VENEZUELA

La izquierda en Venezuela

La ideología de izquierda ha demostrado ser una falacia que carece de eficiencia y resultados tangibles, el caso de Venezuela es un claro ejemplo de cómo esta corriente ha llevado al país a una crisis humanitaria devastadora. | Ingrid Schemelensky Castro

Escrito en OPINIÓN el

La ideología de izquierda ha demostrado ser una falacia que carece de eficiencia y resultados tangibles para la población. El caso de Venezuela es un claro ejemplo de cómo esta corriente ha llevado al país a una crisis humanitaria devastadora. Las promesas de equidad han sido reemplazadas por la miseria, la escasez de alimentos y medicamentos, y un régimen autoritario que oprime a su población.

México también ilustra las fallas de esta ideología. El país hoy más que nunca, enfrenta altos niveles de inseguridad, desigualdad, corrupción, violencia y la pérdida de los derechos humanos de las personas. Las políticas implementadas en nombre de la izquierda han fracasado en abordar las necesidades reales de la población.

Ambos casos evidencian que la ideología de izquierda, lejos de ser la solución, se ha convertido en un obstáculo para el progreso. Las expectativas de un cambio positivo se ven frustradas por la ineficacia de sus políticas, lo que resalta la necesidad de replantear y cuestionar profundamente estas corrientes que prometen mucho pero entregan poco.

El Partido Acción Nacional (PAN), se ha pronunciado por la narcotiranía que desde su gobierno instauró Nicolás Maduro, un régimen político que condujo  a su pueblo a una profunda crisis humanitaria y a la negación sistemática de sus derechos fundamentales

La situación actual en Venezuela debe servir de ejemplo de cómo un gobierno, utilizando su ideología de izquierda, puede corromperse y despojar a una nación de su valor supremo: la democracia, fundada en derechos universales.

Desde el arribo de Nicolás Maduro al poder público, se han presentado sistemáticamente una serie de violaciones a los derechos humanos de las y los venezolanos que, de acuerdo con diversas mediciones y estadísticas, han dejado a más del 80% de la población viviendo en condiciones deplorables. 

Asimismo, alrededor de ocho millones de venezolanas y venezolanos han sido forzados a abandonar su país, abandonados a su destino en busca de mejores condiciones de vida; varias personas se encuentran encarcelados por “motivos políticos”; los medios de comunicación y el ejercicio de periodismo cooptado en su mayoría y amenazado en otros, lo que se traduce en la opacidad y estrangulamiento de la libertad de expresión.

En este contexto, la población vive con miedo, sabedoras de que la persecución es un aspecto común en su sociedad.

El factor más grave de la crisis en Venezuela se presentó en la elección presidencial de 2024, en donde propios y extraños reconocieron un monumental fraude electoral, pero gracias al control del Estado Venezolano en el aparato y órganos jurisdiccionales electorales, quedó electo la tiranía de su líder, de su izquierda.  Incluso múltiples organizaciones internacionales se manifestaron en contra de la forma en que se dieron las elecciones en ese país.

Esta situación, ha provocado una profunda crisis en su sistema democrático al cancelarle a las y los ciudadanos la efectividad de su sufragio.

El PAN hizo un llamado a la comunidad internacional para que puedan restablecerse las condiciones libres y democráticas en Venezuela a través de una transición pacífica, para lo cuál sería indispensable que sea el pueblo de ese país el único que defina su rumbo democrático.

Otras condiciones que deben ser instrumentadas en Venezuela es la revisión de su norma Constitucional y de diversas leyes que aseguren un auténtico régimen democrático.

Además, de forma operativa, Venezuela podría dar muestras de cambio a través de la liberación de presos políticos, la recuperación del ejercicio periodístico que forma parte importante de un sistema democrático, un viraje en la dirección de la economía, entre otros elementos.

Debemos, como mexicanas y mexicanos mostrar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano. No podemos permanecer indiferentes ante una crisis que afecta a nuestros hermanos latinoamericanos. 

Debemos tener esperanza de que la democracia vuelva a ser una realidad en ese país hermano fundado y consagrado con las necesidades de su población.

Finalmente, debemos tomar nota que el discurso de izquierda, so pretexto de programas de “beneficio social”, con argumentos sin fundamento para un mejor país, hace crisis tarde o temprano. Que nos sirva la lección.

Ingrid Schemelensky Castro

@IngridKSC