Con el deseo de que los diputados de Movimiento Ciudadano en Sinaloa se recuperen del atentado a sus vidas que acaban de sufrir. Debemos de poner un alto a la violencia en México.
Sinaloa lo tiene todo: mar, sierra y selva; ríos en abundancia, oro, plata, plomo, zinc, cobre, hierro. Producen jitomate, frijol, trigo, maíz, pepino, chile y garbanzo. Tienen de los mejores mariscos del mundo. Y cuando decimos que Sinaloa lo tiene todo, es todo.
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“De Sinaloa para el mundo” es un libro que nos arroja luz en torno a la conformación de uno de los grupos criminales más poderosos de la historia de nuestro país. Y cuando se habla de este grupo criminal en específico, no se puede omitir a políticos, empresarios mexicanos y americanos, banqueros de ambos lados, farmacéuticas, ejércitos, campesinos y un entramado enorme que hasta nuestros días persiste.
Un estudio de Froylán Enciso que nos ayuda a entender cómo es que Sinaloa se convirtió en el epicentro de la cultura del narcotráfico en el siglo pasado. Importante conocer la complejidad de nuestra historia criminal mexicana para algún día llegar a proponer un acuerdo de paz nacional. Parece lejos, pero algún día tendremos que vernos al espejo y entablar un diálogo sincero, vamos, hacer nuestro propio psicoanálisis nacional.
Pero parece que esa es historia antigua. La criminalidad se instaló en toda la república mexicana, no solamente en Sinaloa. El comercio de drogas hacia Estados Unidos y al mundo a finales de la década de los 80s puso en jaque al débil estado mexicano y ahora nos encontramos en una situación de emergencia en la cual no podemos cerrar los ojos.
La guerra absurda de Nixon y compañía contra las drogas terminó por desatar el infierno en territorio mexicano. Una guerra asimétrica, sin objetivos excepto decomisos ínfimos, detenciones para colgarse la medallita en ambos lados de la frontera, guerra absurda con muchos muertos de nuestro lado de la frontera. Pero el comercio de drogas persiste y persistirá. Capitalismo salvaje y criminal.
Ante tanta violencia parece que por instinto de supervivencia preferimos adormecer la mente y el alma. Y cómo no, si todos los días los medios nos cuentan de masacres en el bajío, en el sureste, en el Ajusco, en toda nuestra república. Pero la estrategia de la avestruz me temo que nos dejará de funcionar.
Crimen y criminalidad organizada han existido desde el principio de la civilización. Lo que no es perdurable es la expansión de la criminalidad a todas las esferas de la vida pública. Ahí si debemos de marcar límites.
Y aunque no estemos cerca querido lector, jamás hay que dejar de proponer que la política sea el instrumento para generar un acuerdo nacional de gran calado, que le dé viabilidad a las nuevas generaciones para vivir en un entorno social y digno, y no de sobrevivencia salvaje.
