Los que levantaron más de una vez la ceja fueron las grandes empresas organizadoras de eventos masivos junto con sus proveedores. La razón, resulta que el senador Saúl Monreal Ávila, si, uno de los 13 hermanos de Ricardo Monreal, actual coordinador del grupo Parlamentario de Morena en San Lázaro, busca que se permita el ingreso de alimentos y bebidas a los grandes eventos masivos y deportivos.
La propuesta propone modificar el artículo 58 bis a la Ley Federal de Protección al Consumidor para eventos, tal es el caso de conciertos, festivales, ferias, entre otros, con una afluencia mayor a quinientas personas. La intención es que el acceso de estos productos sea para consumo individual y se apeguen a la Norma Oficial Mexicana que expida la Secretaría de Economía.
Nos cuentan que la iniciativa además de que causó sorpresa e incredulidad en la industria, generó preocupación por lo desproporcionado del planteamiento, ya que a simple vista representa un riesgo para los asistentes.
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Nos dicen que la propuesta del senador Monreal no tiene pies ni cabeza y aunque se podría escuchar amigable para el público, en la práctica es absurda, inoperable y pone en riesgo la viabilidad de los eventos masivos.
Por lo pronto, aseguran que de avanzar con la iniciativa buscarán reunirse con integrantes de las Comisiones de Estudios Legislativos y de Defensa de los Consumidores, quienes analizan tienen en sus manos el documento, para explicarles la gravedad del argumento.
La propuesta que presentó el senador Monreal especifica que al público se le somete a un esquema de consumo forzado, donde productos básicos como el agua embotellada alcanzan precios muy superiores a los del mercado. “Esta situación no solo afecta su economía, sino que compromete su salud y seguridad en eventos de larga duración o con alta concentración de público”.
Pero fue más allá y advirtió que el problema se agrava cuando los organizadores y concesionarios de venta dentro de los recintos ejercen un monopolio al fijar precios sin competencia, aprovechando la posición dominante que les otorga la prohibición de ingreso de alimentos y bebidas.
De acuerdo con datos oficiales, el 64.7% de la población a partir de los 12 años asistió por lo menos a algún evento cultural o de espectáculos. Los conciertos y presentaciones de música en vivo se consolidaron como una de las actividades recreativas con mayor asistencia en el país.
En la iniciativa se detalló que en los recintos, el abuso se refleja en los precios de productos básicos, donde el agua embotellada de 600 mililitros, que en el mercado tiene un costo de entre 8 y 11 pesos, en los eventos puede venderse de 50 o hasta 90 pesos, lo que significa un incremento de hasta 1,025%.
El senador Saúl Monreal destacó que si bien las restricciones para el ingreso de alimentos y bebidas se justifican con el argumento de la seguridad, en la práctica se han convertido en un monopolio de venta dentro de los recintos.
A ello se suma el incremento sostenido en el precio de los boletos, lo que encarece el acceso a la cultura y la recreación, cuando además se imponen sobreprecios desproporcionados en productos básicos.
Así las cosas…
