adversario de Morena empieza a ser Morena mismo. Y cuando un partido hegemónico entra en lógica de facciones, la historia latinoamericana muestra que el conflicto interno suele ser el preludio de su derrota electoral. Algunos casos: 

  • Marcelo Ebrard vs Claudia Sheinbaum. Este pleito fue el primero que puso a temblar la unidad de su movimiento. Ebrard, en la interna para definir la candidatura presidencial, acusó a Claudia y a la estructura de pensiones y apoyos sociales de trabajar para el proyecto de Sheinbaum… no fue la oposición, otro poder u otro país, fue un secretario de estado denunciando a una “gobernadora” de usar recursos públicos para fines electorales internos… ¿se acordarán? ¿se investigó? ¿Marcelo es un mentiroso que no sabe perder o Claudia se robó la interna? ¿Es una u otra, y si es la primera por qué hicieron a un mentiroso “ardido” secretario de estado de nuevo y si es la segunda por qué permiten que alguien que se robó la elección encabece?
  • Marx Arriaga vs Mario Delgado & Claudia Sheinbaum. Al momento de hacer esta columna el señor Arriaga sigue “atrincherado” en su oficina en la SEP (van más de 80 horas). Fue corrido hace unos días y según la presidenta fue corrido por no modificar los libros de texto oficiales para incluir mayor participación de las mujeres. No lo corrieron por eliminar las matemáticas en la primaria, por equivocarse en fechas, por hacer una historia que incluye odio a Calderón y a Lorenzo Córdoba (con quien por cierto ya había perdido juicio y tenía que modificar el texto). Lo curioso es que la presidenta Sheinbaum habla de sus virtudes en las conferencias de prensa, se ha filtrado el tema de embajadas y ofrecimientos, pero lo que están viviendo es la parodia de su propio discurso… no pueden sacar ni siquiera a uno de los suyos de una oficina… si ven que el crimen organizado sigue avanzando quizás sea porque el gobierno de Sheinbaum no tiene autoridad ni para desalojar una oficina propia. Marx Arriaga es un parásito que le quitó a este país su mejor esperanza posible: una generación bien educada.
  • Otros muchos pleitos: PVEM & PT vs Morena, Monreal vs Claudia, Layda vs legisladores locales de Morena, Andrea Chávez vs Cruz Pérez, Omar García Harfuch & Claudia vs Clara Brugada, Rocío Nahle vs Cuitláhuac, y así. Pero de todos el ápex debe ser el libro de Julio Scherer.

El libro en realidad merece otra columna, pero acomodemos ideas. La confrontación interna ha llegado al nivel de acusaciones gravísimas entre integrantes del propio régimen: desde señalamientos de persecución política hasta imputaciones de corrupción y chantaje entre quienes, en teoría, forman parte del mismo proyecto. No es oposición vs. gobierno, es poder vs. poder dentro de Morena.

  • Alejandro Gertz Manero, fiscal del régimen, no sólo está peleado con adversarios sino con medio gabinete ampliado: acusado desde dentro de operar venganzas personales, fabricar expedientes y usar la justicia como garrote político. En Morena ya no discutían si hay persecución… discuten quién será el próximo perseguido.
  • Hugo López-Gatell, que fue presentado como científico incuestionable, terminó convertido —por voces del propio oficialismo— en símbolo de decisiones erráticas, pleitos internos y control burocrático de la pandemia. Pasó de “zar” sanitario a chivo expiatorio conveniente cuando había que repartir culpas. Su ineptitud mató a casi un millón de mexicanos, debería estar en la cárcel. 
  • Manuel Bartlett, sobreviviente profesional de todos los sexenios, es al mismo tiempo pieza clave y problema incómodo dentro del movimiento: señalado incluso por aliados por pérdidas millonarias, litigios internacionales y una reforma eléctrica que terminó en tribunales. En Morena nadie lo toca… pero todos murmuran.
  • Y bueno… Jesús Ramírez Cuevas que por lo visto debería estar en la cárcel hace mucho. 27 mil millones… si esto es cierto todas las victorias de Morena son un fraude, esa cantidad es más de lo que cuesta el PAN (principal fuerza opositora) 20 años. 

Morena construyó su identidad sobre la idea de ser un movimiento moralmente superior a los partidos tradicionales, una fuerza cohesionada por un proyecto histórico y no por ambiciones personales. Sin embargo, el ejercicio del poder ha revelado lo contrario: sin un liderazgo arbitral indiscutido, las diferencias internas emergen sin filtros y se convierten en disputas abiertas por territorios, candidaturas y control institucional. 

No dudo que pronto se forme un partido que tenga un nombre como “Auténtico Obradorismo” y se proponga como heredero real de López. Morena ya no discute cómo transformar al país: discute quién manda dentro de Morena. Y esa discusión en sí, es que ya están moralmente derrotados. 

 

Julio Castillo

@JulioCastilloL

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