El inicio del 2026 para América Latina ha sido turbulento; el 3 de enero en Caracas Venezuela, fuerzas especiales de los Estados Unidos de América hicieron una extracción del entonces presidente Nicolás Maduro; con el objeto de ser enjuiciado ante autoridades judiciales federales en la ciudad de Nueva York, por delitos relacionados con el narcotráfico y corrupción a través de una organización criminal denominada “el Cártel de los soles”.
La acusación realizada por el fiscal federal del país vecino del norte y que se llevará ante un gran jurado; establece que Nicolás Maduro junto con su esposa y algunos generales venezolanos encabezan un sistema clientelar; en la traducción del documento de acusación que ha circulado en diversos medios refiere que Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción en la que poderosas élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y proyección de sus socios narcotraficantes”. Refiere además que las ganancias producto de la operación de delictivas llegan a manos de funcionarios corruptos de primer nivel que operan en un sistema de clientelismo y que o nombre de Cártel de los Soles, proviene de las insignias en forma de sol que portan los generales venezolanos. De ahí que es indispensable para las autoridades de los Estados Unidos capturar a Diosdado Cabello Rondón, por quien ofrecen 25 millones de dólares de recompensa por su captura; ya que es un hombre que concentra mucho poder político y militar; por ser Ministro del Poder Popular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela (administrador de las dependencias federales).
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En la lógica de los Estados Unidos de América, más allá de los 9 millones de venezolanos que han migrado por las condiciones del régimen chavista qué es como el “socialismo bolivariano” mal entendido tanto el Socialismo como los principios de Simón Bolívar; (que si supiera como aquí y allá los interpretan se volvería a morir). Los americanos encabezados por el presidente Trump, quieren tener el poder de mantener el orden mundial; la historia del país vecino lo demuestra, no solo en la región (Panamá, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Chile, Argentina) y en medio oriente (la Guerra del Golfo, persecución de Osama Bin Laden) en su protocolo de actuación a partir del 9/11/2001 el paso uno es declarar terroristas a sus enemigos; por ello lo peligroso de que en el mismo documento en el que declaró Trump “narcoterroristas” a los cárteles venezolanos como mexicanos; ya que el paso dos es la entrega de “capos” y tres que éstos en juicio hablen y pacten penas menores y por último, atacar en el vértice de la pirámide; como ya ocurrió con Maduro; que además azuzó “a los cobardes” para que fueran por él en el palacio de Miraflores; que es como para nosotros “Palacio Nacional”. La visión de los vecinos del norte es que los cárteles no pueden operar sin un pacto de impunidad y ello se traduce en pérdidas para ellos en vidas de americanos y en recursos económicos; por ello es que a cada país que declaran con grupos terroristas se cobran con los recursos; por ello la presión de que Venezuela “les debe de pagar” con petróleo.
De forma y fondo, la transición en Venezuela debe ser observada con lupa, y debemos de preocuparnos ya que como lo refirió la presidentA; no se está cumpliendo con la Carta de las Naciones Unidas; que es lo que puede y debe sostener la Paz mundial y el derecho humanitario; ya que de lo contrario los países con poderío militar pueden poner en jaque al mundo en tres segundos; los Estados Unidos tienen bases militares en Cuba, Colombia y otras partes del mundo; pero Rusia tiene tres años con ataques voraces a Ucrania; y así podemos analizar la geopolítica por región; y lo que sucede es que se pone en entredicho es el alcance del Derecho Humanitario.
Nota al pie de página
Mi felicitación y reconocimiento a la Fiscal General de la República; así como a varios de los designados en sus nuevos encargos en la procuración de justicia federal y que tengo el gusto de conocer.
